Los Rockstar: una especie en peligro de extinción | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 10 de Septiembre, 2018

Los Rockstar: una especie en peligro de extinción

Crónica analiza la evolución del concepto de estrella de rock, que hoy en día parece no pertenecerle a un solo género musical. Hay figuras musicales que definieron el rumbo del rockstar: The Beatles, Elvis Presley, Bob Dylan y Chuck Berry

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"Todo el mundo sueña con viajar en los coches más caros, acostarse con las mujeres más lindas y pagar por ello. Siempre fue, es y será así. Y el que lo niega es un imbécil”, dijo alguna vez Mick Jagger, una frase que desbordó en misoginia, pero que a la esfera del rock resulta una idea natural, pues forma parte de la descripción idealizada de lo que significa ser un rockstar.

Los más icónicos han amasado enormes fortunas desde que el rock se convirtió en un negocio millonario y con el tiempo marcaron pauta sobre lo que significa ser una estrella de rock a través de su estilo de vida. Sin embargo, vale la pena preguntarnos: ¿en la actualidad aún existen los rockstar? En un viaje por la historia, y tomando como punto de partida el artículo “¿A cuál estrella del rock recordarán los historiadores del futuro?”, publicado en The New York Times, hay cuatro figuras musicales que definieron el rumbo del rockstar: The Beatles, Elvis Presley, Bob Dylan y Chuck Berry.

El indicio más directo es el del cuarteto de Liverpool, que se convirtió en la banda más popular del mundo durante el tiempo que estuvo activa, y que ha trascendido su historia, incluso en la actualidad. Fueron ellos, The Beatles, los que definieron el concepto de lo que debía ser un “grupo de rock”.

Eran los años 60, y era una época excelente para demostrar que el modo de vida de un músico podría definir toda una ideología. A partir de su aparición en el programa de The Ed Sullivan Show (1964), todo cambió. Su historia se convirtió en un modelo a seguir, y ellos fueron los pioneros en todo lo que se conoce como el arco de vida de un rockstar: la alineación, lo contestatario, lo popular e incluso la noción de rompimiento de una banda. Fueron un grupo ávido de explorar límites.

De ahí pasamos al individualismo en el rock, para lo cual están las historias de Elvis y Dylan. Curiosamente, ninguno de los dos tiene una manifestación de rock como concepto. Mientras la de Elvis es una historia que quedó fuera del juego demasiado pronto (1973); la de Dylan se extiende por toda la historia del rock.

Pero sus personalidades contribuyeron a definir la esencia de las estrellas de rock, de Elvis se tomó el rock como espectáculo; de Dylan se tomó la introspección, la autenticidad lírica y el propósito de ver al rock como un arte intelectual.

Luego está el cuarto eslabón que es antes de ellos, pues como cita el artículo mencionado “el rock es música negra que los blancos hicieron comercial”.

Chuck Berry es el músico que influyó directamente en los rockeros más importantes de los años posteriores, como Keith Richards y Jimmy Page. “Si intentaras darle al rock and roll otro nombre”, dice la frase célebre de John Lennon, “podría ser Chuck Berry”. Ya en su historia se mostraba una tendencia por las excentricidades, como su adicción al sexo, un término que se convirtió en tabú en la historia del rock.

Con el tiempo se fue definiendo el concepto de rockstar, incluso con la llegada de otros géneros. Bueno. Se dice que el punk no es un género musical, sino una actitud. Ahí encuentra su conexión con la definición de las estrellas de rock. Es algo mucho más complejo de lo que puede definir el Diccionario de Oxford: “Una persona tratada como celebridad, especialmente por inspirar admiración excesiva”; o por Urban Dictionary: “Una persona que puede parrandear toda la noche y aun así levantarse en la mañana a ‘ocuparse de sus negocios’”.

La periodista Jimena Gómez Alarcón encuentra una definición más cercana a lo que entendemos en la actualidad: “Un rockstar es un superhéroe; algo más grande que la vida misma y una figura que el resto de los mortales sólo podemos admirar a la distancia. Es también un rebelde; alguien que rompe paradigmas y crea nuevos. Todo sin esforzarse demasiado. Es un genio y un sex symbol. La regla que mide todo. Finalmente, alguien que puede cambiar al mundo”.

