En el triunfo de los demócratas las mujeres fueron decisivas - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 08 de Noviembre, 2018
En el triunfo de los demócratas las mujeres fueron decisivas | La Crónica de Hoy

En el triunfo de los demócratas las mujeres fueron decisivas

José Fernández Santillán

Una de las características del populismo es que tiende a romper con la división y equilibro de poderes. Ese régimen político se inclina a concentrar las decisiones en el Ejecutivo y a doblegar al Legislativo y al Judicial. Eso es lo que había estado haciendo Donald Trump desde su toma de posesión el 20 de enero de 2017. Y lo hizo porque el Partido Republicano (su partido) tenía mayoría en las dos cámaras del Congreso, o sea, el Senado y la Cámara de Representantes, encabezadas respectivamente por Mitch McConnell y Paul Ryan.

Respecto del Poder Judicial, por todos es sabido que el Senado aprobó el nombramiento de jueces de filiación conservadora. En especial, el paso del juez Brett Kavanaugh a la Suprema Corte de Justicia, con todo y las acusaciones que pesaban en su contra por haber participado en la violación de Christine Blasey Ford.

Pues bien, ese intento autoritario ha sufrido un revés luego de las elecciones efectuadas el martes de esta semana. Los demócratas ganaron la mayoría en la Cámara de Representantes y serán un contrapeso para el presidente Donald Trump; ya no habrá esa humillante subordinación de los republicanos encabezados por Paul Ryan. De 435 miembros que componen la Cámara de Representantes, los demócratas tendrán, en la 116° Legislatura, 225 escaños y los republicanos 197. Es un vuelco significativo en comparación con las elecciones de hace dos años cuando los conservadores obtuvieron 235 curules y los liberales (progresistas) 193; había 7 vacantes. Vale decir, los republicanos perdieron 38 curules, cantidad bastante significativa. En el Senado los republicanos seguirán dominando: tendrán 51 curules, en tanto que los demócratas contarán con 46 asientos.

¿Pero cómo fue que se pudo revertir la tendencia arrolladora que Trump mostró en 2016? Desde luego a esta inversión de tendencia concurrieron varios factores; uno fundamental fue la participación de las mujeres. Ya en 2016 se había registrado una polarización racial y de género. Dicho de otro modo: las mujeres afroamericanas sin estudios universitarios apoyaron a Hillary Clinton en un 96%; en contraste, los hombres blancos sin estudios universitarios votaron en masa por Donald Trump. Lo extraño es que, en esos comicios, las mujeres blancas, tanto con estudios universitarios como sin preparación en estudios superiores, sufragaron de manera equilibrada, casi mitad a favor de Clinton y mitad a favor de Trump. Y esto pese a las actitudes misóginas que había mostrado el multimillonario neoyorquino durante su campaña.

No obstante, las cosas cambiaron: vale la pena traer a la memoria la manifestación de mujeres que tuvo como epicentro la ciudad de Washington D.C. Esa manifestación se llevó a cabo al día siguiente de que Trump asumiera la Presidencia de la República, es decir el 21 de enero de 2016. Allí se reunieron medio millón de personas. El sitio de internet Heavy registró 673 movilizaciones hermanas (#WomenMarch) en Estados Unidos y en todo el mundo.

En mi concepto, ése fue el punto de arranque para que las mujeres se movilizaran y se enfrentaran a las políticas conservadoras del inquilino de la Casa Blanca. Desde la base social (grassroots) se comenzaron a organizar. La dirigencia del Partido Demócrata entendió que tenía que abrirse a nuevos grupos, nuevas ideas y nuevos liderazgos; abrió las puertas a esos grupos. Como dice Lauren Gambino en su artículo “Truly the year of the woman: female candidates win in record number” (“Verdaderamente el año de la mujer: las candidatas del género femenino ganan en un número record”, The Guardian, 7-XI-2018): “A lo largo y ancho del país, las candidatas compitieron por diversos puestos y ganaron en un número sin precedentes. La mayoría de ellas fueron impulsadas por el movimiento de resistencia feminista forjado en contra de la elección de Donald Trump hace dos años.” El estado de Tennesse, por ejemplo, eligió para el Senado, por primera vez a una mujer: ­Marsha Blackburn; una mujer latina de 28 años, Alexia Ocasio-Cortez, será la más joven que haya ingresado a la Cámara de Representantes; Sharice Davis, de la tribu Ho-Chunk de Wisconsin, y Deb Haaland, de la tribu Laguna Pueblo asentada en Nuevo México, serán las primeras mujeres nativas que entren a la Cámara de Representantes; por primera vez dos mujeres musulmanas ingresarán a la Cámara baja, la palestina-americana Rashida Tlaib, representará a Michigan y Ilhan Omar, de Somalia, representará a Minnesota.

Con razón Trump está furioso: no pudo contener su carácter irascible en una conferencia de prensa que concedió anteayer. El reportero de CNN, Jim Acosta, le estaba preguntando sobre la caravana de migrantes centroamericanos cuando el magnate montó en cólera. Insultó a Jim llamándolo “una persona grosera y terrible”; ordenó que se le retirara su pase a la Casa Blanca. Trump también dispuso el cese fulminante del procurador general, Jeff Sessions, de quien depende el fiscal especial Robert Muller, quien investiga la “trama rusa”. Y es que, en última instancia, la Cámara de Representantes tiene jurisdicción sobre ese tema.

En pocas palabras: a Trump ya le entró el miedo.

 

Twitter: @jfsantillan

Mail: jfsantillan@itesm.mx

Imprimir

Comentarios