INAH, a la búsqueda de los navíos de Cortés, tras las huellas de Del Paso y Troncoso | La Crónica de Hoy
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INAH, a la búsqueda de los navíos de Cortés, tras las huellas de Del Paso y Troncoso

Investigación. El Proyecto de arqueología subacuática en la Villa Rica… plantea la ubicación del posible sitio en el que Hernán Cortés hundió sus naves, cerca de las costas de Actopan, Veracruz, ante el temor de un motín en su contra en 1519. Los expertos retoman desde otra perspectiva los trabajos de Francisco del Paso y Troncoso en Cempoala, en la que pudo ser la primera expedición arqueológica subacuática en el país

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Hace 500 años cuando el conquistador español Hernán Cortés se asentó en Veracruz, hundió sus naves en tres diferentes momentos durante varios días; este personaje clave en la Conquista de México zarpó de Cuba a Yucatán con un navío de 100 toneladas llamado La Santa María de la Concepción y el lugar donde estableció la primera Villa Rica se ubica al sur de Actopan, Veracruz.

Ésos son algunos datos que revela el Proyecto de arqueología subacuática en la Villa Rica. Tras los pasos de Del Paso y Troncoso y los barcos hundidos de Cortés, dirigido por Roberto Junco Sánchez, subdirector de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y Chris Horrell, investigador del Buró de Seguridad y Cumplimiento Ambiental (BOEM, por sus siglas en inglés), Estados Unidos.

El proyecto que fue entregado al INAH y del cual Crónica posee una copia, plantea la ubicación del posible sitio en el que Hernán Cortés hundió sus naves, ante el temor de un motín en su contra en 1519, lugar que anteriormente había sido estudiado por el historiador mexicano Francisco del Paso y Troncoso (1842-1916).

“La Villa Rica de Veracruz  se encuentra en el municipio de Actopan y al sur de la población actual. En el Golfo de México se encuentra un islote, que según Del Paso y Troncoso, es una obra artificial, y sería el resto de la primera población fundada por Cortés”, indica el documento.

Esa población, añade, ha desaparecido entre los médanos, en donde posiblemente se habría encontrado el atracadero de las naves. En la actualidad esos médanos corresponden a unas dunas.

El proyecto también indica que el informe de los vestigios que el grupo de expertos ha encontrado debe entregarse este mes al Consejo de Arqueología del INAH.

ANTECEDENTES. Los especialistas Roberto Junco Sánchez y Chris Horrell explican en el documento que su búsqueda de los navíos de Hernán Cortés tiene como antecedente la Comisión Científica de Cempoala que emprendió Francisco del Paso y Troncoso, del 18 de agosto al 16 de mayo de 1891 en las costas de Veracruz.

“En 1891, Francisco del Paso y Troncoso llevó a cabo su célebre exploración de la zona arqueológica de Cempoala dando importantes pasos en el desarrollo de la arqueología mexicana. Sus trabajos serían una aportación significativa para subsecuentes investigaciones”, indican.

Como lo publicó este diario (Crónica 17/12/2018), lo poco difundido de aquella expedición fue que Del Paso y Troncoso contrató buzos para buscar los navíos de Cortés, experiencia submarina considerada el origen de la arqueología subacuática en México.

“Aprovechando su trabajo en el área decidió llevar a cabo una exploración que también sería pionera en México. Con buzos de escafandra realizó las primeras exploraciones de arqueología subacuática en la cercana Villa Rica en busca de los barcos de Cortés. Los trabajos de exploración que planteó fueron pioneros en esta disciplina, si bien en Grecia se dieron trabajos un año antes”, escriben Junco y Horrell.

El afán de Del Paso y Troncoso por localizar estos restos estaba ligado a la celebración organizada por España para 1892, el cuarto centenario del Descubrimiento de América, por lo que el gobierno de Porfirio Díaz lo había comisionado a reunir objetos representativos.

Por eso, el actual proyecto de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH “está interesado en seguir los pasos de Del Paso y Troncoso, pero con la intención de localizar las célebres naves hundidas por Cortés previo al avance al interior del territorio, por ser éstas de las primeras embarcaciones que surcaron nuestras aguas y de las que tenemos registro de su naufragio”.

