Con 0.5% del PIB en ciencia se podría hacer tres veces más: Álvarez-Buylla | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 07 de Noviembre, 2018

Con 0.5% del PIB en ciencia se podría hacer tres veces más: Álvarez-Buylla

De consolidar y articular el actual presupuesto en el ramo se podrían financiar más proyectos, como la generación y repatriación de científicos, señala la futura directora de Conacyt.

Con 0.5% del PIB en ciencia se podría hacer tres veces más: Álvarez-Buylla | La Crónica de Hoy
Píe de Foto: Elena Álvarez-Buylla participó en la primera reunión de Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados.

Uno de los principales objetivos de Conacyt en el próximo gobierno será la consolidación de su presupuesto para mejorar la eficiencia del gasto, sólo así, se solicitaría un aumento que haga valer el 1 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) en la inversión en el sector, que marca la ley, señaló Elena Álvarez-Buylla, quien encabezará la dependencia a partir de diciembre.

En reunión con la recién conformada Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, añadió que esto requerirá una reestructuración del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) —dependencia a la que se agregará una H para incluir a las humanidades— que no otorgará más incentivos fiscales a empresas de forma directa y sin rendición de cuentas, y donde se articularán programas y fondos dispersos.

“Hay una dispersión ineficaz y desarticulada de los 91 mil millones de pesos que el Estado destina al sector; 0.5 por ciento del PIB es poco y se requiere de un compromiso de Estado para aumentarlo, pero si se ejerciera de manera transversal, transectorial y articulando propuestas, podríamos hacer tres veces más de lo que se ha hecho, incluso más”.

Esta consolidación, dijo la noche del miércoles en la primera reunión de la dicha comisión en la Cámara de Diputados, no significa quitar recursos a entidades sectorizadas, como universidades o institutos naciones de salud; en cambio, significaría la articulación de los sistemas del Conacyt para aterrizar en las regiones, de forma descentralizada, las propuestas federales de apoyo a ciencia y tecnología, a los Centros Públicos de Investigación y a las direcciones regionales, para detectar prioridades por atender.

“Tenemos ocho propuestas de direcciones regionales y 27 Centros Públicos de Investigación que deben ordenarse para hacer honor a su vocación ‘pública’, rompiendo contradicciones al darles impulso para convertirse en entidades privadas, recibiendo aportes del Estado a fondo perdido”.

Esta eficiencia, dijo, implica una reestructuración del Consejo, para que no se fuguen los recursos y hacer una mejor distribución de los apoyos de forma regulada.

PROYECTOS. Uno de los principales proyectos que pondrán en marcha se sustentará en programas nacionales estratégicos, alineados con los proyectos prioritarios del Presidente Electo, en temas de medio ambiente, salud y atención a grupos vulnerables, entre otros. En este sentido, agregó, se localizarán retos tecnológicos y ramos que resuelvan en el corto y mediano plazo algunas urgencias —como el autoabasto de vacunas, para lo cual se podría rescatar a Birmex—, así como el desarrollo de inmunoterapias para tratamientos como el cáncer. Para esto, la próxima administración haría valido el aumento del 1 por ciento del PIB a ciencia y tecnología, “pero a la par, debemos tener una articulación, consolidación y eficiencia mayor”.

Esto permitirá asegurar los recursos a la formación de nuevos investigadores y repatriación de aquellos que se encuentran fuera del país, como parte de los proyectos que llevarán a cabo.

“Existen alrededor de 30 mil científicos ‘fugados’ del país, no por opción, sino por obligación. El país gasta en formar nuevos investigadores y después esa inversión se le fuga y no se recupera a favor del país y sus necesidades. Se trata de brillantes colegas mexicanos que están, en 75 por ciento de los casos, ubicados en puestos de liderazgo en universidades de Europa, EU y Asia, o en empresas, desarrollando tecnología de vanguardia. Lo podrían hacer en México”.

EMPRESAS. Por otra parte, enfatizó que se establecerá una vinculación virtuosa entre la academia y los sectores público, social y productivo, en una nueva relación de trabajo con las empresas. “Actualmente, se señala que la inversión privada en ciencia y tecnología en  México es del 30 por ciento, pero eso es ser demasiado optimista, si se revisa con atención se puede observar que mucha de ésta no pasaría como aportaciones dentro de los criterios de la OCDE”.

La investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM agregó que en los últimos sexenios ha habido una política de transferencia directa y “líquida” de recursos a la industria, sin ninguna estructura articuladora por ramos, prioridades ni problemáticas,  así como tampoco por el tamaño de empresa.

“De esta forma, se ha favorecido en 75 por ciento a las grandes empresas. Fue una apuesta, congruente con un sistema neoliberal globalizado, dictado por muchas de estas empresas, pero ni siquiera implicó para México el aumento de productividad de empresas con base científica y tecnológica”.

Dijo que al focalizar ramos alineados con algunos de los programas nacionales estratégicos, que se pueden incentivar desde la frontera de la ciencia —con apoyo de universidades, hospitales o institutos nacionales de salud—, se convocaría a las micro, pequeñas y medianas empresas que puedan hacerse cargo del desarrollo tecnológico, si bien con incentivos fiscales, “desde el gobierno con la promesa de mercados seguros, porque hay un ganar-ganar: gana el gobierno al tener tecnologías  y soluciones propias, y gana la sociedad”.

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