La política científica en México está en un momento crucial | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 03 de Marzo, 2019

La política científica en México está en un momento crucial

Portada. Después de que la actividad del sector se intensificó públicamente en las últimas semanas, la comunidad ha logrado visibilidad y hacerse oír en temas como la iniciativa de ley presentada en el Senado. La comunidad ha cerrado filas y ahora opina, señala Julia Tagüeña, coordinadora del FCCyT. Esta semana Conacyt ofrece conferencia e inician foros en el Congreso

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A lo largo de los últimos meses, la política científica del país se ha mantenido en el escaparate de la opinión pública y ha sido motivo de atención de políticos, legisladores y del propio Presidente como antes no había ocurrido. El eje sobre el que ha sucedido el debate, pero también las cismas y las polémicas, ha sido el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y su nueva dirección, a cargo de la investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, Elena Álvarez-Buylla.

Incluso antes de que la nueva directora tomara posesión del Conacyt, la atención se cernía sobre la institución, cuando solicitó a la anterior dirección suspender el financiamiento de algunos programas que “comprometerían” recursos para su administración y presupuesto. Siguió la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación, donde el sector tenía una disminución por tercer año consecutivo y con lo cual se regresó al monto, en números reales, al asignado hace casi una década —meses atrás el Presidente Andrés Manuel López Obrador había manifestado ante la comunidad científica que evitaría recortes y otorgaría, al menos, el mismo monto del año anterior—.

A continuación se suscribirían inconformidades por la ausencia de las convocatorias que financiaban programas y presupuestos de instituciones apoyadas tradicionalmente por Conacyt, como fue el caso de la Academia Mexicana de Ciencias. La atención sobre el sector salía un poco de su propio círculo para adquirir visibilidad en las redes sociales y en los medios de comunicación.

La inconformidad de parte del sector aumentó debido a un problema de carácter laboral: debido a la nueva Ley de Remuneraciones algunas compensaciones salariales de investigadores de los Centros Públicos de Investigación (CPI), adscritos a Conacyt, o del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN, fueron afectadas.

Después vendrían las acusaciones de la directora de Conacyt sobre transferencias “líquidas” del presupuesto del sexenio anterior a empresas, que ascenderían a alrededor de 50 mil millones de pesos, así como la acusación al director pasado por tener un chef a su servicio, lo cual se comunicó de forma oficial. Adicionalmente la directora del Conacyt manifestó que los datos de crecimiento del sector no correspondían a los expuestos por la anterior administración.

Poco después vendrían las polémicas por la designación de colaboradores en las subdirecciones de la institución, quienes no cumplían el perfil elemental para desempeñar labores de comunicación; a esto se sumó la de aquellos que conforman la dirección de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem), si bien por personal poco calificado, por un grupo ideológicamente opositor a los transgénicos y el cual está vinculado directamente a Álvarez-Buylla.

Algunos problemas más se fueron desenvolviendo en este escenario, sin embargo, la bomba que cambió todo cayó el 8 de febrero, cuando la senadora del partido Morena Ana Lilia Rivera presentó la iniciativa de Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, la cual, señaló la legisladora en su presentación, había sido elaborada junto con la actual dirección de Conacyt.

La ley derogaba la vigente, centralizaba funciones de Conacyt, desaparecía órganos autónomos del sistema, entre ellos la misma Cibiogem y generó un gran descontento de la comunidad, puesto que nunca fue consultada para llevar a cabo el documento que no provenía de la comisión correspondiente en el Senado.

La respuesta de inconformidad provino días después a través del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) —el cual desaparecería de acuerdo con lo planteado por la iniciativa— mediante un comunicado firmado por su mesa directiva, conformada por las instituciones más importantes del sector científico, tecnológico y de innovación (CTI).

A partir de entonces, el diálogo se ha abierto y la comunidad se ha pronunciado más allá de sus laboratorios. Desde columnas en periódicos de circulación nacional, entrevistas televisivas y radiofónicas y otros espacios mediáticos, investigadores e instituciones científicas se sumaron a la manifestación e hicieron eco del comunicado del FCCyT.

Más tarde, descalificaciones del propio Presidente cuando refirió que los manifestantes conformaban una “mafia” del sector que veían alterados sus intereses; la respuesta del líder de senadores de Morena, Ricardo Monreal, para abrir el diálogo con la comunidad, y la reunión de Álvarez-Buylla con las academias, instituciones científicas y Centros Conacyt, para construir acuerdos. 

Esta mañana, la directora de Conacyt ofrece una conferencia de prensa en la que se abordarán temas como la entrega de pagos a becarios Conacyt, la Convocatoria a Becas Nacionales 2019, los montos de inversión en ciencia básica, así como la reposición de Cátedras Conacyt. Será además la primera conferencia después de que ocurrieron los sucesos narrados anteriormente.