La información sobre la construcción naval que se desprendería de localizarlos, agrega el informe, sería valiosa ya que son el primer capítulo de la navegación colonial en el Golfo de México y el Caribe.

Para localizar dichas naves, los expertos utilizaron equipos de geofísica para identificar anomalías magnéticas que permitan ubicar los restos, buceo y excavación subacuática para documentar los contextos. Estas labores, indica el documento, se realizaron en aproximadamente 24 kilómetros cuadrados de Actopan, Veracruz.

PISTAS DE LOS NAVÍOS. “La Villa Rica de la Veracruz de Archidona alzada entre los totonacos en 1519 fue la primera población efectivamente fundada por los españoles. Se llamó así porque estaba situada en una pendiente (como una ciudad en la provincia de Málaga)”, detallan el arqueólogo Roberto Junco Sánchez y el experto Chris Horrell.

Por su topografía esa Villa Rica era una especie de resguardo, por lo que Hernán Cortés eligió el sitio “debido a las características del mar que se encontraban frente a él, el cual podía tener la profundidad necesaria para permitir el anclaje, por lo cual Del Paso y Troncoso infirió que Cortés habría buscado el fondeadero más cercano a la playa”.

Sin embargo, los investigadores indican que el islote que se encuentra frente a esa pendiente también se conoció como Villa Rica, y que probablemente sea una obra artificial, un resto de la primera población fundada por Cortés pero que hoy “estaría desaparecida debajo de las dunas que se localizan entre la población y la punta Villa Rica”.

En el proyecto los investigadores señalan que todo el territorio cercano al sitio donde se fundó la Villa Rica parecía estar rodeado de ríos, lagos y lagunas, ambiente que Del Paso y Troncoso describió como ideal para el hundimiento de las naves.

“(Favoreció) los brillantes episodios antecedentes y consecuencias al barreno y varada de las naves de Cortés, empresa que tuvo efecto salteada en tres turnos y con separación de varios días, dando al través primero cinco embarcaciones, cuatro después y a la postre una”.

En el documento también se detalla que Cortés llegó a tierras mexicanas con 11 buques, 530 hombres, 13 caballos y 14 piezas de artillería, siendo el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, quien financió la expedición.

Otro dato que incluye el proyecto de los expertos es que Cortés nombró La Santa María de la Concepción a un barco de 100 toneladas, el cual fue su buque insignia.

“Es el mismo buque que llevó a Francisco Montejo y a Alfonso Fernández Portocarrero a España en julio de 1519. Adicionalmente, Cortés tuvo otros tres buques de entre 60 y 80 toneladas. Se cree que el resto de los buques eran bergantines o buques pequeños y abiertos, sin cubierta.  Todos los buques más grandes se construyeron en España”, detallan.

Es posible que varios de los buques usados por Cortés fueran carabelas, agrega el documento. “Actualmente no existe información en cuanto a los tipos o nombres de los buques de Narváez, sin embargo, la investigación continúa”.

MOTINES CONTRA CORTÉS. En el Proyecto de arqueología subacuática en la Villa Rica. Tras los pasos de Del Paso y Troncoso y los barcos hundidos de Cortés se explica que Hernán Cortés y Diego Velázquez participaron juntos en la conquista de Cuba, sin embargo, tuvieron varios desencuentros, entre ellos la visión de cómo establecer contacto con los pueblos indígenas de México.

Cuando Hernán Cortés preparó su viaje hacia Yucatán, Velázquez dudó de su compañero y le retiró el apoyo. Sin embargo, el español siguió su expedición que tenía la misión de explorar y establecer intercambios con las poblaciones indígenas, sin establecer un asentamiento.

Cortés Zarpó hacia Yucatán el 10 de febrero de 1519.

En marzo de 1519, Cortés exploró la costa de Yucatán y ahí fue donde conoció a sus traductores: Gerónimo de Aguilar y Malintzin. Un mes después, el 22 de abril de 1519, llegó a un puerto protegido el cual nombró San Juan de Ulúa, que le serviría como base de operaciones para los siguientes dos meses.

