Cuauhtémoc 1 - Morena 0

Juan Manuel Asai

La pregunta pertinente es: ¿Cuauhtémoc Blanco hubiera ganado la elección para gobernador de Morelos incluso sin el respaldo de Morena? La respuesta es, enfáticamente, sí. De modo que se trata de la excepción a la regla a nivel nacional, donde todos los ganadores de ese partido ganaron por su asociación con López Obrador, que es una aspiradora de votos. Se puede decir que en Morelos fue al revés. Morena, oportunista, aprovechó la popularidad de Blanco para meterse al Palacio de Gobierno.

Su plan A, hablo de Morena, era un señor muy respetable llamado Rabindranath Salazar, sus cuates le llaman Rabin, antiguo militante del PRD que como muchos otros dio el brinco a Morena. Rabin ha sido disciplinado. Tarde o temprano tendrá su recompensa. Va a despachar en el Palacio de Gobierno.

Pragmático, López Obrador, queriendo asegurar el triunfo, sacrificó ahora a Rabin y se acercó a la gente de Blanco. Los convenció de participar en una encuesta para determinar quién sería candidato por Morena. De hecho la encuesta salía sobrando, pues la ventaja de Blanco era muy notable.

El exfutbolista encarna, en Morelos, un fenómeno de popularidad equiparable al del tabasqueño en la Ciudad de México. Puede costar trabajo creerlo, pero es verdad. La gente lo quiere en el gobierno porque sí, porque es ajeno a la clase política tradicional, porque fue y sigue siendo un futbolista de excepción, porque es una celebridad, y otros motivos igualmente subjetivos. Primero ganó, para sorpresa de todos, Cuernavaca, y después la elección para gobernador. La gente se conforma con verlo en los mítines, tomarle fotos, imitar su gesto de flechador cuando anota un gol.

De modo que la dirigente nacional de Morena eligió mal a su adversario. Tuvo un día pésimo, tomó muchas decisiones equivocadas. La que se enoja pierde y ella estaba fúrica. Incluso deslizó afirmaciones xenófobas que no le ayudan ni a ella ni a su partido ni a su jefe. Si pensó que mostrando carácter iba a intimidar al Cuau es que simplemente no lo conoce. La jornada terminó del modo más inesperado posible, con Blanco pidiendo serenidad y diálogo como sí él fuera el político experimentado, prudente, calculador, lo cual es francamente surrealista.

El marcador se puso uno a cero a favor del futbolista. Claro que Morena tiene la posibilidad de darle vuelta al marcador en poco tiempo. Son el nuevo partido hegemónico. Van a controlar el presupuesto federal para las entidades y, si Blanco no acepta las directrices del nuevo gobierno, pueden castigar presupuestalmente al estado. Tarde o temprano Cuauhtémoc repartirá huesos entre los recomendados de Morena. Claro que también es factible que se ponga al margen de eso que se llama la cuarta transformación. O puede ocurrir, porque la política es ingrata, que ante el súbito desgaste por el poder, AMLO y los suyos experimenten pronto una súbita caída de popularidad y Blanco siga siendo uno de los consentidos de la afición mexicana.

¿Puede el exfutbolista hacer un buen gobierno en Morelos? Desde mi punto de vista será una enorme sorpresa que así fuera. Es un hombre inteligente, ambicioso y no le faltan agallas, todo lo cual ayuda, pero no tiene la menor idea de lo que puede hacerse en la administración pública y en relación con los grupos de poder ­real, entre otros, los capos de las bandas del crimen organizado. De modo que a todos conviene que la dirigencia de Morena y él fumen la pipa de la paz.

 


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

 

 

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