La austeridad republicana es posible en el gobierno actual: Pedro Salmerón | La Crónica de Hoy
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La austeridad republicana es posible en el gobierno actual: Pedro Salmerón

Entrevista: A la pregunta de qué similitudes observa Salmerón Sanginés entre el gobierno juarista con el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien se ha expresado como un admirador del exmandatario, el historiador comenta que la democracia representativa popular y la no negociación de los principios.

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Benito Juárez (1806-1872) demostró en el siglo XIX que la austeridad republicana y la honestidad fueron la principal guía de su gobierno, elementos que pueden repetirse en la actual administración, comenta en entrevista Pedro Salmerón Sanginés, director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y autor del libro Juárez. La rebelión interminable.

“El mejor estudioso de Juárez en el poder, ya ejerciendo la presidencia, es Daniel Cossío Villegas, quien termina su libro diciendo que fue la honradez la guía del gobierno juarista, no sólo la austeridad republicana, también la honestidad más completa de Juárez y de sus seguidores. Hoy queremos demostrar que eso es posible”, indica.

Salmerón Sanginés añade que es falsa la idea priista de que la corrupción es inherente al pueblo mexicano o a cualquier tipo de gobierno. “Eso es falso y hemos tenido gobiernos honestos, austeros y estamos construyendo otra vez esa idea”.

En el libro editado por Editorial Planeta en la colección Crítica, el autor destaca la austeridad del expresidente oaxaqueño por ejemplo, narra que aunque fue gobernador de Oaxaca durante 5 años, cuando vivió en exilio en La Habana y Nueva Orleáns en 1853 —a causa de la persecución emprendida por Santa Anna—, el expresidente trabajó como torcedor de puros.

“Juárez carecía de fortuna, por lo que trabajó como torcedor de puros mientras su esposa, doña Margarita, mantenía a sus hijos con una tienda de Etla, abierta con el apoyo de la familia Maza”, escribe.

A la pregunta de qué similitudes observa Salmerón Sanginés entre el gobierno juarista con el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien se ha expresado como un admirador del exmandatario, el historiador comenta que la democracia representativa popular y la no negociación de los principios.

“Hay varias cosas que adaptadas a las realidades del siglo XXI son fundamentales. La primera es el sentido de soberanía. La generación de Juárez es la que consigue la soberanía nacional, la conquista combatiendo al invasor extranjero, resistiendo permanentemente y entendiendo que los principios no se negocian”, responde.

A partir de eso, añade, “tenemos un país soberano, tenemos la primera idea que nos hereda la generación de Juárez: los principios no se negocian”.

Una segunda idea son los dogmas jurídicos y políticos en torno a los cuales se quiere construir una nación. “La idea de que México es una república democrática representativa popular y federal”.

Aunado a ello, está una tercera que —añade— va en contra de la ideología priista que habla de grandes héroes. “Nosotros queremos recordar que los actores centrales son los pueblos y la sociedad mexicana”.

Hablar de Juárez y de historia también tiene que ver la democracia participativa que el actual gobierno quiere construir, agrega el historiador.

“Una democracia en donde los ciudadanos decidan, tomen las decisiones más importantes en política económica y pública, de ahí que estemos impulsando consultas, referéndums, revocación de mandato, una democracia en la que esté de manera permanente la participación cívica”, señala.

Para eso, comenta, se requería una ciudadanía crítica consciente y educada en cuanto a los principios de la democracia. “Es fundamental discutir y estudiar historia. El neoliberalismo quiso acabar con la historia, nosotros tenemos como misión reencontrar esa historia”.

REFORMAS. Benito Juárez fue el impulsor de las Leyes de Reforma que separaron la Iglesia del Estado (expedidas entre 1855 y 1863), proyecto de nación que el expresidente oaxaqueño diseñó desde 1830.

“Con la monarquía española, la iglesia concentraba muchas decisiones institucionales: la educación superior, buena parte de la educación básica, los hospitales, los orfanatos, los asilos de ancianos…todos dependían de la iglesia, tomaban decisiones públicas y de policía política. Pero la iglesia estaba sometida a la Corona, aunque los obispos y arzobispos estaban sometidos al poder público”, comenta Salmerón Sanginés.

Cuando México se independizó, la Iglesia continuó con muchas atribuciones y concentró el capital, así como una buena parte de la propiedad de la tierra.

“La Iglesia no obedecía al Estado, era más poderosa que el estado y además no obedecía al poder civil. Justamente con eso acabaron las Leyes de Reformas de Juárez: no hay por encima del poder civil ningún otro poder. Es algo que se logró, y hay que volver a darle sentido a la democracia popular en México que está en la Constitución del 57 y que durante mucho tiempo ha sido papel mojado y palabras vacías”. 

— ¿El carácter de Juárez lo forjó la perseverancia?

— Su característica personal fue la tenacidad, perseverancia y ambición, mucho más allá de una habilidad intelectual que sí tenían otros de su generación: Ignacio Ramírez, Francisco Zarco, Guillermo Prieto o Melchor Ocampo.

— ¿Fue ambicioso?

— La palabra ambicioso siempre debe tener las dos connotaciones, ahora que hablamos del presidente él ha dicho que es ambicioso y tiene ambición de ser el mejor presidente de México. En el caso de Juárez tenía las dos connotaciones porque no son excluyentes.

— ¿Cómo pensó Juárez el poder?

— Para entender a Juárez como hombre de poder hay que entenderlo en el quinquenio 1867-1872, cuando es realmente presidente de la República y lo vemos con la idea de construir un país, pero también durante ese periodo fue respetuoso de las libertades públicas, de la libertad de prensa, asociación y opinión.

“Llegó al poder real tras el fusilamiento de Maximiliano pero muy poco tiempo después indultó a todos los conservadores que estaban presos por haber apoyado a un ejército invasor. Fue duro en algunos aspectos, siempre dio su opinión pero respetó la de los demás y las libertades individuales”.

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