La Biblioteca Nacional está al 90% de su capacidad para resguardar acervos | La Crónica de Hoy
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La Biblioteca Nacional está al 90% de su capacidad para resguardar acervos

Tiene una vida útil de 6 años, añade Pablo Mora, director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Atesora 2 millones de volúmenes y 7 millones de revistas y periódicos

La Biblioteca Nacional está al 90% de su capacidad para resguardar acervos | La Crónica de Hoy

La Biblioteca Nacional de México se encuentra al 90 por ciento de su capacidad para resguardar acervos, esto significa que tiene una vida útil de seis años en materia de acumulación de archivos, señaló Pablo Mora, director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ayer durante la inauguración de la exposición La Biblioteca Nacional de México en concreto. 40 años del edificio de la Unidad Bibliográfica.

Además, el también investigador comentó que este año la Coordinación de Humanidades de la UNAM abrirá al público el ex Templo de San Agustín, antigua sede de la Biblioteca Nacional, ubicada en República de Uruguay esquina Isabel la Católica en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

 “Se siguen teniendo problemas de almacenamiento, tenemos 90% de saturación en los almacenes. Por ello se proyectó un Centro de Preservación y Documentación  en Juriquilla, Querétaro. Buscamos las mejores condiciones de este resguardo del patrimonio bibliográfico documental y seguimos trabajando para las futuras generaciones de México”, precisó Pablo Mora.

El director destacó que actualmente la Biblioteca Nacional de México alberga cerca de 2 millones de volúmenes, 7 millones de revistas y periódicos, lo cual da un total de 9 millones que día a día crecen por el depósito legal de los autores.

“Estamos por reinaugurar después de mucho tiempo el ex Templo de San Agustín este año y por lo pronto la nave principal, después de cinco años de reconstrucción y restauración, se inaugurará”, dijo.

Ese recinto histórico que dejó de funcionar como sede de la Biblioteca Nacional en 1979, añadió, será un recinto que inaugurará la Coordinación de Humanidades con el rector Enrique Graue posiblemente este año.

“La Biblioteca Nacional posiblemente tendrá un lugar en San Agustín, pero todavía no tenemos definido el momento. Seguramente habrá un lugar de servicios en la capilla de la tercera orden ya que será un museo universitario”, dijo.

Sobre Juriquilla, Pablo Mora señaló que es un proyecto que inició la UNAM en 2016 con el nombre de Centro de Preservación Documental.

“Esto porque tenemos una saturación de espacios, tenemos espacio para seis años nada más y estamos pensando hacer este proyecto de Juriquilla con la Dirección General de Obras. Lo que buscamos es garantizar el resguardo de toda la memoria de México”, indicó. 

EXPOSICIÓN. Para conmemorar los 40 años de la Unidad Bibliográfica, el IIB y el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) montaron la exposición La Biblioteca Nacional de México en concreto. 40 años del edificio de la Unidad Bibliográfica que incluye una veintena de fotografías de 1979, una amplia selección de noticias de periódicos sobre ese evento y la maqueta original de la construcción del inmueble.

En las imágenes se observa a los funcionarios que presidieron el acto inaugural: José López Portillo, Guillermo Soberón, rector de la UNAM; el entonces director general de la UNESCO, Amadou Mahtar M’Bow, el secretario de Educación Pública, Fernando Solana, y el presidente de la Comisión de los Festejos, Jorge Carpizo.

Previamente a la inauguración de la exposición, Orso Núñez, subdirector de Obras en la UNAM en 1979, recordó que el cambio de la Biblioteca Nacional se debió a los problemas de hundimiento del antiguo Templo de San Agustín.

“Como todos los edificios pesados del centro se empezó a hundir y se agravó con la carga de los libros; entonces el doctor Guillermo Soberón en su segundo periodo de rectorado decidió trasladar la Biblioteca al Centro Cultural Universitario y fue un reto porque ahí ya teníamos el esquema de construir muchos edificios”, narró.

El arquitecto comentó que la Biblioteca Nacional estaba comunicada por un camino peatonal que iniciaba con una escultura de Rufino Tamayo y concluía con una escultura de Federico Silva, camino que hoy ya no existe.

“Cuando se construyó el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) desgraciadamente se destruyó ese camino. La liga sigue estando pero de manera informal.  Sería bueno rescatar esa escultura de Federico Silva y colocarla cerca de esta unidad bibliográfica”, señaló. 

La Unidad Bibliográfica se construyó en 28 mil 95 metros cuadrados, con cuatro pisos y una planta baja que fue dividida en cuatro módulos, además de contar con un estacionamiento, dos elevadores panorámicos y un montacargas que permite el manejo rápido y adecuado de los acervos.

El arquitecto también dijo que este inmueble se pensó para 920 lectores, 110 investigadores con cubículos, 150 lugares para lectura informal y 85 mil metros lineales de estantería.

 

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