CONVERSATORIOS. El nuevo momento de acuerdos e inclusión se materializará de forma importante este miércoles, cuando se lleve a cabo el primer Conversatorio para el análisis del Sistema Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación, un espacio convocado por el Foro Consultivo junto con la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara de Diputados y Conacyt.

“Estos encuentros convocan a la comunidad para que expertos expresen su opinión y se genere una conversación”, señala Julia Tagüeña, coordinadora del FCCyT. “Habrá mesas con coordinadores que darán la palabra a expertos y, algo muy importante, será contar con la presencia de diputados que al final darán su opinión respecto a las conclusiones y qué de éstas se volverán realidad para el trabajo legislativo”.

En su primera sesión en la Cámara de Diputados se realizarán mesas con temas como Marco jurídico y diseño institucional, Sector industrial como promotor del desarrollo basado en CTI, Centros Públicos de Investigación, Financiamiento público y privado, Desarrollo local y regional, Educación y generación de recursos humanos y Propiedad intelectual. La octava mesa es de especial atención, refiere Tagüeña: las actividades científicas, tecnológicas y de innovación para la solución de problemas nacionales. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible como eje transversal del Plan Nacional de Desarrollo y el Peciti.  

Las sesiones se grabarán y se pondrán en línea y durante éstas se establecerán conversatorios virtuales para incluir a los miembros de la comunidad que no participarán presencialmente o quedaron fuera debido al cupo limitado.

“El Congreso abrió una plataforma de inscripción y tuvo una respuesta enorme y espectacular. Después de las mesas, se llevará a cabo un trabajo extenuante en la recuperación de todas estas opiniones; la Cámara recibirá opiniones y documentos, material muy valioso porque las mesas son muy diversas y cubren todos los temas sustantivos que tienen que ver con la comunidad de CTI. Será una gran oportunidad y estamos agradecidos con la Comisión por la iniciativa que involucra al FCCyT y abre la puerta a la comunidad”.

Los encuentros (la segunda jornada se llevará a cabo el 13 marzo) abrirán el debate sobre la iniciativa de ley presentada por Ana Lilia Rivera, enfáticamente a través de la mesa de Marco jurídico y diseño institucional, pero también serán objeto de una meta más ambiciosa. “El tema del marco jurídico se discutiría tarde o temprano, pero la iniciativa de ley que sorprendió a la comunidad adelantó esa conversación. Pero las mesas cubren muchos más aspectos relacionados con vinculación, investigación y educación, así como otros aspectos fundamentales; la última es quizá la más importante porque se discutirán los objetivos de la sostenibilidad rumbo al Plan Nacional de Desarrollo (PND), el cual todos estamos muy  deseosos de conocer”.

Tagüeña Parga enfatiza que los encuentros son el inicio de la conversación de la comunidad científica con las autoridades de gobierno, pero es a la vez un comienzo histórico de su participación democrática. “Esto es el principio de una serie de foros, reuniones y diálogos que se van a dar y en muchas instituciones del país ya está sucediendo, las diferentes asociaciones y academias están llamando a sus miembros a discutir estos temas”.

VOCES. Dentro de esta apertura en el diálogo, científicos e investigadores han manifestado de forma pública sus inquietudes y desacuerdos. Entre las más comunes se encuentra la inconformidad por los recortes al presupuesto general del sistema; el viernes pasado, el rector de la UNAM, Enrique Graue, recordó que el financiamiento del sector no debe disminuir, puesto que compromete su crecimiento.

El tema del financiamiento se recrudeció en los Centros Conacyt por lo que sus directores se manifestaron en una carta pública hacia legisladores y autoridades de Conacyt, ya que está en juego su operatividad. La semana pasada Álvarez-Buylla se reunió con estos directores.   

Pero miembros de la comunidad expresan su preocupación por otros temas que tocan a todo el sistema y que están relacionados más directamente con sus actividades de investigación o su desarrollo en el corto plazo, como la iniciativa de ley en el Senado.

“La iniciativa es autoritaria, nunca se consultó a la comunidad científica ni se usaron los mecanismos de consulta del Conacyt a través del Foro Consultivo. Por lo tanto, es la propuesta de una o dos personas y en el país somos, tan sólo en el Sistema Nacional de Investigadores, 27 mil miembros que no tuvimos la oportunidad de opinar”, señala Juan Martínez, investigador del Instituto de Ecología (Inecol), Centro Conacyt, especialista en especies endémicas en peligro de extinción. “En ese sentido, qué bueno que se nos brinde ahora el espacio para hacerlo, aunque en el caso de la iniciativa lo más adecuado es que se deseche”.

