Caravana migrante, xenofobia y elecciones en EU - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
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Caravana migrante, xenofobia y elecciones en EU | La Crónica de Hoy

Caravana migrante, xenofobia y elecciones en EU

Wendy Garrido Granada

El emigrante

—¿Olvida usted algo?

—¡Ojalá!

Luis Felipe Lomelí

 

La caravana migrante está polarizando la opinión pública. El éxodo de refugiados hondureños huyendo de un país lleno de pobreza, desigualdad, violencia, narcotráfico, injusticia e inseguridad está sacando los mejores valores y sentimientos de las personas que ven y comprenden el drama humano, la complejidad de ser más que un migrante, un refugiado. Pero también provoca todo lo contrario. Saca a flote el Trump interior. ­Revela la xenofobia, el racismo, el clasismo y la aporofobia, el rechazo o aversión a los pobres.

La solidaridad, empatía, apoyo y reconocimiento a los hondureños y a todos los refugiados, víctimas de un sistema político, social y económico que se resquebraja y fuerza a las personas más vulnerables a buscar otras alternativas para vivir, son los sentimientos que tendría que brotar en aquel que se considere humano. Y sin embargo, la caravana migrante ha divido a la sociedad. La ha confrontado.

Durante la llegada de la caravana de refugiados a México para proseguir su tránsito hacia Estados Unidos,  una parte de mexicanos en redes sociales y en las conversaciones cotidianas hablaban de no permitir su paso.  Se excusaban diciendo que ya hay muchos pobres en el país como para “recibir a otros pobres”. “Van a robar nuestros trabajos”. “Son delincuentes, violadores y asesinos”.

Sí, los mismos argumentos que usan en Estados Unidos para los mexicanos. En la caravana migrante vienen niños, mujeres, adultos mayores, jóvenes y hombres que recorrerán en total 2 mil kilómetros plagados de obstáculos y peligros para llegar a la frontera. Ya hay un muerto luego de caer de un vehículo en movimiento. Y no podemos mirarlos con indiferencia. Ni negarlos. Ni mucho menos evitar su tránsito. Ningún humano es ilegal. Todos tienen derecho a desplazarse, a buscar otras opciones. Nuestra obligación es apoyarlos y protegerlos.

Y sin embargo, hay una hipótesis dolorosa, desesperanzadora, indignante pero reveladora: la caravana migrante podría estar siendo utilizada por Donald Trump y el Partido Republicano para ganar las elecciones.

No es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos usa la tragedia y el anhelo de un pueblo. Intervino en la Primavera Árabe, financia a los rebeldes en Siria y ha movido desde diversas organizaciones gubernamentales los hilos en otros países para sus intereses políticos. No es secreto. No son teorías de conspiración que se ven en YouTube. Son intervenciones reales y documentadas.

Si la caravana migrante dividió a la sociedad mexicana y sólo está de paso, imaginen lo que está provocando en los ciudadanos estadunidenses. Trump llegó a la Casa Blanca gracias a su discurso xenófobo al que le habló sobre todo a las personas de clases medias y bajas que ven al extranjero como un enemigo para su bienestar.

Trump durante todos estos días ha regresado a los reflectores con el mismo discurso que lo hizo ganar.  Está amenazando a los países con cortar los recursos económicos. Y aunque Guatemala, El Salvador y ahora México han respondido en lo que cabe bien —aunque fue nefasta la actuación de la Policía Federal al lanzar gases lacrimógenos durante la entrada de la caravana al país—. Están tratando de respetar los acuerdos firmados para la protección de los migrantes.

Mientras que en Estados Unidos las encuestas están repuntando hacia el Partido Republicano, porque con Trump de vocero se moviliza la población más conservadora, xenófoba y racista que parecía haber disminuido con el drama de la separación familiar. Pero ahora puede fortalecerse bajo el pretexto de “proteger los empleos y la seguridad nacional” de una caravana de refugiados que pedirá asilo y provocará una polarización. El propio Trump con sus tuits ha culpado a los demócratas y ha pedido un cambio en las leyes migratorias. Si lo consigue todo apunta a una victoria republicana.

Ahora más que nunca parece fundamental reflexionar por qué vemos en el otro una amenaza latente. ¿Por qué está de vuelta una oleada fuerte de retroceso? En Brasil es muy probable que gane un fascista. Y en Estados Unidos que Trump siga al frente. ¿Qué diablos está sucediendo?

 

wengarrido@gmail.com

Twitter: @wendygarridog

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