Por fin la Madre Tierra en la dialéctica presidencial - César González Madruga | La Crónica de Hoy
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Por fin la Madre Tierra en la dialéctica presidencial

César González Madruga

Hoy se cumple un ciclo de 21 días desde que Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como presidente de México, justo el tiempo que los psicólogos determinan que se requiere para generar un hábito y es también coincidente con la entrada del solsticio de invierno y la celebración del nacimiento de Huizilopochtli para muchas comunidades nahuas.

Durante este tiempo me han entusiasmado una serie de acciones llevadas a cabo y hoy en particular quisiera destacar la ceremonia a la Madre Tierra realizada por parte de los abuelos de la tradición maya junto al presidente de México. Para alcanzar a comprender la magnitud de este acto quisiera que me permitan compartir una síntesis de mi andamiaje a lo largo de 10 años de lucha por el reconocimiento, defensa y aplicación de los derechos de la Madre Tierra. 

Después de conocer a múltiples líderes, organizaciones, participar en reuniones internacionales oficiales, escuchar cientos de propuestas, analizar casos de éxito, etc, llegué a la conclusión que los esfuerzos de las naciones para alcanzar un mecanismo que nos permitiera establecer la armonía con la naturaleza y asegurar la vida de la especie humana en la Tierra, requería el cambiar la visión con la que el ser humano decanta su organización, pasando de una visión estrictamente antropocentrica —es decir, el ser humano en el centro (leyes, gobiernos, instituciones, etc, sólo para el ser humano)— para pasar a una visión biocéntrica, para poner lo que posibilita la vida en el centro y son los pueblos originarios quienes han tenido desde siempre el hilo de Ariadna para lograrlo.

Para ello propuse la ley de los derechos de la Madre Tierra en el congreso Federal, mientras la exponía en tribuna muchos de mis compañeros comenzaron a burlarse, al terminar la presentación levantaron su mano para adherirse a la propuesta tres diputados: Alejandro Encinas, Porfirio Muñoz Ledo y Pedro Jiménez. Al bajar de tribuna una compañera me dijo que Dios, sólo hay uno, omnipresente, omnipotente y además es varón. No tardaron en hacerse notar en redes y medios una serie de burlas e insultos a mi persona y a la propuesta. El secretario de medio ambiente de ese entonces bloqueó desde el gobierno la iniciativa. Tuve que entender y aceptar que el colonizador jamás se había ido, sino que se había quedado instaurado en la psique de muchos y que era momento de coadyuvar a que el mexicano supere un absurdo complejo de inferioridad para reconocer la magnitud de su herencia cultural.

Bajo la arenga de “saquemos al Huizilopochtli (el hijo que defendió a la Madre Tierra de sus hermanos que la querían matar) que todos llevamos dentro” presenté nuevamente este proyecto de ley años más tarde en la asamblea del D.F. y, a pesar de la resistencia de Miguel Ángel Mancera —con una rebelión orquestada por Carmen Antuna al interior del PRD—, la ley se aprobó. El rechazo (y grosería) de Mancera era tal que no fue para regresarle el saludo público a Evo Morales, que reconoció a la CDMX por este logro, a pesar de que Evo lo hizo frente a mandatarios de otras naciones como Mujica, Krishner, Correa, entre otros. Posteriormente Mancera intento nuevamente bloquearla en la constitución de la CDMX ante una iniciativa que presenté como ciudadano junto a varias ONG, pero gracias a la reserva presentada por la entonces constituyente y hoy secretaria de gobernación Olga Sanchez Cordero, los derechos de la naturaleza se incorporaron a la constitución capitalina. 

Hoy hablar de la Madre Tierra es conversar en la misma dialéctica del presidente ¿cuantos años y luchas tuvieron que pasar para ello? Ante este renovado silogismo, aplaudo la valentía de hacerlo, pues ahora son más los congresos, gobiernos y ciudadanos en general que van comprendiendo esta nueva visión. Así que una vez más, es momento de sacar al Huitzilopochtli que todos llevamos dentro.

 

madrugacesardaniel@gmail.com
Twitter: @CesarG_Madruga

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