Ella misma resuelve en un artículo para el portal Yaconic que la crisis del rock no la hará llegar a su extinción (incluso pronostica que llegará a tener un estatus como el que tiene el jazz); sin embargo, afirma: “son los rockstars los que han muerto”. ¿Dave Grohl? ¿Jack White? ¿Thom Yorke?, cuestiona porque ninguno parece evocar lo que simbolizaron Mick Jagger, Jim Morrison, Kurt Cobain o Freddie Mercury: “El único que sigue vivo de esta lista (Jagger) ahora pasa su tiempo acompañando a Taylor Swift en el escenario, acto que hace un par de años hubiera infartado a todo autoproclamado rockero”, añadió.

Para el investigador y periodista musical Julian Woodside no hay una sola forma de rockstar. Señala al menos tres tipos:

El showman. Aquel que saber hacer bien su show, su performance. Construye su personaje de manera premeditada y lo vuelve una figura, un fenómeno mediático y de espectáculo. Es más carismático que controvertido.

El transgresor. El que, ya sea por su naturaleza o por querer aparentar mediante clichés, tiene presencia en los medios (y lo sabe capitalizar) generando incomodidad mediante temas “controvertidos” como el sexo, las drogas, el alcoholismo, etcétera. Tiene una actitud “desinteresada” y “crítica” con respecto a su mediatización, pero pareciera que mucho de lo que hace es para llamar la atención.

El genio incomprendido. Apoyado en el cliché del artista romántico y supuestamente atormentado, pero que al final no tiene presencia mediática como para que su personaje trascienda su obra. Sin embargo, en su pequeño círculo así es percibido.

En una descripción más elaborada, el crítico musical Bob Lefsetz resume: “Una estrella del rock no es alguien que toma la temperatura ni mide el estado del mercado antes de crear su arte. Una estrella del rock es alguien que necesita crear y que está deseando tratar con quienes le odian además de con sus fans. Es alguien que incita a la controversia simplemente existiendo. Esto es lo que hemos perdido desde que sólo queremos dinero. Voces únicas”, dijo.

La evolución del rock ha permitido que poco a poco se redefinan o se le sumen características al concepto de rockstar. La llegada de algunos exponentes ha marcado pautas, por ejemplo: David Bowie definió el término de una manera artística, convirtiéndose a sí mismo en un concepto pop; Charly García, es el prototipo de rockstar sudamericano, genio, figura histórica, drogadicto, pendenciero y polémico…

…Dave Graham, de Depeche Mode, de adolescente rebelde pasó a millonario adicto a la heroína, despilfarrando parte de su fortuna en droga y rehabilitación, regresando luego a los escenarios con un espíritu fuerte y maduro; Bono, un rockstar activista, la quintaesencia del poeta bienintencionado, pero incrustado en las estructuras del poder económico; Ami Winehouse, como la reencarnación de lo trágico, el declive de la juventud.

El mismo Johnny Rotten de los Sex Pistols cuando lo cuestionaron sobre el boom punk que hubo a finales de los 70 y concluyó que traer pelos de punta como él, no lo convertía precisamente en un punketo, sino que tenías que crear un estilo propio para protestar por todo lo establecido, incluso contra el mismo rock.

Poco a poco los músicos llevaron a delimitar el concepto de rockstar bajo el lema de “sexo, drogas y rock and roll”, aderezado por sus excesos y excentricidades. Famosas fueron las salvajes fiestas de Freddie Mercury con escándalos sexuales como Noche de Sábado en Sodoma; la historia del tiburón de Led Zeppelin; las miles de horas filmadas de Guns N’Roses de noches de sexo y drogas y hasta los ositos de gomita que necesita Marilyn Manson antes de empezar sus conciertos.

Algunos músicos se desilusionaron pronto de ese tipo de fama y tener que ceder a estar encasillado en el concepto de rockstar, como Robert
Fripp, quien alcanzó renombre internacional con King Crimson, quien quedó profundamente decepcionado al encontrarse en medio de una industria básicamente esclavista, lo que lo llevó reaccionar radicalmente comprometiéndose a buscar nuevas formas (a pesar de la industria discográfica) de crear y comercializar la música de manera ética y comprometida.

