La discapacidad en México y la oferta del Presidente - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
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La discapacidad en México y la oferta del Presidente

Maria Elena Álvarez de Vicencio

El nuevo gobierno ha anunciado que así como hay una pensión mensual para los adultos mayores, la habrá para los discapacitados. Aclaremos, en primer lugar, que en México, a petición de la Comisión de Derechos Humanos, se cambió el término discapacitados por PERSONAS CON DISCAPACIDAD. —¿Cuál es la magnitud de esta realidad en nuestro país?— Veamos los datos del INEGI.

En México hay siete millones y medio de personas que sufren de algún tipo de discapacidad: 16.3 por ciento lo es de nacimiento; 40 por ciento, como consecuencia de alguna enfermedad; 16 por ciento, por accidentes; 23.4 por ciento, por edad avanzada; y 9.7 por ciento, por otras causas. El mayor número de personas con discapacidad son mujeres y a mayor edad hay más discapacidad. Será útil también, conocer los antecedentes históricos de esta realidad.

La discapacidad ha estado presente desde el principio de la humanidad, tanto en imperfecciones físicas como fisiológicas. Las sociedades primitivas, por ser su prioridad la supervivencia, requerían sacrificar a los discapacitados. En Esparta, siglo IX a C, eran arrojados desde lo alto del monte Targeto. Roma practicaba el infanticidio y el comercio de los nacidos con deformidades, para diversión o para causar lástima y pedir limosna.

En Grecia, Platón los relacionaba con seres mitológicos enviados por los dioses para comunicar sus mensajes. En Egipto los nacidos con malformaciones eran destinados al servicio de los Faraones, pero en su vida personal eran discriminados. En la Edad Media el sentido humanista no permitía eliminarlos, pero eran sujetos de burla, lástima o repulsión.

El Cristianismo influyó para mejorar su realidad y fundó Cofradías para atender a los ciegos, paralíticos o leprosos y en el siglo XIII se crearon Asilos para dar asistencia a los niños. Fue hasta el siglo XVIII cuando la sociedad reconoció su responsabilidad de atenderlos y en 1780 Suiza creó una Institución para el cuidado de los discapacitados. Posteriormente lo hicieron también Inglaterra y Francia.

En América la historia respecto a la discapacidad tuvo sus particularidades en la cultura mexica o azteca. Quienes la padecían eran considerados como divinidades, se daba culto a seres deformes y se les relacionaba con el fuego y con la presencia del Dios Viejo Huehuetéotl representado como un anciano jorobado con un brasero en la espalda. No había normas para los discapacitados, cada pueblo tenía sus creencias y costumbres. Con la conquista española se perdió el sentido mágico de la discapacidad y quienes la padecían eran objeto de comercio y explotación.

Se cuenta de una mujer, en Oaxaca, que tenía un hijo enano y pidió permiso al Ayuntamiento para exhibirlo y recabar fondos, ya que su esposo estaba enfermo y no podía trabajar.

En el siglo XIX, en Estados Unidos, se empezó a contratar como atracciones en los circos a las personas con deformidades, así se les otorgó un empleo por primera vez. Hoy existen las Olimpiadas Paraolímpicas y quienes lo solicitan tienen la oportunidad para desarrollarse en lo académico, en lo político y sorprende cómo, en ocasiones, superan a quienes no tienen impedimentos físicos

Fue hasta 1946 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el programa de Servicios Consultivos de Asistencia Social y mencionó convenientemente la rehabilitación de las deficiencias físicas como servicio a los gobiernos en asistencia técnica y a partir de entonces, se inició la formación de bases jurídicas y de leyes a favor de la discapacidad y cada país fue avanzando en la aplicación de sus programas.

Hoy es loable el propósito del nuevo Gobierno Mexicano para brindarles ayuda económica a quienes sufren discapacidad y lo requieran, pero de mayor utilidad será el impulsar el que sean contratados para desempeñar el trabajo remunerado que puedan desempeñar para que la sociedad los considere como personas y les sean reconocidos todos su derechos.

 

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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