Agnès Varda: Una grande del cine se despide del séptimo arte | La Crónica de Hoy
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Agnès Varda: Una grande del cine se despide del séptimo arte

La reconocida cineasta franco-belga anunció su retiro durante una rueda de prensa en la Berlinale

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Con 90 años de edad, la cineasta Agnès Varda decide jubilarse del mundo del séptimo arte. Noticia que dio a conocer a los medios el pasado miércoles en la Berlinale, tras presenciar un homenaje a su trabajo y trayectoria con la proyección fuera de competición del documental Varda par Agnès.

Como parte del reconocimiento a su labor filmográfica, le fue entregada una de las Cámaras de Honor de la 69 edición del festival. “No soy una leyenda, estoy viva”, enfatizó la directora franco-belga durante una rueda de prensa en el Berlinale.

Dicho documental hace un repaso por su trayectoria y vida artística, incluyendo las lecciones sobre cine que se encargó de compartir durante las conferencias que ha impartido alrededor del mundo, a las cuales también ofrece un adiós: “Nunca quise decir nada, pero para quien le interese, ahí queda”, indicó.

Es su último trabajo, posterior al documental Caras y Lugares (2017), con el que compitió al Oscar en la categoría a Mejor Documental. Ese mismo año, ganó el Oscar honorífico. Ahora, con Varda par Agnès decide mostrar la evolución profesional que desarrolló a través del tiempo.

“Si se fijan, se divide en dos partes, la del siglo XX y la del XXI. En la primera soy más bien cineasta, en la segunda, artista. Nunca he hecho películas políticas, sencillamente me he mantenido en el lado de los trabajadores y de las mujeres”, mencionó, entre ovaciones, ante una Berlinale cada vez más consciente y activa frente a las temáticas de igualdad.

“Inspiración, creación y compartir el resultado”, son los pilares en los que Varda dice apoyar su carrera.  Confesó que para filmar “se necesita paciencia”, y que siempre sintió ímpetu por retratar las distintas realidades que la rodearon: “porque nada es banal si se filma con empatía y amor”, dijo.

A través de una charla de dos horas aproximadamente, describió su metamorfosis de la fotografía a la cinematografía: “Siempre supe que mis aciertos llegarían observando a la gente, mostrando su lado más especial, interesante. Nunca peleé contra mis instintos”, enfatizó.

También se tomó el tiempo para ahondar en los contextos que la llevaron a realizar filmes como Cleo de 5 a 7 (1962), La felicidad (1965), Una canta, otra no (1977), Sin techo ni ley (1985), entre otros. Destacando la importancia de la planificación, la anticipación y la reconstrucción.

Para Agnès Varda “las películas no detienen el tiempo, sino que lo acompañan”. Y es justo a través del tiempo que ella ha logrado adaptarse sutilmente a cada época, destacando y reconociendo la implementación de las nuevas ­herramientas tecnológicas que amplían el espectro de creatividad para los cineastas: “Desde luego, por mi estilo documental, agradezco la llegada de las cámaras digitales. Por su tamaño y manejabilidad, por su facilidad para poderlas esconder, a mí me han ayudado muchísimo”.

Del mismo modo, reconoció la labor de las personas que la acompañaron en cada proyecto, no sólo como equipo, sino como amigos y familia que fueron determinantes para su carrera, y para muestra dio lectura a los nombres  de los miembros del staff que la acompañaron durante la grabación de Varda by Agnès. Finalmente, también señaló que pese a despedirse del cine, continuará trabajando en proyectos de otra índole.

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