El gobierno de la austeridad republicana cambia de imagen - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Septiembre, 2018
El gobierno de la austeridad republicana cambia de imagen | La Crónica de Hoy

El gobierno de la austeridad republicana cambia de imagen

Carlos Matute González

La jefa de gobierno electa, Claudia Sheinbaum, señaló que tiene intenciones de modificar el logotipo distintivo de la Ciudad de México y para tal efecto convocará a diseñadores, publicistas, artistas visuales y plásticos para que propongan una nueva imagen. Esto es un deslinde total del pasado, aunque posiblemente se mantenga la marca “CDMX” para la promoción turística y así aprovechar la penetración que tiene este distintivo en los mercados internacionales. Destacó que el ganador del certamen se convertirá en el autor de la identidad de la Ciudad de México y añadió que el premio se entregará después del 5 de diciembre, día en que toma posesión (La Crónica de Hoy, 11-09-2018).
Independientemente de gustos o preferencias estilísticas y estéticas, la adopción de un nuevo logotipo tiene consecuencias financieras que conviene tomar en cuenta. Algunos de estos efectos impactan al presupuesto público y otros a los bolsillos de los concesionarios, como los transportistas que tienen que repintar sus unidades para pasar la revista periódica.
El comité organizador está compuesto por los próximos secretarios de Turismo, Carlos Maquili, y de Cultura, Alfonso Suárez del Real, así como Santiago Robles, presidente del Comité Organizador, y Teresa del Mazo, quienes calificarán las propuestas que se reciban en tres correos electrónicos no gubernamentales.  Me imagino que el logotipo ganador recuperará algún elemento prehispánico, otro será una expresión del mestizaje y uno más una manifestación de la fuerza creadora hacia el futuro que representa nuestra gran ciudad. La garantía de objetividad en la selección es plena, por la forma pulcra en que se elaboró la convocatoria, como se desprende de las declaraciones públicas.
La estética del resultado, como sucede en cualquier concurso de esta naturaleza, será cuestionable por algunos, pero estoy seguro que llenará las expectativas de la mayoría. La creatividad sobra en nuestra ciudad y somos vanguardia en estos temas. Además, la comunidad artística de nuestra ciudad es muy plural y con un gran potencial de originalidad.
Mi reflexión es más mundana, y me pregunto: A quien se le ocurrió el cambio de imagen, por cuestiones eminentemente políticas y seguramente válidas, ¿también pensó en las consecuencias administrativas-presupuestales? ¿Ya calcularon el costo de sustituir papelería, identificación de programas, permisos y licencias, placas o letreros de identificación en inmuebles y elementos de imagen urbana, entre otros gastos necesarios para que el cambio de imagen sea homogéneo?
Toda acción de gobierno —incluso aquellas de comunicación social— tienen un impacto presupuestal-programático. Hay que plantear objetivos, metas y plazos de cumplimiento y asignarles recursos. La sustitución del logotipo distintivo involucra a las alcaldías, al tribunal superior y a la legislatura local, quienes tienen autonomía en la formulación del anteproyecto de presupuesto y en la ejecución del mismo.
Cuando alguien se ponga hacer números del cambio —tal vez se tenga el antecedente de las cifras del sexenio pasado— se dará cuenta que es más elevada la inversión de lo que se pudiera imaginar el autor de la propuesta. Hay un proceso de sustitución paulatina que reduce los costos, por ejemplo, el uso de los bienes con los logotipos antiguos hasta agotar las existencias, el diferimiento de la pintura de un edificio con el nuevo logotipo hasta que corresponda hacerlo conforme a la programación ordinaria de mantenimiento, pero esto le resta impacto al proceso de sustitución del distintivo.
Estas dificultades se hacen evidentes en los taxistas quienes deberán pagar entre 4 a 10 mil pesos, según datos del 2015, si el cambio de imagen también afecta el balizaje de los autos, como ocurrió cuando se sustituyó el Angel de Ebrard por las siglas de Mancera. Pero también afecta a otros concesionarios y a las entidades públicas. La austeridad es sólo hacer lo indispensable con los pocos recursos públicos a disposición. ¿La sustitución de la imagen es más importante que la reparación de la tubería de agua potable? Éstos son los cuestionamientos que no pueden eludirse.

 

 


Profesor del INAP
cmatutegonzalez@yahoo.com.mx
carlos@carlosmatute.mx

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