Diego Alarcón, especialista en ecología de enfermedades, también investigador del Inecol, destaca la importancia de apoyar la ciencia básica, tema que ha tenido eco en Conacyt, que invertirá cuatro veces más en ésta a diferencia de la última convocatoria. No obstante, el científico también enfatiza que se debe apoyar por igual a la ciencia aplicada, la cual no parece ser favorecida por la actual administración. 

“Ahí hay un gran nicho donde se podrían perder oportunidades para insertar a jóvenes investigadores, que pueden hacer convenios con las mismas universidades e institutos, no como empleados de las empresas. Hay formas de seguir generando ciencia junto con la iniciativa privada, eso hace mucho Alemania: tienen institutos totalmente aplicados, pero los puestos son creados junto con las universidades. En México este tipo de vinculación está subutilizada o inexistente, pero es un área de oportunidad muy fuerte”.

Andrés Lira también hace investigación en el Inecol, sin embargo bajo un esquema laboral distinto, puesto que es uno de los mil 500 catedráticos Conacyt, figura en la cual no se abrirán nuevas plazas, de acuerdo con el consejo. Si bien la directora del consejo reconoce el valor de estos jóvenes científicos ha referido que el mecanismo laboral bajo el que se encuentra no es sustentable para la nómina de la institución.

Lo ideal sería que se gestionaran las plazas hacia dentro de las mismas instituciones donde los catedráticos hacen investigación, señala Lira. “Es lo que hemos escuchado, pero no sabemos más al respecto, no son claros los mecanismos por los cuales eso sucedería. Es una ambigüedad grande, por un lado la directora de Conacyt manifiesta que eso debería  ocurrir, pero no se ha establecido el cómo concretarlo”.

Sustentable o no, la misma comunidad defiende el alto rendimiento de estos catedráticos, que tuvieron una oportunidad para hacer ciencia en el país y no migrar a otro instituto extranjero. Es este mismo problema laboral un síntoma ligado a otro más complejo, relacionado con la falta de plazas y la reticencia de los científicos de mayor edad a jubilarse, puesto que por un desorden administrativo que se remonta décadas atrás, la suma de sus compensaciones quedaría fuera de sus percepciones.

Éste y otros problemas no son nuevos para la comunidad, pero si hay un momento para darles más visibilidad en foros como los del miércoles en la Cámara de Diputados, es ahora. “Es también tiempo de revisar la manera en que se administra y evalúa la productividad de un científico en el país”, refiere por su parte Mayra Pérez, investigadora de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN y directora del programa de Factor de Transferencia.

“Tenemos una necesidad evidente de renovar la plantilla y abrir oportunidades a los jóvenes investigadores; esto va de las jubilaciones, puesto que hay quienes no dejan sus plazas porque sus condiciones de jubilación los obliga a reducir a más de la mitad sus percepciones. Es momento de revisitar todo esto”.

La politécnica puntualiza que éste es un momento fundamental para la política científica y su comunidad. “Lo que rescatamos de todo lo que ha ocurrido en las últimas semanas es que los científicos nos estamos manifestando, hay páginas en periódicos hablando de la comunidad, las redes sociales ayudan a difundir lo que pensamos y creo que nos hacemos más presentes”.

El detonante pudo ser el cambio de gobierno, la nueva directora del Conacyt o la propuesta “radical” de iniciativa de ley, dice, pero “el gran momento es que la comunidad científica se está haciendo oír, los medios están abriendo espacios para nosotros, hay apertura para el diálogo y la sociedad se está enterando de cuál es el estado de la ciencia, tecnología e innovación en el país. Eso es primordial”.

Julia Tagüeña coincide en que la política científica en México vive un momento crucial y que las decisiones que se tomen en el sistema marcarán el desarrollo del país en el mediano y largo plazo, “porque son, sin duda, las palancas de desarrollo que definirán el futuro de México”.

La exdirectora adjunta de Desarrollo Científico de Conacyt reconoce que la iniciativa de ley presentada a inicios de febrero fue un punto de inflexión que unió a la comunidad científica. “Fue una iniciativa que nos sorprendió por ser tan poco adecuada, pero tuvo como única ventaja que la comunidad se alertara y buscara opinar porque a todos nos interesa, porque queremos contribuir y que se escuche nuestra voz.

“No recuerdo un capítulo tan intenso en la historia reciente de la política científica del país, pero lo veo con optimismo porque esta conciencia de la importancia del momento nos va a hacer participar. Muchas veces estamos en una esfera de confort, en nuestras oficinas o laboratorios, simplemente trabajando en lo que más nos gusta, pero ahora nos damos cuenta de que debemos ser parte del cambio y estar dentro de la conversación”.

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