Publicidad de comida chatarra rodea más a escuelas públicas que a las privadas | La Crónica de Hoy
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Publicidad de comida chatarra rodea más a escuelas públicas que a las privadas

Más de la mitad de estos anuncios son de bebidas azucaradas, señala estudio del INSP. Los investigadores advierten que no existe alguna regulación para este tipo de publicidad

Publicidad de comida chatarra rodea más a escuelas públicas que a las privadas | La Crónica de Hoy

Un estudio en el que participó el Instituto Nacional de Salud Publica (INSP) reporta que existen más anuncios publicitarios de alimentos y bebidas alrededor de escuelas primarias públicas que privadas, donde la población tiende a ser más vulnerable, y que más de la mitad son de bebidas azucaradas. En el país, uno de cada tres niños padece sobrepeso u obesidad.

El estudio “El entorno obesigénico alrededor de las escuelas primarias: mercadeo de alimentos y bebidas para niños en dos ciudades mexicanas”, publicado en BMC Public Health señala que los ambientes poco saludables y los anuncios de alimentos son los principales determinantes de la obesidad infantil y aunque la reciente regulación ha prohibido los alimentos no saludables en las escuelas en México, no existe una regulación que limite la exposición a la comercialización de alimentos en las escuelas.

“Por lo tanto, nuestro objetivo fue analizar las características de las prácticas de publicidad de alimentos en alrededor de 60 escuelas primarias en dos ciudades (Cuernavaca y Guadalajara) y evaluar el cumplimiento de las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el código de comercialización autorregulado de la industria alimentaria local”.

Además de la diferencia entre la exposición a publicidad entre escuelas púbicas y privadas, los científicos también destacan resultados como que el tipo más común de publicidad fue en pósters (97 por ciento), anunciando bebidas azucaradas, pan dulce, dulces, y agua embotellada. El estudio refiere que se incluyeron promociones, precios especiales o regalos en el 30 por cierto de los carteles impresos; por otra parte, las prácticas de publicidad de alimentos a menudo cumplían con las recomendaciones de la industria (83 por ciento) pero no con las de la OPS.

ANÁlISIS. El estudio se llevó a cabo en las ciudades de Cuernavaca y Guadalajara para caracterizar el entorno obesigénico en las escuelas primarias. Los datos se obtuvieron de octubre a diciembre de 2012 en Cuernavaca y de enero a marzo de 2013 en Guadalajara. Estos períodos, señala el artículo, aseguraron que las encuestas se recolectaran siempre durante los días escolares.

“Encontramos 103 tiendas de conveniencia y minimercados alrededor de 43 de las escuelas participantes en las dos ciudades; estos establecimientos se observaron con más frecuencia alrededor de las escuelas públicas que las privadas. En total, observamos 278 anuncios de alimentos y bebidas en las escuelas. El número de anuncios en tiendas de conveniencia fue significativamente mayor en las escuelas públicas que en las privadas”. Un total del 30 por ciento de los anuncios de alimentos se ubicaron dentro de las tiendas, mientras que la mayoría se ubicaron afuera (70 por ciento).

El estudio recuerda que en México el tema del sobrepeso y obesidad es un problema de la mayor preocupación en la salud pública, ya que el país es el mayor consumidor de refrescos per cápita en el mundo, mostrando una alta prevalencia de obesidad infantil y diabetes como la principal causa de mortalidad.

“Nuestros resultados respaldan la importancia de monitorear el entorno obesigénico e identificar formas de proteger a los niños del mercadeo de alimentos, no sólo dentro de las escuelas primarias, sino también a su alrededor, particularmente a los niños de escuelas públicas y vecindarios de bajos ingresos que pueden estar más expuestos al mercadeo de alimentos que los niños de escuelas privadas y barrios más acomodados. Al igual que en otras políticas de salud pública, la planificación debe considerar posibles efectos no deseados y diseñar mecanismos para prevenirlos. En este caso particular, una acción local coordinada alineada con las políticas federales es necesaria para evitar estrategias de mercadeo dirigidas a mantener el consumo de alimentos no saludables por parte de los niños en las escuelas”.

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