“El único honor que tenemos es sobrevivir a este mundo hostil”: Benito Taibo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 01 de Enero, 2019

“El único honor que tenemos es sobrevivir a este mundo hostil”: Benito Taibo

“El único honor que tenemos es sobrevivir a este mundo hostil”: Benito Taibo | La Crónica de Hoy

El ser humano ha perdido la capacidad de la otredad: de reconocerse en el espejo del otro para  descubrir nuestra humanidad, saber quiénes somos  y  hacia dónde queremos ir y ahora el único honor que nos quedas es sobrevivir ante este mundo hostil, dice el escritor Benito Taibo.

En entrevista sobre su reciente novela Camino a Sognum, una historia sobre las pasiones que son las promotoras de la destrucción y construcción y donde tres adolescentes buscan reconstruir el mundo que han perdido por el poder y la ambición de unos pocos.

“Se trata de un mundo que está en ruinas, pero tiene la posibilidad de un cambio, de algo diferente. Y eso es lo esencial de esta novela de fantasía, a la cual si le quitas  las capas, las espadas y las batallas, lo único que quedan son las pasiones humanas, porque éstas son las que construyen o desaparecen a la civilizaciones”.

Pero en esta narrativa, añade el  también autor de Persona normal, están los valores, esos motores inmateriales que elevan al hombre, como el amor, la valentía, la amistad y el honor, como lo dice el padre de uno de los protagonistas de Camino a Sognum: “El único honor es estar vivo”. Es decir, no hay otro honor que el sobrevivir en un mundo hostil, terrible y lleno de peligros. Ser un héroe, explica, es ir contra la corriente, porque su camino, lo que realmente representa es  viaje y destino. Y lo podemos ver en La Iliada y La Odisea, aunque se les llame libros mitológicos, son en realidad novelas de fantasía con sus héroes.

Y en la realidad, en el país, señala Benito Taibo, estamos rodeados de héroes y no son sólo aquellos que salieron del terremoto del 2017, sino también de los que salen a las 4 de la mañana de sus casas para trabajar en la Ciudad de México y darles a sus hijos comida, educación y salud. “Ésos son los héroes y están ahí todo el tiempo y todos los días y su trabajo es la heoricidad con que llevan adelante sus vidas en un mundo hostil, como es éste y sin reconocimiento alguno”.

—Este mundo, como el de tu novela, ¿hay que volverlo a construir?

—Éste que se narra en Camino a Sognum,  tiene que ser construido a partir de las ruinas del anterior. Ese es el propósito. Todos los nuevos mundos parten de mundos viejos, provienen de la destrucción y el inicio de todos estos mundos, inicialmente es idílico y posteriormente la fuerza y el poder van destruyendo estas posibilidades.

—Por lo tanto, es un mundo de amos y esclavos —no muy lejano a nuestro mundo real— en el que se empiezan a ver pequeños brotes de rebelión y no sólo eso, y también se observa el comienzo de algo que no existía: la ciencia, las matemáticas, la escritura, cosas que no existían, y por supuesto, es un mundo donde no existen los dioses, han sido desterrados, y esto no se sabe, se conocerá después, porque esta historia tiene tres volúmenes, y esta es la primera parte.

—Por qué hacer una novela del género fantástico.

—Es de aventuras y fantasía, un poco  jugando con la tradición de las gestas de las novelas  de caballerías, ésas que volvieron loco al Quijote, e incluso Las Mil y una noches . En la ciencia, el matemático de la novela es un homenaje a Sherezada e intenta  todos los días generar la curiosidad de ése que lo tiene a punto de morir, para ganar un día más. Entonces, va ganando más conforme va picando la curiosidad de su posible verdugo.

—Pero también es porque nunca me había enfrentado a algo tan complejo, quienes piensen que escribir fantasía es  fácil, que lo intente, porque crear un mundo, animales, comidas, bebidas, vegetación, rutinas de los personajes, todo distinto a los que conocemos, es un trabajo serio.

—Yo soy un escritor de intuiciones y  me tuve que volver un creador de mapas, porque no podía seguir avanzando en la redacción de la historia porque perdía la ruta. Tarde un buen rato, pero me divertí mucho.

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