Sobra el sensacionalismo y falta el humanismo  - César González Madruga | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 04 de Enero, 2019
Sobra el sensacionalismo y falta el humanismo  | La Crónica de Hoy

Sobra el sensacionalismo y falta el humanismo 

César González Madruga

Desde hace años he recorrido a pie distintos rincones del país en las caminatas rituales que año con año organizamos con el objetivo del Renacimiento de México y atravesamos las rutas que los abuelos de tradición de distintos grupos indígenas nos van marcando y así caminamos durante varios días cientos de kilometros. A lo largo del camino vamos conviviendo con las personas de las rancherías y comunidades, comemos y dormimos en sus casas o comercios.

Haciendo camino al andar hemos transitado por distintas “realidades” desde pasar por donde atraviesa el tren la bestia donde se viven terribles injusticias que afrontan los migrantes día con día o caminar en las zonas donde hay autodefensas, marinos y policías estatales en no menos de un kilometro, convivir con madres de mujeres asesinadas, y así,  un largo etcétera. 

La impresión que me ha quedado de todas estas experiencias es que si bien México afronta un problema serio de violencia, éste viene acompañado de un desmesurado sensacionalismo y trataré de ejemplificarlo con una experiencia. 

Al terminar de caminar 160 km fuimos a una playa poco visitada del norte de Veracruz para celebrar; en la noche sólo había una pequeña palapa sirviendo bebidas a toda una fiesta que se realizaba alrededor de la fogata; allí convivían niños, gente de la comunidad y uno que otro turista, era una convivencia en un entorno familiar y pasada medianoche nos fuimos a dormir. Al despertar decidimos salir a dar un paseo por la playa y al acercarnos a la palapa donde estuvimos la noche anterior observamos un cuerpo sin vida cubierto por una sábana, nos acercamos al mesero que allí se encontraba dando su declaración y este nos platicó cómo en la madrugada en un pleito de “borrachos” se golpearon al grado tal de matar a un joven. 

El suceso sin duda nos conmocionó y lastimó, sin embargo, conforme iba pasando el día el incidente comenzó a convertirse en noticia para toda la gente de la localidad. Horas más tarde, la primera conversación que tuvimos con los habitantes locales nos aseguraban que se había tratado de un ajuste de cuentas y que no sólo era un muerto sino que eran varios, más tarde las versiones de lo ocurrido crecían en gravedad y  los mismos habitantes aseguraban que se había tratado de varias ejecuciones a manos del crimen organizado durante una balacera en contra de las fuerzas armadas del ejercito. Cuando yo y mis compañeros les platicábamos cómo nosotros habíamos sido testigos indirectos de que no era así, sino que se había tratado de una trifulca, lo sorprendente era que no nos creían y la opinión se generalizaba en torno a la versión más alarmista. 

Ejemplos como el anterior, constatamos muchos a lo largo de nuestro peregrinar y si bien no desestimo la gravedad de la violencia en el país, sí quisiera hacer hincapié en esta ocasión de que mucha de la información que recibimos todos los días por parte de los medios, comentaristas, redes sociales, etc, están plagadas de este desorbitado sensacionalismo y nutrido de boca en boca por una especie de adicción al miedo. Cómo botón de prueba se encuentra la medición que hace el periódico Reforma, al que sin corazón alguno llama el “ejecutómetro” en el que sube cifras y estadísticas (con poco rigor científico) de los asesinatos, sin siquiera ahondar en el principio humano de cuáles fueron las causas y orígenes de cada uno de estos “números”. De humanizar su narrativa (tanto el Reforma como todos los medios y usuarios de redes) no sólo no se minimizarían las muertes o se reducirían a una fría estadística, sino que al hacerlo, se dignificaría el espíritu, honor al cual tod@s tenemos derecho.

 

madrugacesardaniel@gmail.com
Twitter: @CesarG_Madruga

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