Nace una estrella: La hazaña de Bradley Cooper | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 11 de Octubre, 2018

Nace una estrella: La hazaña de Bradley Cooper

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

El actor Bradley Cooper es uno de los actores más famosos de la última década, mas no el más talentoso. O al menos pocas veces ha estado involucrado en proyectos en los que pueda demostrar todo su talento histriónico. Sus trabajos más complejos han llegado de la mano de David O. Russell en filmes como la pésimamente titulada en español Juegos del destino (2012) y El gran escándalo americano (2013), y Derek Ciafrance con El lugar donde todo termina (2012) (olvido a propósito su trabajo en El francotirador, de Clint Eastwood).

En esos trabajos destaca por una extraordinaria habilidad para canalizar el sufrimiento. Ahora, como consecuencia de la magia del cine, ha decidido ponerse detrás de la cámara por primera vez en su carrera en la dirección del tercer remake de Nace una estrella, y lo más gratificante es que la premisa de descubrir un nuevo talento, sobre lo que cuenta el filme, se vive en la realidad al descubrir las cualidades de Cooper como cineasta.

El escritor de esta historia fue el gran William A. Wellman, quien convocó a los actores Fredric March y Janet Gaynor, para dar vida a su filme. Más tarde, George Cukor es quien hace su propia versión con Judy Garland y James Mason en los papeles principales en una de las mejores películas de los años 50; luego, para 1976, llega la versión de Frank Pierson, quien toma a Kris Kristofferson y Barbra Streisand para protagonizar el filme. Ahora Cooper asume el reto de una manera extraordinaria, pues además de tener el grado de dificultad de no hacer una copia barata (como suelen ser los remakes en Hollywood en los últimos años), debía tener una aportación dramática y estética a una historia previsible. Y lo logra.

No descubre el hilo negro y sigue el mismo arco dramático de los filmes anteriores. Es la historia de Jackson Maine (Bradley Cooper, quien es una estrella consagrada de la música, y que una noche después de un concierto se enamora de Ally (Lady Gaga), una artista que lucha por salir adelante. Justo cuando Ally está a punto de abandonar su sueño de convertirse en cantante, Jack decide ayudarla en su carrera hacia la fama. Mientras ella comienza a acariciar las delicias de la fama, él comienza una etapa autodestructiva, que llevará su relación a explorar límites que no se imaginaban.

Lo maravilloso de esta película es la forma en que Cooper contextualiza la historia. No se cae en la tentación de mostrar la opulencia que puede reflejar el glamour o el estrellato ni de la industria del cine ni de la música, sino que decide hacer una sutil crítica a los estándares de producción de la música pop en la actualidad como un motivo de la decepción del personaje masculino. La decadencia del personaje de Cooper no es aleatoria, sino un abanico de desilusiones que retoma de la figura clásica del rockero que se abandona por su sensibilidad.

Por su parte, Lady Gaga, quien tiene una voz maravillosa pero unas canciones terribles, es una grata sorpresa en la pantalla. Su personaje es objeto de la autocrítica, pues ella misma pertenece a la industria musical, que en este filme se señala, como anteriormente también lo hizo de forma sutil La la land. Los momentos musicales son extraordinarios, la historia te atrapa y los momentos románticos son naturalmente cautivadores. Una película imperdible.

 

Tamara y la Catarina

Directora: Lucía Carreras (México, 2016)

Una muestra más del buen cine mexicano: El que está más allá del género de la comedia que se repite hasta el hartazgo o del narcotráfico, que ha llegado a caer en una glorificación del estereotipo y no en una sátira social como en los filmes de Luis Estrada.

La cineasta y guionista Lucía Carreras vuelve a mostrarnos su alta capacidad de sensibilidad ante los dramas íntimos, como lo hizo en su debut en dirección con la sorprendente Nos vemos papá (2011), protagonizada por Cecilia Suárez, antes de que perdiera el piso.

Ahora nos narra la travesía de dos mujeres que se desdibujan en su soledad e invisibilidad y que tendrán que convivir más allá de lo que esperaban, y encontrar una en la otra un espacio donde no son parias, donde son necesitadas.

Tamara es una mujer de casi 40 años con, retraso mental, que reside en un barrio de bajos recursos y sobrevive gracias a las rutinas. Por otro lado, doña Meche tiene más de 70 años y vive en el mismo barrio que Tamara sin sus hijos, que se desentendieron de ella tras viajar a Estados Unidos. Las dos mujeres tendrán que convivir más de lo que esperan y dejarán de lado su soledad para forjar una relación que acabará convirtiéndose en necesaria para las dos.

Es una historia en la que los personajes irán descubriendo, en sus errores y su condición, una forma de existir entre ellas. De lo mejor del cine mexicano en el año. Calificación: No te la pierdas.

 

Rush hour

Directora: Luciana Kaplan (México, 2017)

Otra de las propuestas mexicanas de este fin de semana es este documental de Luciana Kaplan que no es menos interesante. A partir de una anécdota personal, cuando se cuestionó cuánto tiempo tardaba en llegar la mujer que le ayudaba en su casa y descubrió que se trasladaba por casi tres horas, decidió hacer una película para reflexionar sobre el valor del tiempo.

Retrata de manera íntima las historias paralelas de tres personajes en tres de las ciudades más complejas y emblemáticas alrededor del mundo: la Ciudad de México, Los Ángeles y Estambul. Los tres comparten el hecho de pasar la mitad del día transportándose al trabajo. Todos sienten que están perdiendo algo esencial en sus vidas que no va a regresar.

Mientras sus conflictos evolucionan, no pueden dejar de preguntarse: ¿será posible cambiar de vida? Un filme que además de mostrarnos el valor del tiempo que se pierde en el transporte público y en los autos en estas ciudades con alto tráfico vehicular, sirve para reflexionar sobre el nivel de violencia en México, las dificultades sociales de las mujeres en Turquía y la lucha por mantener una relación de pareja en Estados Unidos, más allá del sueño americano.

Un documental que además continúa con la buena racha de propuestas de este género, que se ha convertido en uno de los que más talento ha explotado en los últimos años. Calificación: Palomera.

 

 

Imprimir