Fallece Montserrat Caballé, la gran diva de la ópera del siglo XX | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 06 de Octubre, 2018

Fallece Montserrat Caballé, la gran diva de la ópera del siglo XX

¿Yo, una diva, la última diva? ¡Qué va! Cuando salgo a cantar soy ‘la Montse’ y nada más”, dijo en una entrevista. Gracias por tu increíble voz y talento: Plácido Domingo. Mañana será su funeral.

Fallece Montserrat Caballé, la  gran diva de la ópera del siglo XX | La Crónica de Hoy
Píe de Foto: Montserrat Caballé falleció ayer, a los 85 años.

Lo sublime de la voz de  Montserrat Caballé le concedió llegar a lo más alto: la divinidad. Así fue una de las mejores sopranos del siglo XX, que ayer murió a los 85 años, y es una pérdida lamentada unánimemente por el mundo de la música, la cultura, la política y la esfera social.

Caballé fue la más universal de las cantantes españolas de ópera, a la altura de la griega Maria Callas, la australiana Joan Sutherland, la alemana Elisabeth Schwarzkopf o la italiana Renata Tebaldi, tanto por su calidad vocal como por el dominio técnico. “¿Era una diva”.

Pero ella lo asumía con modestia: “¿Yo, una diva, la última diva? ¡Qué va! Cuando salgo a cantar soy ‘la Montse’ y nada más”, afirmaba próxima a cumplir 70 años. Y exclamaba: “¡Qué aburrimiento el relajarse, el vivir sin hacer nada!”

“Mi querida Montserrat, qué impresionante vida y carrera has tenido. Gracias por tu increíble voz, tu talento, qué privilegio ha sido compartir escenario contigo. Descansa en paz, Dios ha llamado a otro ángel a su reino. siempre,... Plácido”, escribió el tenor español Plácido Domingo en su cuenta personal de la red social Twitter.

Los reyes de España dieron un mensaje por Twitter: “Era la Caballé, la gran señora de la ópera, leyenda de la cultura universal, la mejor entre los mejores”.

Durante su carrera recibió innumerables distinciones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Artes de 1991, compartido con otros grandes de la lírica española: Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, y Josep Carreras y Luciano Pavarotti.

En su repertorio figuran La serva padrona (Pergolesi); Cossì fan tutte (Mozart); Norma o I puritani de Bellini; La favorita (Donizetti); Il Trovatore, La Traviata, Un Ballo in Maschera y Aida (Verdi); las heroínas Isolda y Sieglinde, de Wagner; el cuarteto de Puccini (Tosca, La Bohème, Madame Butterfly y Turandot); la Adriana Lecouvreur, de Cilea; o la Salomé de Strauss.

También hizo incursiones en la música popular e incluso en la música pop, y siempre quedará en el recuerdo la interpretación que hizo en 1988 junto al cantante Freddie Mercury del tema Barcelona, que abanderó los Juegos Olímpicos del 92. “Para el mundo de la ópera fue una revolución, una auténtica revolución”, reconocía la soprano unos años más tarde. 

LOS ÚLTIMOS DÍAS. La cantante de fama mundial, cuya salud era delicada desde hacía años, estaba hospitalizada desde mediados de septiembre pasado por una dolencia en la vesícula que padecía desde tiempo atrás. La madrugada de ayer falleció en el sanatorio de Sant Pau de Barcelona.

El velatorio se instalará hoy en el tanatorio de Les Corts de Barcelona, donde el lunes se oficiará el funeral, al que asistirán, entre otros, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente regional de Cataluña, Joaquim Torra.

En más de 50 años de carrera, la artista actuó cientos de veces en los principales escenarios del mundo junto a las mejores orquestas y repartos. Interpretó cerca de 90 papeles de más de 40 obras.

“Con Montserrat Caballé nos ha abandonado una de las personalidades del cante más impresionantes del siglo XX”, dijo el director de la Ópera Estatal de Viena, Dominique Meyer.

Escribió “una página de oro en la historia de las interpretaciones” de ópera, según el director artístico del teatro Mariinski de San Petersburgo, Valeri Guérguiev.

Tenía “un timbre personalísimo, una calidad absolutamente única, una técnica prodigiosa y una sensibilidad sorprendente para adaptarse a todos los repertorios”, explicó el exdirector artístico del Liceo, que ahora trabaja para el Teatro Real de Madrid, Joan Matabosch.

El tenor español Josep Carreras incidió en su calidad humana, una mujer “muy vital, muy sensible y entrañable”.

“Caballé era (...) una de las representantes sublimes de un tipo de diva muchas veces asociada a una era dorada y antigua: ardientemente majestuosa, aparentemente indescifrable, con una presencia exuberante a la que su público reverencial le concedió una condición divina”, publicó el diario The New York Times.

Justo el día en que Argentina posará sus ojos en el Obelisco de su capital, donde se centrará en unas horas toda la acción de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, los periódicos locales se hacen eco de la muerte de la soprano española que interpretó, junto a Freddie Mercury, “Barcelona” el himno de los JJOO celebrados en esa ciudad en 1992.

PERFIL. Montserrat Caballé Folch nació el 12 de abril de 1933 en el barrio de Gracia de Barcelona, hija de una familia modesta. Ingresó a los 11 años en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de la ciudad con una beca. Se graduó en 1954 en una accidentada prueba final, en la que llegó a perder el conocimiento.

Debutó el 27 de junio de 1955, con el papel de Serpina de La serva padrona, del italiano Giovanni Battista Pergolesi. Fue en el Teatro Principal de Valencia.

Comenzó a consolidar su carrera y prestigio en las óperas de Basilea (Suiza), Viena y Bremen (Alemania), hasta que actuó por vez primera en el Liceo de Barcelona, el 7 de enero de 1962.

El 20 de abril de 1965 sustituyó en el Carnegie Hall de Nueva York a la norteamericana Marilyn Horne en Lucrecia Borgia, del italiano Gaetano Donizetti, con un éxito arrollador.

La soprano repitió triunfo con Fausto, del francés Charles Gounod, en la Metropolitan Opera de la misma ciudad.

Tras actuar en el Carnegie Hall, el periódico The New York Times tituló: “Callas + Tebaldi = Caballé”, lo que le supuso el impulso internacional definitivo.

Cantó en los teatros más selectos del mundo: Scala de Milán, Staatsoper de Viena, Royal Opera House Covent Garden de Londres, Opera de París, Bolshoi de Moscú, Teatro Colón de Buenos Aires, Teatro Real de Madrid y las óperas de San Francisco, Hamburgo y Múnich, que hoy lamentan su muerte.

Imprimir