La relación México-Japón sigue creciendo en industria y la cultura: Vania de la Vega | La Crónica de Hoy
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La relación México-Japón sigue creciendo en industria y la cultura: Vania de la Vega

Nuestros científicos. En 2015, Vania de la Vega fue parte del grupo de los 10 individuos seleccionados como integrantes de la “Nueva Generación de Líderes Jóvenes para México-Japón” por parte de la Fundación Japón en México y la Cámara Japonesa de Comercio e Industria en México

La relación México-Japón sigue creciendo en industria y la cultura: Vania de la Vega | La Crónica de Hoy

En México ya operan mil empresas japonesas en diferentes campos de la economía y en algunos círculos académicos de Japón existe genuino interés en la cultura, geografía y ecología de México. Sin embargo, la relación  bilateral tiene un potencial mayor que no se ha aprovechado y que podría materializarse a través de la formación de cadenas de trabajo conjuntas en diferentes campos. Así lo observa Vania de la Vega Shiota, Secretaria Académica del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África (PUEAA), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

“En la relación bilateral México-Japón hay dos frentes de trabajo muy claros. Por una parte ¿Qué podemos hacer los mexicanos con Japón, allá en Japón? y por otra parte, cómo ayudamos a que las mil empresas japonesas que están en nuestro territorio no sólo tengan una articulación económica sino también social”, indica la joven académica que en 2015, fue parte del grupo de los 10 individuos seleccionados como integrantes de la “Nueva Generación de Líderes Jóvenes para México-Japón” por parte de la Fundación Japón en México y la Cámara Japonesa de Comercio e Industria en México.

“Sobre lo que se puede hacer en Japón, podemos aprovechar algunas experiencias que ya nos han enseñado los japoneses sobre cómo estructurar lo que llaman el soft power, es decir ¿Qué podemos hacer los mexicanos, allá en Japón, para que toda la cultura mexicana, las bellas artes, la comida y la cultura contemporánea sean identificadas y recibidas en una sociedad tan receptiva como la japonesa?

“Pero, por otro lado, no debemos dejar de pensar en lo que significa el tener en México a mil empresas japonesas que se tienen que vincular con este país. ¿Cómo vamos a hacer para que los japoneses quieran salir a las calles mexicanas, ver películas mexicanas, escuchar música mexicana y tener realmente una integración social? Esas dos áreas de oportunidad que describo  son dos áreas muy diferenciadas, con procesos distintos y dinámicas propias”, indica la profesora e investigadora quien se ha desempeñado como secretaria técnica del Seminario Universitario de Estudios Asiáticos y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas de la máxima casa de estudios.

130 AÑOS DE RELACIÓN OFICIAL. Las relaciones diplomáticas entre México y Japón se oficializaron en 1888, durante el gobierno de Porfirio Díaz, cuando se consideraba que México debería diversificar sus relaciones internacionales pues dependía en demasía de sus relaciones con Estados Unidos. Ese año se firmó el “Tratado de amistad, comercio y navegación entre los dos países”. Posteriormente se han firmado diferentes acuerdos y entendimientos hasta el más moderno y estrecho, que se firmó en el año 2005, que es el “Acuerdo para la Asociación Económica entre México y Japón”.

“Yo creo, con el sesgo que me da estar viviendo en esta época, que estamos viviendo el momento de mayor cercanía entre México y Japón de toda la historia”, dice De la Vega Shiota,  Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNAM y exbecaria del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología del gobierno de Japón.

“La relación es cercana por la gran cantidad de tratados y acuerdos, pero también por esta nueva concepción de las relaciones internacionales en las que no sólo dialogan los gobiernos de ambos países sino que los grupos de la sociedad civil también participan; las empresas tienen un rol fundamental y las universidades tienen un papel muy importante. Esto se ve de muchas maneras y estadísticamente con números. El ejemplo más claro es que en 2017 se llegó a la cifra de mil empresas japonesas en México”, explica Vania de la Vega, que obtuvo el grado de Maestra en Ciencias para el Desarrollo Económico y la Cooperación Internacional en la Universidad de Hiroshima.

HACER CADENAS. Vania de la Vega recibió el reconocimiento de Joven Líder Nikkei, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores del Japón, con el cual representó a México en una serie de encuentros en Agosto de 2015 en Tokio, incluyendo una recepción con el Primer Ministro Abe.

En sus reflexiones sobre el momento que vive la relación bilateral explica que, en el campo de los negocios, una novedad de los últimos años es que en México no sólo están invirtiendo las grandes multinacionales originarias de Japón, como las gigantes de la industria automotriz, sino un conjunto grande de empresas subsidiarias o proveedoras, de segundo y tercer nivel, que son empresas más pequeñas que nacieron en Japón pero ahora atienden a las otras mayores, desde México.

“Aquí hay un trabajo muy importante que tenemos que hacer los mexicanos y no pueden hacer los japoneses, que es cómo ayudamos a que esas otras empresas formen cadenas sociales, que entren a nuestra cultura. Ahí hay mucho por hacer, desde cuestiones de traductores mexicanos hasta el ayudarles a consumir comida, música, cultura en general”, dice la profesora universitaria.

La misma especialista dice que el intercambio cultural y el conocimiento mutuo puede ser benéfico también para los mexicanos, pues en Japón son pocas las empresas mexicanas que ya se identifican entre el público general, pero son muy exitosas, como Kidzania, la empresa mexicana que nació con el nombre de “La ciudad de los niños” y que ahora ya cuenta con dos establecimientos muy exitosos en Japón.

“Del mismo modo, el conocimiento de la cultura japonesa puede aportar ventajas en otros campos. A mí me gusta mucho poner como ejemplo el aguacate. Mientras estamos exportando a Estados Unidos aguacate grande por kilos, en Japón el consumidor de aguacate paga más y compra por pieza. Ellos compran el aguacate en las áreas gourmet de las tiendas, pero hay que entender qué es lo que quieren porque ellos quieren un aguacate más pequeño, con ciertas características. Esto es algo que pueden aprender los agricultores mexicanos y es sólo un ejemplo de lo mucho que se puede aprender”, concluye la maestra Vania de la Vega Shiota.

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