“En este lugar, los españoles encontraron a los primeros emisarios aztecas, quienes explicaron que su emperador, Moctezuma II, enviaba regalos para darles la bienvenida a su tierra. Gracias a los emisarios, Cortés supo de Tenochtitlán”, comentan Junco Sánchez y Horrell.

Después, Cortés le dio la tarea a Francisco de Montejo de encontrar un área más adecuada para un puerto, momento en que los expertos señalan que fue cuando el español inició un asentamiento en tierras mexicanas, en contra de la instrucción de Velázquez.

“Una vez que los emisarios salieron de San Juan de Ulúa, varios grupos de indígenas locales señalaron el deseo de apoyar a los españoles, esto creó la oportunidad de fomentar alianzas contra los aztecas. Sin embargo, hubo confusión entre los españoles que se mantenían leales al gobernador de Cuba y empezaban a asustarse por lo que estaba sucediendo”, describen.

Esto desencadenó un motín dentro de la expedición, el cual buscaba llevar un buque a Cuba para avisarle al gobernador de la traición de Cortés; sin embargo, éste sofocó el levantamiento con ejecuciones y castigo a algunos hombres, además rompió relación con Diego Velázquez y estableció el pueblo de la Villa Rica de la Veracruz.

“Cortés continuaba las exploraciones al interior para eventualmente llegar a Cempoala. Allí permaneció hasta que le fue notificado el hallazgo de un puerto cerca de Quiahuiztlan. El 1 de julio de 1519, en una cadena arriba de la bahía de Quiahuiztlan, Cortés planificó las fundaciones de la Villa Rica de la Veracruz”, señalan Junco y Horrell.

No obstante, hubo tripulación que se mantuvo fiel a Velázquez y entonces organizaron un segundo motín, fue ahí cuando Cortés decidió hundir sus naves.

“Cuando Cortés se percató del plan, rodeó a los rebeldes y los castigó severamente, incluso ejecutó a algunos. Aunque Cortés disolvió el motín, el conquistador decidió barrenar y hundir el resto de la flota, quitando todo lo que se podía usar, incluso el cordaje, aparejo, poleas y otros componentes de los buques que fueron útiles. Esta acción quitó toda esperanza de regresar a Cuba”, detallan.

Los expertos Junco Sánchez y Horrell especifican que según varios cronistas, Cortés razonó que los buques ya tenían mucho daño de gusanos y no estaban en buenas condiciones para navegar, y otros indican que éste quemó los barcos.

“Investigaciones subsecuentes sugieren que éste no fue el caso (el quemar las naves). Estas afirmaciones se basan en la asociación de este evento de barrenar con otros que han pasado. Sin embargo, Cortés preparó la marcha al interior, rumbo a Tenochtitlan para conocer al emperador azteca Moctezuma II. Esta expedición entró a la capital el 8 de noviembre de 1519”, indican.

EXPEDICIÓN DE DEL PASO Y TRONCOSO. La búsqueda del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por los navíos hundidos por Cortés tiene varios obstáculos, señala el documento, entre ellos, el cambio drástico del paisaje en costas veracruzanas.

“El paisaje ha cambiado drásticamente y difiere completamente de las descripciones hechas por Francisco Del Paso y Troncoso. Debido a esta situación, una de las estrategias del presente proyecto será abordar este cambio mediante comparaciones entre las fotografías y reseñas de Del Paso y Troncoso”, indica el documento en poder de Crónica.

En la publicación Las ruinas de Cempoala (1912), Francisco Del Paso y Troncoso señaló que el Peñón de Bernal o la primera Villa Rica fundada en 1519 se encontraba en terrenos de la antigua Quiahuiztla, pero el sitio quedó determinado en la falda del Cerro de la Cantera.

El historiador decimonónico también escribió que “al explorar aquellos terrenos se encontraron los comisionados, como vestigios de los primeros colonos españoles de nuestro país, una moneda de cobre del tiempo o de los Reyes Católicos, y la contera de una daga”.

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