Los mexicas usaron cocodrilos en rituales de consagración y funerarios | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 08 de Noviembre, 2018

Los mexicas usaron cocodrilos en rituales de consagración y funerarios

Recuperan restos de 20 ejemplares en el Templo Mayor y la mayoría se emplearon para divinizar la ampliación de su centro sagrado. Su hocico representaba el umbral al inframundo, dice Erika Robles.

Los mexicas usaron cocodrilos en rituales de consagración y funerarios | La Crónica de Hoy
Uno de los esqueletos de cocodrilo descubiertos en la zona arqueológica del Templo Mayor.

Arqueólogos recuperaron restos de  20 ejemplares de cocodrilo procedentes de un entierro y 11 ofrendas de la zona arqueológica Templo Mayor, ubicada en la Ciudad de México. La mayoría de estos animales se depositaron para consagrar la ampliación del centro sagrado mexica durante el año 1470 y sólo tres ejemplares para acompañar a un personaje importante.

Así lo detalló Erika Robles Cortés, arqueóloga e integrante del Proyecto Templo Mayor, durante el segundo día del coloquio internacional Los animales y el recinto sagrado de Tenochtitlan, realizado en El Colegio Nacional.

“Registramos 20 individuos de cocodrilo y ocho dientes distribuidos en 11 depósitos rituales y un entierro; de éstos, sólo una ofrenda corresponde al gobierno de Moctezuma I y las demás, al gobierno de Axayácatl”, comentó Robles Cortés.

De acuerdo con los restos óseos, los cocodrilos más pequeños medían 70 centímetros y los más grandes, 2 metros de longitud.

“Se encontraron seis ejemplares de cocodrilo de pantano y cuatro cocodrilos de río. Como la gran mayoría de los animales depositados en las ofrendas, los cocodrilos no habitaban en el Centro de México, pudieron haber llegado de Veracruz, Campeche, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Guerrero”, precisó la experta.

Para transportarlos, dijo, los antiguos pobladores debieron recorrer a pie distancias de 200 y 900 kilómetros aproximadamente.

“Una vez en Tenochtitlan los cocodrilos pudieron ser confinados al vivario de la ciudad, conocido como el zoológico de Moctezuma, en donde estuvieron resguardados hasta que hicieran uso de ellos”, detalló.

Pero antes de depositarlos en las ofrendas, los mexicas los modificaron y una evidencia de ello es que ocho dientes presentaron perforaciones para insertar un sartal (un collar).

“Dos cocodrilos estaban completos, pero los 18 restantes fueron sometidos a complejos tratamientos para conservar sus pieles”, precisó.

Al igual que hoy, hace más de 500 años, la piel de los animales se trabajó para crear accesorios y tener especies disecadas.

“Hoy tenemos el curtido que es para conservar las pieles usando sustancias químicas o naturales, la peletería en donde se curten las pieles para fabricar artículos y la taxidermia que es preservar el animal como si éste estuviera vivo”, comentó la arqueóloga.

En el caso de los cocodrilos hallados en Templo Mayor, éstos fueron desollados, descarnados, se les retiró su exceso de grasa y posiblemente les aplicaron sustancias para su conservación.

“Se pudieron identificar cuatro tipos de manufactura: la piel curtida extendida, fragmentos de piel con cráneo y falanges, fracciones de piel y una posible preparación taxidermica”, señaló Robles Cortés.

De la piel curtida extendida se registraron 12 ejemplares que conservaron cráneo, mandíbulas, placas dérmicas y falanges, y visualmente el animal era una manta o tapete.

“Sólo de uno se colocó el cráneo, parte de la piel del cuello y una extremidad. Este tipo de manufactura es similar a las cabezas trofeos que hoy decoran las paredes pero que en época prehispánica sirvió como atavío o tocado, comentó.

Además, de cuatro cocodrilos se colocaron fracciones de piel representadas por las placas dérmicas y de uno más, posiblemente los mexicas hicieron un montaje taxidérmico.

VESTIMENTA. Para los mexicas, el cuerpo del cocodrilo cubierto de protuberancias era una analogía de la superficie terrestre; mientras que su hocico representaba la cueva del umbral al inframundo.

“En numerosas representaciones prehispánicas se observan distintos personajes que portan vestimentas de cocodrilo, éstas en trajes completos, capas, yelmos, máscaras y tocados”, detalló Erika Robles Cortés.

Los trajes completos aparecen en Tláloc y Tonatiuh en el Códice Borgia, y existió otro tipo de atavío que sólo cubre cabeza, dorso, patas.  “Quienes también vestían con piel de cocodrilo eran dignatarios, jugadores de pelota y danzantes”.

Las ofrendas que contienen las pieles de cocodrilo pueden dividirse en dos tipos de rituales: de consagración y funerarias. “Un total de 15 pieles estaban en nueve depósitos que se consumaron con motivo de la consagración de la etapa IVB”, precisó Robles Cortés.

Otros tres cocodrilos, añadió, fueron inhumados en una sepultura que corresponde a un personaje importante, en el área de la zona dedicada al dios Huitzilopochtli, que formaban parte de los atavíos del difunto.

TIBURONES. Óscar Uriel Mendoza, biólogo de la UNAM, señaló que en las ofrendas de Templo Mayor también hallaron 14 ejemplares de pez sierra depositados en nueve ofrendas, de los cuales, dijo, los mexicas durante 1486 y 1502 sólo colocaron la parte dentada del pez, es decir, lo que parece una espada.

“Quizá provinieron del Golfo de México y el Mar Caribe, identificamos dos especies de tallas grandes, el más chico medía 1 metro de largo y los más grandes, cinco metros de longitud”, indicó.

La bióloga Nataly Bolaño Martínez también comentó que en las ofrendas hallaron parte de piel (dentículos dérmicos) de un tiburón martillo que posiblemente corresponde a la parte de su hocico, así como un diente que sugiere que los mexicas ofrendaron toda la mandíbula de ese tiburón.

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