Usan bacterias para eliminar arsénico en cuerpos de agua | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 10 de Enero, 2019

Usan bacterias para eliminar arsénico en cuerpos de agua

Investigadores del IPICYT identificaron un grupo de microorganismos que degradan metales pesados. Estos elementos provocan daño a la salud, dice Berenice Celis.

Usan bacterias para eliminar  arsénico en cuerpos de agua | La Crónica de Hoy
La doctora Berenice Celis busca soluciones para el tratamiento de agua de industras mineras y metalmecánicas.

Investigadores del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) identificaron un grupo de bacterias que son capaces de degradar metales pesados, como el arsénico, y convertirlos en arenas de sulfuro que son mucho menos dañinas a la salud. El IPICYT es uno de los Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y esta línea de trabajo busca atender cuerpos de agua contaminados cerca de minas y otros parques industriales.

El estudio sirve para mostrar que hay un gran conjunto de bacterias que no son patógenas sino benéficas, como las que se usan en el área de Microbiología Ambiental del IPICYT a fin de remover metales pesados que se disuelven en forma de sulfuros metálicos que podrán separarse fácilmente del agua.

“Por ejemplo, en agua desechada por las industrias minera o metalmecánica que contiene metales como cobre, zinc, cadmio, o algunos más tóxicos como el arsénico, para lo cual empleamos biotecnología ambiental para limpiarla”, informó indicó la doctora Berenice Celis García, investigadora de la División de Ciencias Ambientales del IPICYT e Investigadora Nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Explicó que actualmente trabajan con bacterias que tienen la capacidad de transformar al arsénico y formar precipitados de sulfuros metálicos, con el sulfuro que generan las bacterias sulfatorreductoras, que también se encuentran en el consorcio bacteriano.

“Trajimos sedimento de un cuerpo de agua contaminado y cultivamos a los microorganismos en recipientes herméticos donde les dimos condiciones adecuadas para su cultivo, los desarrollamos en combinación con el arsénico durante un año y obtuvimos un cultivo que nos ayuda a obtener lo que llamamos precipitados de arsénico; las bacterias que cultivamos transforman el arsénico de arsenato a arsenito”, agrega Berenice Celis.

El contacto con metales pesados es una amenaza para la salud humana porque puede producir daños en los tejidos de hígado, riñones, el sistema óseo y respiratorio. A este tipo de metales se le asocia con la aparición de diferentes tipos de cáncer y con malformaciones de bebés en el útero.

En México sólo 57 por ciento de las aguas residuales urbanas se somete a tratamiento, mientras que las no tratadas se vierten “crudas” en los cuerpos de agua o son reutilizadas para riego, según la “Agenda Ambiental 2018, Diagnóstico y Propuestas”, presentada por la UNAM.

Y aunque la decantación de sedimentos y la cloración en tanques de almacenamiento son los métodos más frecuentes para el saneamiento del líquido, éstos no contemplan la eliminación de metales pesados  como el arsénico, mercurio, plomo, cromo o cadmio.

Tratamiento de corrientes. Berenice Celis García se desempeña como Profesor-Investigador en la División de Ciencias Ambientales del IPICYT, donde realiza investigación relacionada con el tratamiento biológico de corrientes acuosas para la precipitación de metales pesados mediante el proceso de sulfato-reducción y con la bio prospección de microorganismos anaerobios en ambientes naturales.

La investigadora del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica explica que el beneficio es que al cultivarse en el laboratorio se puede desarrollar posteriormente una aplicación biotecnológica como un biorreactor, a fin de obtener arsénico en una fase sólida, y así se puede ir removiendo el contaminante.

“El impacto ambiental es muy positivo porque estamos retirando de la fase acuosa un contaminante que es muy tóxico, el arsénico en grandes cantidades puede provocar severos daños a la salud de las personas”, explica la doctora en Biotecnología.

Celis García agrega que el problema de los metales en el agua es que no pueden desaparecer o degradarse, una estrategia es cambiar el estado de oxidación del metal en cuestión y en combinación con otro compuesto, en este caso el sulfuro, se formará un sólido que se pueda retirar del agua.

Imprimir