Narran el periplo de vida y literario de Mariano Azuela | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube

Narran el periplo de vida y literario de Mariano Azuela

Nueva colección. Es el primer libro de una nueva colección que lanza El Colegio Nacional: Ensayos biográficos, la cual busca recordar quiénes fueron los 15 intelectuales que fundaron esa institución que nació en 1943 y que desde entonces ha reunido a 108 de los pensadores mexicanos más importante de los siglo XX y XXI

Narran el periplo de vida y literario de Mariano Azuela | La Crónica de Hoy

¿En qué lugares de Jalisco vivió el escritor Mariano Azuela (1873- 1952) antes de ser médico?, ¿qué personajes de su novela icónica Los de abajo fueron representados por los muralistas mexicanos? y ¿cómo eran las consultas que dio en los barrios de Tlatelolco y Tepito en la Ciudad de México?, son algunas preguntas que responde Emiliano Álvarez en el libro Bitácora de la hoja. Ensayo biográfico sobre Mariano Azuela.

Esta novedad es el primer libro de una nueva colección que lanza El Colegio Nacional: Ensayos biográficos, la cual busca recordar quiénes fueron los 15 intelectuales que fundaron esa institución que nació en 1943 y que desde entonces ha reunido a 108 de los pensadores mexicanos más importante de los siglo XX y XXI.

“Es una colección que llevamos tres años planeándola y lo que busca es hacer una colección de ensayos biográficos, es decir, de textos que tienen una apuesta por la pluma del escritor que está escribiendo y de manera personal también la aproximación al personaje biografiado. No es una semblanza ni una serie de datos, sino una apuesta literaria”, comenta en entrevista Alejandro Cruz Atienza, director editorial.

El editor añade que los libros son breves porque buscan, primero, recuperar a los miembros fundadores de El Colegio Nacional, para después continuar con todos los colegiados actuales.

“Cada autor de estos ensayos tiene la libertad de darle una extensión única al libro siempre y cuando recuperen el legado y las aportaciones de los personajes. Son personajes que las nuevas generaciones reconocen porque así se llaman las calles, instituciones  o porque están en el imaginario, pero a veces se desconoce lo que aportaron o construyeron”, indica Cruz Atienza.

El primer libro es una biografía dedicada a Mariano Azuela, hecha por el poeta y ensayista Emiliano Álvarez (Ciudad de México, 1987), ganador del Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2017.

“Él hizo un ejercicio muy interesante a partir Los de abajo, esta obra canónica mexicana y la más reconocida de Mariano Azuela. Álvarez tomó esa novela como hilo conductor y va haciendo un entretejido de la vida del autor, de sus otros libros, de Azuela como médico de origen y como el hombre que se fue a la Revolución”, explica.

Este libro, como todos los que formarán la colección, añade, tiene mucha información iconográfica de fotografías, portadas de libro y artículos que van complementando los volúmenes. “También tienen una parte final en donde el lector va a poder encontrar referencias a otras obras sobre el autor para complementar su lectura”.

En el caso del volumen sobre Azuela, aparece la portada de la novela La mujer domada con la que El Colegio Nacional inauguró su departamento de publicaciones en 1946.

ILUSTRACIONES, MÉDICO Y CASAS. Emiliano Álvarez inicia el ensayo narrando la labor de médico que realizó Mariano Azuela a la par de escritor, también hace un análisis de la importancia de su novela Los de abajo, considerada un libro clásico de la Revolución Mexicana, además reconstruye la vida que el escritor hizo en Jalisco, entidad en donde nació.

“A su manera, Azuela encarna la misma dualidad que escritores de pasado, como Garcilaso de la Vega o Miguel de Cervantes, soldados que también se dedicaron a escribir, aunque la participación militar del laguense no fue la del volitivo y valiente agresor, sino la del cirujano, la del necio que se rehúsa a aceptar que la muerte se salga con la suya”, escribe.

El ensayista también menciona las portadas que tuvo Los de abajo, por ejemplo, refiere e incluye las imágenes de los dibujos hechos por Diego Rivera en la edición de 2012 del Fondo de Cultura Económica y los dibujos que hizo José Clemente Orozco en la edición inglés (The Under Dogs), publicada en Nueva York por Brentano’s en 1929.

“Extraer del texto la imagen” fue lo que hicieron los muralistas mexicanos en la obra de Azuela, refiere el autor. Por ejemplo, los dibujos de Diego Rivera sobre Demetrio Macías, el protagonista de la novela, los describe como pulcros y directos.

“Reflejan un pulso certero, que no duda. Los rasgos de Demetrio Macías, severos, muy masculinos, transmiten cierta idealización heroica del personaje. Su ropa es sencilla y estereotípica. No hay ningún rasgo sucio, humillante. Parecen nacer de una óptica un poco paternalista, un poco idealista. Ello, quizá, logre un equilibrio, un balance entre la desolación y la belleza”.

En cambio, añade, los dibujos de Orozco no se permiten esas concesiones: “esperpénticos, difuminados, rudos, son, acaso, un mejor reflejo de esa brutalidad inherente a la novela”.

Rivera retrata a Demetrio con firmeza racial de bronce, indica Álvarez, contrario a Orozco, quien lo hace acorde a los actos del protagonista: autómatas de violencia y rapacidad.

Otro de los tantos elementos del libro es la inclusión de los lugares que habitó Mariano Azuela.  El ensayista menciona incluso, un video de YouTube sobre la remodelación de la que fuera la casa del autor en Lagos de Moreno.

“Si se busca en Google Maps el Café Mariano Azuela de Lagos de Moreno, se puede llegar, a pie de calle, a esa primera casa de la familia adulta del novelista. Hay incluso un video disponible en YouTube, donde se presentan las dilatadas labores de remodelación que debieron hacerse para montar el Café, pues la casa ya se encontraba en un estado lamentable”, escribe.

Durante su juventud, el ensayista agrega que Azuela vivió en 1887 el antiguo convento de Santa Mónica, cuando estaba en el seminario, y un año después en  la casa de asistencia de don Gumersindo.

“En 1889 se mudó a otra casa de asistencia, está en el barrio de Belén, muy cerca de la Alameda, a muy poca distancia de la Escuela Militar y del Hospital Civil, ahí Azuela comenzaría a encariñarse con Guadalajara,  Después se mudaría una última vez a los altos del Teatro Degollado, donde pasaría su temporada final en la ciudad, antes de volver a Lagos ese mismo año”.

Imprimir