“Creo que hay muchas bandas que han sido víctimas de toda la globalización y la parafernalia mediática que se ha hecho alrededor de la figura del rockstar, es decir, se busca tener más un modo de vida que tener una verdadera propuesta musical”, expresó Mosy, miembro de la icónica Ritmo Peligroso, en entrevista con Crónica.

“Ser un rockstar viene de la legitimidad que tengas de ser un artista, pero el serlo es consecuencia de lo que sabes hacer y no al revés, no porque trates de ser un rebelde, te emborraches y salgas con una chamarra brillosa vas a llegar a ser una estrella de rock, la imagen no hace a la música”, agregó.

Otros, como el especialista Edgar Castellanos, afirman que el rockstar fue un concepto que fue consolidado por el impulso monetario de la industria del pop volviéndose un estilo de vida para los músicos que más vendían discos. Con la recesión de la industria discográfica se ha vuelto una idea un poco caricaturesca del éxito.

El poeta Michel Houellebecq en Las Partículas Elementales ubica al rockstar en el tope de la escala social, alguien que puede hacer cualquier cosa y casi nada se le reprocha. Convirtiéndose en una representación del fracaso de la civilización de consumo; el cliché del rockstar está siempre al borde del abismo, envuelto en el drama de los malos hábitos, la escasez creativa, el vacío existencial y parásitos de todo tipo.

“Ser un rockstar es como un sueño y todo el mundo quiere soñar, pero para realizar nuestros sueños hay que trabajar mucho. Puede ser que exista, en el caso de El Tri, más que un rockstar es un worcking class hero, como dijera el maestro John Lennon. Nos ha costado mucho sobrevivir”, expresó Alex Lora, también en entrevista reciente para Crónica.

“Siempre se ha tenido que buscar dignificar la imagen del rockero porque siempre se ha menospreciado, satanizado y criticado. Todo el mundo cree que es muy padre por estar viajando, que andamos tirando rostro, tocando y ligando chavas, pero no es así. El rockstar es un espejismo, ser rockero es un trabajo como cualquier otro, es por vocación”, añadió.

El rockero mexicano destaca la búsqueda de la dignidad del rock porque además se ha tomado el concepto como algo negativo, mayormente para los rockeros. Es decir, las cualidades del rockstar ya no sólo pertenecen a este género musical, sino que ahora también se han trasladado a las celebridades de moda, la mayoría de ellas producidas a la medida de targets estandarizados.

La herencia de la imagen del rockstar se da principalmente en tres géneros: En el pop, con una producción descarada de las casas productoras; en la música con los Dj’s, que emulan la espectacularidad en los shows que brindan; y en el rap, que tiene un origen más sincero en su raíz contestataria. En los dos primeros casos, la vida de excesos se ha mantenido, pero le ha quitado un factor esencial del rock: la romántica visión de libertad y excesos que suele acompañar a los músicos.

“We culture. Rap is the new rock ‘n roll. We the rock stars. It’s been like that for a minute”, gritaba a los cuatro vientos Kanye West, hablando con Zane Lowe de BBC One en 2013. En contra de lo que piensen los rockeros puristas y a pesar de la arrogancia con que lo ha dicho, hay algo de verdad. El hip hop es sin duda el orden universal de nuestra época: suena en cada país, influye en todas las artes de consumo popular y —lo más importante— en nuestra forma de ver el mundo. Ya no se trata de la expresión social de un sector ignorado por la sociedad estadunidense.

Algunos especialistas afirman que la última generación potente de la imagen del rockstar se dio después del grunge y el britpop. The Strokes, White Stripes, Kings of Leon o The Killers. Otros más, apoyados por el mismo Gene Simmons (Kiss) aseguran que el último gran rockstar es Dave Grohl. Otros, que en unos años el rock será en el futuro, lo que para la actualidad simboliza el jazz.

Mientras tanto, nos despedimos con la reflexión de Bob Lefsetz: “Una estrella del rock vive en su propio espacio. Si te la encontrases allí, posiblemente no congeniarías con ella. Porque vive de sí misma hasta el punto de resultar narcisista. Porque necesita ser así, para que te llegue su mensaje”.

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