Los jóvenes mexicanos, extremadamente vulnerables a la violencia: Daniel Hernández | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 12 de Enero, 2019

Los jóvenes mexicanos, extremadamente vulnerables a la violencia: Daniel Hernández

Nuestros científicos. “Algunos enfoques psiquiátricos consideran que la violencia y la agresión son condiciones naturales en gente joven, pero los antropólogos pensamos que es un proceso aprendido relacionado con identidades, en este caso de identidades masculinas”, sostuvo el experto

Los jóvenes mexicanos, extremadamente vulnerables a la violencia: Daniel Hernández | La Crónica de Hoy

De acuerdo con datos del Banco Mundial, en México, el 38 por ciento de los homicidios lo sufren jóvenes y cuatro de cada cien de esa población, a nivel general, ha visto afectada su salud a causa del fenómeno social de la violencia. Así lo explica Daniel Hernández Rosete, antropólogo adscrito al Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).

“Algunos enfoques psiquiátricos consideran que la violencia y la agresión son condiciones naturales en gente joven, pero los antropólogos pensamos que es un proceso aprendido relacionado con identidades, en este caso de identidades masculinas”, sostuvo el experto.

Desde su punto de vista, existe la impresión de que la violencia es un asunto propio de la edad, de la inestabilidad emocional, del término adolescente, cuando en el aspecto epidemiológico ya se habla de muerte, de un proceso que se cruza con variables culturales relacionadas con la forma en que se aprende a ser considerado como hombre verdadero.

Los estudios del investigador del Cinvestav permiten visualizar que, en términos epidemiológicos, los jóvenes están sufriendo muertes violentas de tipo doloso.  Al referirse a jóvenes se adopta la definición que en términos censales ubica a las personas en un grupo clásico entre 15 y 29 años; sin embargo, aclara que no se puede comparar a una persona de 15 años con su forma de posicionarse frente al mundo y sus reacciones con una de 24 años, por ello se debe cuidar el concepto de juventud.

INTERÉS POR LOS JÓVENES. Doctor en sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México, Hernández Rosete ha dedicado muchos años al estudio de los jóvenes desde diferentes aproximaciones, pero teniendo como una de sus principales objetos de observación la interacción entre los jóvenes dentro de las escuelas.

En el Cinvestav, el doctor Daniel Hernández tiene dos principales líneas de investigación: Violencia escolar, y Migración pendular y etnicidad. A la vez, coordina tesis de jóvenes de maestría interesados en generar nuevo conocimiento en campo como Jóvenes: educación, trabajo y salud, y Estudios socioculturales sobre la escuela, aula y comunidad.

A lo largo de su trabajo sobre temas migratorios ha luchado por aclarar la idea de que al estudiar la migración no debe hacerse desde el enfoque de la seguridad nacional sino de la defensa de los derechos humanos.

“Con ese enfoque de derechos humanos, emerge también un tema muy importante para los migrantes: el derecho que tienen a la educación, en particular a la educación pública. Éste es uno de los temas de investigación emergentes más importantes en antropología”, indica el investigador.

Sus estudios ayudan a enfocar la mirada en el hecho de que se vive en un contexto social en donde la población joven es la más afectada por el fenómeno de la violencia. Esto ha sido un asunto poco estudiado y los datos indican que hay un incremento importante de muerte violenta en personas de entre 15 y 44 años de edad, el fenómeno es de tal magnitud que este segmento poblacional perdió cerca de cinco años de esperanza de vida.

La violencia tiene mucho que ver con lo que pasa a nivel nacional porque hay una desestructuración de las garantías individuales que el Estado tiene la obligación de respetar y de hacer respetar, como el derecho a la vida; eso influye en la variable de esperanza de vida en los jóvenes y tiene que ver con el narcotráfico, con sus procesos de reclutamiento y las dinámicas de conflicto entre bandas de ese tipo.

Para tratar de enfrentar este escenario epidemiológico es necesaria una política de Estado que atienda el acceso y permanencia de los jóvenes en la educación media y superior; anualmente hay un déficit de estudiantes que no acceden al derecho a la educación y eso debería ser atendido en calidad de urgencia como un elemento que sí puede contribuir a mitigar los efectos de la violencia estructural, señaló el investigador del Cinvestav.

Parte de esta investigación ha sido publicada recientemente en el libro Etnografía urbana. Estudios de caso en la Ciudad de México y en la revista brasileña Cadernos de Saúde Pública.

Al mencionar parte de las conclusiones del estudio, el investigador considera que la violencia juvenil es un problema de salud pública importante: “es un problema emergente que todavía no se considera un asunto de salud pública, porque intervienen otras variables de tipo cultural”.

Esta investigación fue iniciada a partir de un estudio sobre el grupo juvenil identificado como “emos”; es un análisis de tipo etnográfico que se inscribe en la corriente fenomenológica del constructivismo social y se realiza mediante entrevistas de profundidad.

Su motivación fue que históricamente los jóvenes han sido discriminados y estigmatizados con discursos psiquiátricos que los caracterizan como emocionalmente inestables, pero él observa que tienen un potencial de organización espontánea, más allá de su rango ideológico; la organización entre personas jóvenes le devuelve mucha esperanza al país y a la sociedad en la que se vive.

En los años ochenta y noventa del siglo XX se veía al 2020 como una gran oportunidad en términos de bono demográfico para el país, porque México tendría un contingente importante de población joven en condiciones de inserción laboral, para producir riqueza y generar condiciones que propiciarían un desarrollo económico importante.

Sin embargo, “creo que las políticas, y en parte el modelo económico, están afectando de manera notable y negativamente a ese bono demográfico, porque no lo estamos aprovechando, en función de toda la desarticulación del proceso social, a partir de la violencia compleja que se vive en este momento y que sufre principalmente la población joven”, sostiene Daniel Hernández Rosete.

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