Cultura

“La indecisión, un motor de la imaginación y materia prima de mis cuentos”: Lydia Davis

Lydia Davis (Massachusett, 1947) es una de las principales narradoras de Estados Unidos y visitó el país en el marco del Hay Festival Querétaro. En entrevista con Crónica confesó que la indecisión de las personas es el mejor motor de la imaginación, elemento que también usa como materia prima para narrar las obsesiones de sus personajes. 

Davis es autora de siete libros de relatos y ha sido galardonada con premios como Whiting Writer’s Award 1998, Lannan Literary Award 1998, MacArthur Fellows Program 2003, y fue finalista del National Book Award Fiction en 2007.

La escritora estadunidense, que estuvo casada con el escritor Paul Auster, también ha sido reconocida por la Orden de las Artes y las Letras, específicamente por las traducciones hechas del francés al inglés de Marcel Proust y Gustave Flaubert.

Durante su visita a México, Davis promocionó Cuentos completos, una antología de relatos que ha escrito de 1986 a 2007, y que este año fueron traducidos al español por Justo Navarro bajo el sello de Seix Barral.

—¿Le gusta usar la indecisión para crear cuentos?

—Me gusta mucho, me atrae mucho porque sirve para imaginar. Hay dos tipos de personas, la gente que sabe directo a dónde va, lo que le gusta y sabe lo que quiere. Y hay gente que duda, que es indecisa.

“Por ejemplo, algo que se me hizo muy particular fue que escribí un cuento, hace ya tiempo, que se llama Las dos Davis y la alfombra —donde hablo de un vecino que se apellidaba Davis, igual que yo—, y la trama del relato es cómo yo le estaba vendiendo una alfombra y ese otro Davis era muy indeciso. Me gusta jugar mucho con las dos clases de personas que existen.

—¿Esa indecisión revela las obsesiones de las personas?

—Estoy muy interesada no únicamente en la objetividad. No me importa mucho acercarme a la objetividad de mis personajes, más bien, escribo lo que me atrae, lo que me gusta. Es importante acercarme a los detalles, entonces hablar de la obsesión es hablar de los detalles, de la personalidad y de la forma de ser de cada uno de mis personajes.

Los cuentos de Lydia Davis son cortos, a veces de un párrafo —como “Lejos de casa”— y en otros casos, (en su mayoría) de una sola página.

—¿Cómo busca las palabras exactas en sus cuentos?

—Tiene mucho sentido y razón que cuando escribes un cuento corto es muy importante la decisión de las palabras y cómo decides colocarlas. Lo que hago es que al ser una historia corta, releo cada palabra, releo todo hasta que cada palabra deje de ser incómoda. Tengo que sentirme bien con esa precisión de palabras y por eso llego a tener cuentos de una sola oración. Es muy importante para mí elegir las palabras adecuadas y necesarias.

—¿Relee sus cuentos una vez escritos?

—Sí, soy una lectora de mi trabajo, pero soy una lectora en una forma y estilo diferente a la mayoría. Leo con mucho detalle, releo y releo lo que escribo, pero usualmente cuando termino de escribir una historia no la vuelvo a leer desde el principio, es más mi trabajo de lectura cuando estoy escribiendo.

“Muchos se han acercado a decirme que tal cuento se relaciona con otro o que le gustó alguno en especial, entonces me doy cuenta de que ese efecto es porque releí y gracias a ello, pude incluir más detalle”.

—¿Cómo divide su trabajo narrativo de las traducciones?

—Antes era más complicado traducir porque traducía libros o textos amplios, ahora traduzco cosas más pequeñas que me dejan tiempo para escribir. Me gusta mucho la traducción pero a pesar de ello, me gusta dejar ese trabajo al margen, sólo hacer las cosas pequeñas o textos menores y darme tiempo de escribir.

—¿Piensa en la rapidez de su escritura?

—Sí, es posible que mis cuentos lleguen muy rápido. A veces me llegan a la primera idea pero por más corta que sea la historia tengo que empezar de un borrador para seguir intentando y acomodando las palabras. Es decir, a veces me puede tomar más tiempo escribir una historia pequeña.

Lydia Davis en varios cuentos cuestiona el papel de las madres, por ejemplo, en el cuento “El viejo diccionario” una madre descubre que cuida más a su antiguo diccionario que a su hijo.

—¿Por qué hablar de las mujeres en su rol de madres?

—A mí me interesa y pienso que a muchos también. Cuando estaba escribiendo me di cuenta que, de vez en cuando, cuidaba más a mi diccionario que a mi propio hijo. Me llegó de forma natural la historia pero esa realidad fue un choque. Pensé en ese rol de la mujer, de ser escritora y cargar el reto de maternidad.

 

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