¿Qué estilo de gobernar nos espera? - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 03 de Noviembre, 2018
¿Qué estilo de gobernar nos espera? | La Crónica de Hoy

¿Qué estilo de gobernar nos espera?

Maria Elena Álvarez de Vicencio

Benjamín Constant, casi al final de su vida, escribió: “He defendido cuarenta años el mismo principio: ‘la libertad en todo, en la religión en la filosofía, en la literatura, en la industria y en la política, y por libertad entiendo el triunfo de la individualidad’”. Constant no incluyó en ese “todo” el ámbito de la justicia y el de la defensa nacional.

En el otro extremo se encuentran los sistemas represivos y opresores que abarcan las prohibiciones tanto en las costumbres y los comportamientos y en la actividad económica; esto, al igual que con la libertad total, tampoco convendría, la sociedad no avanzaría.

Los regímenes moderados encuentran el equilibrio entre las libertades y las obligaciones. La división entre una y otra tendencia ubica a los que se identifican con la izquierda y con la derecha. Para los primeros es obligado mantener la máxima libertad en los comportamientos; la censura, los tabúes y hasta la moral son mal recibidos; para los segundos el Estado deberá intervenir para limitar las libertades, son conservadores en las costumbres y prefieren la libertad en las actividades económicas.

Ya se ha comprobado que una economía totalmente controlada por el Estado produce estancamiento y penuria; pero las diversas crisis bancarias o financieras de los países occidentales, sucedidas en diversos momentos, también han demostrado que si se deja actuar libremente al mercado, no se produce el bienestar común. Los agentes económicos no pueden sustituir al Estado, pero su autoridad deberá situarse en otro plano para delimitar las prácticas, mediante una reglamentación adecuada y para garantizar el equilibrio de la vida común por medio de la redistribución.

El Estado también puede contribuir favoreciendo proyectos de largo plazo, en los cuales los particulares no perciben intereses inmediatos, pero sus frutos beneficiarán a sus hijos y nietos; un ejemplo serían los proyectos ecológicos. Será papel del Gobierno fomentar la libertad de las voluntades para involucrar a los ciudadanos en proyectos comunes que a la larga beneficien a todos. No se conoce claramente cuál será la posición del nuevo gobernante.

Después del proceso electoral, significativo por la amplia mayoría del candidato ganador, la ciudadanía ha estado ocupada, o distraída, con los nombramientos del futuro gabinete y actualmente con la cancelación del iniciado aeropuerto, con la previa realización de una “consulta”. Se creyó que ésta serviría para apoyar una decisión contraria a lo ofrecido en su campaña, pero no fue así. Con o sin la simulación de la consulta, lo que queda como conclusión es que su estilo de gobernar será imponer su personal decisión.

Ahora la ciudadanía se pregunta si su estilo de gobernar será de dominación o de libertad; si respetará estrictamente al estado de derecho; si consultará todo con la ciudadanía; si habrá innovación o seguirá más de lo mismo en la línea económica y si cumplirá todo lo que ofreció en su campaña. Las respuestas están en el aire y aunque no parece lógico, todavía hay algunos que esperan rectificación para que el proyecto actual del aeropuerto continúe.

Lo urgente es atender a los que menos tienen, casi la mitad de la población, y que han puesto su esperanza en este gobierno. Las respuestas aún son débiles; el aumento a la pensión de adultos mayores es solución incompleta, hay zonas donde no tienen acceso cercano a servicios de salud ni transporte para llegar a él. Las nuevas becas a jóvenes, también lo son porque no hay escuelas de nivel medio cerca de sus pueblos. El reto del nuevo gobierno es enorme: habría que atender primero a esas urgencias y permitir que los que puedan hacerlo, impulsen nuevos proyectos para toda la sociedad.

 


Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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