Influencia social y familiar, determinantes en el consumo de tabaco en adolescentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 10 de Enero, 2019

Influencia social y familiar, determinantes en el consumo de tabaco en adolescentes

Además del desarrollo de las destrezas psicosociales, la investigación destaca la importancia del cumplimiento de políticas que restrinjan el acceso de tabaco a los jóvenes.

Influencia social y familiar, determinantes en el consumo de tabaco en adolescentes | La Crónica de Hoy
Tres de cada cinco jóvenes que prueban el tabaco se volverán fumadores adictos en la adultez. (Foto: Archivo)

El desarrollo de destrezas psicosociales que permitan a los adolescentes contar con una mejor percepción del riesgo y las consecuencias que conlleva el consumo de tabaco resulta fundamental para prevenir su iniciación en el tabaquismo, señala el estudio Fumar entre adolescentes: análisis cuantitativo y cualitativo de factores psicosociales asociados con la decisión de fumar en escolares mexicanos, realizado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

El objetivo de esta investigación fue identificar y analizar los factores psicosociales asociados con la decisión de ser o no fumador entre estudiantes de secundaria, y su relación con su contexto familiar, social, escolar y ambiental. Para ello, los investigadores analizaron los datos recolectados en la Encuesta de Tabaquismo en Jóvenes de 2011, de 945 adolescentes, así como la información obtenida de los dos grupos focales conformados para el estudio (39 estudiantes —21 hombres y 18 mujeres— de entre 13 y 15 años de edad, de dos escuelas de nivel secundaria).

De acuerdo con los datos del estudio, el consumo de tabaco en adolescentes constituye un problema de salud pública debido a la incidencia, que se está dando cada vez a menor edad. En el mundo, refiere, tres de cada cinco jóvenes que prueban el tabaco se volverán fumadores adictos en la adultez. “En este sentido, la adolescencia es un periodo de vulnerabilidad social para la adopción de conductas de riesgo”.

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017 refiere que en el país cerca del cinco por ciento de la población entre 12 y 17 años fuma tabaco, lo cual equivale a casi 700 mil jóvenes, y que la edad promedio en la que inician el consumo es a los 14 años.

RESULTADOS. Además del desarrollo de las destrezas psicosociales, la investigación destaca la importancia del cumplimiento de políticas como la limitación del acceso a los productos de tabaco por parte de los adolescentes, la prohibición de su consumo en escuelas y el veto total a la publicidad, incluyendo los puntos de venta.

Las razones que llevan a los jóvenes a iniciarse y permanecer en el consumo del tabaco son multifactoriales. Para los autores del estudio, un hallazgo importante se revela cuando los adolescentes dicen temer por su salud y evitan el consumo, mientras que aquellos que creen tener el control sobre el consumo del tabaco son fumadores, lo que favorece que repitan la conducta. “Al parecer, reforzar habilidades individuales que ayuden a los jóvenes a adquirir actitudes de prevención y evitar daños a su persona sería una condición importante para prevenir el inicio del tabaquismo”.

Entre otros datos se encuentra que: de los fumadores, el 90 por ciento pensaba que fumar era dañino para su salud, en tanto que los no fumadores el 95 por ciento; el 46 por ciento de los fumadores creía que fumar por uno o dos años era inocuo para su salud, siempre y cuando lo abandonaran después; en tanto que los no fumadores sólo el 20 por ciento cree este.

El 65 por ciento de los fumadores tenía la percepción de ser muy jóvenes para fumar, porcentaje que en los no fumadores fue de 90; el 55 por ciento de los fumadores tenía al menos un padre fumador, en tanto que los no fumadores, 39 por ciento. Esto se combina con otro factor: el 55 por ciento de los fumadores refirió estar más expuesto al humo de tabaco dentro de casa, a diferencia de los no fumadores, 34 por ciento.

“Respecto a los padres fumadores, si intentan advertir a sus hijos de los riesgos por fumar, esta información se vuelve menos eficaz y menos creíble. Los padres no fumadores son el mejor ejemplo para favorecer un entendimiento asertivo al momento de prohibir el consumo de tabaco. Si la familia prohíbe fumar en casa, los adolescentes se vuelven menos susceptibles al consumo de tabaco”.

El 87 por ciento de quienes consumen tabaco reportó tener mejores amigos fumadores, a diferencia de los que no, 63 por ciento. Adicionalmente, entre los no fumadores, quienes experimentaron con el cigarro admitieron haberlo hecho por influencia de sus amigos o de algún familiar.

Por otra parte, el 73 por ciento de los fumadores reportó haber visto en algunas de sus clases información sobre los peligros de fumar; en tanto que los no fumadores fue en un 84 por ciento. Finalmente, el 47 por ciento de los fumadores reportó haber visto vendedores de cigarros sueltos alrededor de su escuela; en tanto que los entre los no fumadores fue de un 71 por ciento.

“Estos resultados nos muestran que la influencia que ejercen los grupos de amigos fumadores, junto con la permisibilidad del consumo en casa y la falta de normas en las escuelas, favorecen el inicio y continuidad del consumo de tabaco en adolescentes, sobre todo en contextos permisivos y con poco control sobre la disponibilidad de tabaco”, refieren los especialistas.

En sentido contrario, añaden, factores como tener una actitud de autocuidado, considerarse jóvenes para fumar, poseer una percepción negativa de los fumadores, mostrar una actitud de rechazo hacia el consumo y disponer de conocimientos claros respecto al riesgo que el fumar implica para su salud, están asociados de manera inversa con el inicio en el uso de tabaco.

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