Javier Bátiz deja de lado los discursos políticos y busca devolver la esencia del rock | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 15 de Marzo, 2019

Javier Bátiz deja de lado los discursos políticos y busca devolver la esencia del rock

Con más de 62 años dentro de la escena del rock nacional, el legendario guitarrista se prepara para llegar a nuevos públicos. (Fotos: Cortesía)

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Tal como podría iniciar una película, la imagen del músico underground urbano, se ubica en la capital del país por ahí de 1963, en un modesto lugar de la colonia Roma, sobre la calle de Coahuila, entre Medellín y Monterrey, que lleva por nombre La Fusa, un simple café con música en vivo, de esos que encierran tras sus puertas el talento de lo desconocido, la sonoridad de la innovación y la propuesta de una peculiar bohemia rockera que toca su propia versión de “The House of the Rising Sun”, original de The Animals— pero con el título de “La casa del sol naciente”, en la voz y la guitarra de Javier Bátiz.

“Mi número de La casa del sol naciente es muy fuerte, no habla solamente de mí sino de una época y una serie de cuestiones comunes con las que mucha gente se identifica”, recuerda el legendario músico mexicano Javier Bátiz, durante una charla vía telefónica entablada con Crónica, desde su natal Tijuana. A propósito de su participación en el también icónico Festival Iberoamericano de Cultura Musical, que cumple 20 años de exponer talentos nacionales e internacionales.

“La escena musical ha cambiado mucho, producto de los cambios de todo el mundo, del país y hasta del gobierno de México. Lo único que no cambia es la buena música, y va seguir como portadora de llevar un mensaje positivo al público”, comenta optimista.

Sin embargo, hace una pausa para reflexionar sobre los cambios que la industria presenta, una industria inexistente para el rock con el que creció Bátiz y que hoy es —seguramente— uno de los géneros más exportados por esa misma industria que en su momento rezagó al rock a los cafés, bares o cantinas de donde emergieron músicos como Javier Bátiz.

“Ahora la gente consume lo que le des porque no hay otra cosa, (a) los músicos como yo, que estamos en algún rinconcito o que estamos en una escena en la que la gente no se mueve, nos es difícil destacar y mantenernos. Sin embargo, un escenario como el del Vive Latino me da la oportunidad de mostrarle a la gente lo que es la música de verdad, el rock and roll, lo que es tocar la guitarra de verdad, de manera análoga, no a través de aparatos o pedales, fuera de secuencias, porque somos músicos de verdad”, afirma.

Pero a la vez, reconoce el talento emergente que al igual que él, busca hacerse de un espacio en el gusto de los cada vez más dispersos públicos que han dejado la predilección por un género para ampliar su consumo musical a una vasta oferta de ritmos.

“Aunque somos dos rucos en la agrupación, los demás son chamaquitos y me da mucho gusto porque juntos tocamos extraordinario. He escuchado a nuevas bandas que tocan con calidad, lo único malo —a mi parecer— son los ritmos que escogen, con letras llenas de groserías y ofensas, es bastante terrible. La lírica no tiene que ser vulgar ni ordinaria, sino como era antes, llena de poesía, amor y dulzura. Necesitamos letras llenas de claridad, de futuro y sueños, pero ahora los chavos se dejan llevar por lo único que les ofrecen. Hasta que escuchan a músicos que tienen una verdadera propuesta con calidad, es como se dan cuenta, y a eso voy al Vive Latino”, asegura.

Y respecto a esa fusión de ritmos que predominan en las distintas escenas musicales —creando así una sola escena— Bátiz comentó: “A veces es necesario y a veces es por gusto, en mi caso es la segunda. Por ejemplo me junté con Juan Gabriel meses antes de que muriera, teníamos pensado grabar juntos pero justamente el día que murió, íbamos a salir a Cancún para ir al estudio que tiene allá. Finalmente grabé el tema ‘Hasta que te conocí’ con el grupo Monos Piratas, en Guadalajara y la verdad quedó padrísima, la grabé porque me encanta esa canción”, menciona con la misma efusividad con la que se expresaría cualquier seguidor del Divo de Juárez.

Diferentes facetas de Javier Bátiz le han permitido mantenerse y enriquecer la oferta musical desde distintos ángulos, otros géneros y estilos, como el bolero que grabó junto a José Agustín titulado “Inventando que sueño”,  tema extraído del libro homónimo del autor.

En el caso de su más reciente material El Laberinto del Brujo, se auguró que sería  “uno de los mejores” de su carrera —a través de un comunicado— desde principios del 2015, cuando había comenzado su grabación bajo la batuta de Guillermo Sánchez Guanchez, productor originario de Tijuana —trabajó en discos homenajes a Chavela Vargas—. No obstante, su lanzamiento se ha realizado de manera paulatina: “Nos está costando, no lo hemos podido terminar por una cuestión u otra. Ya llevamos siete canciones grabadas y quiero que se componga de doce temas, así que todavía falta darle al resto”, explica con cierta normalidad, como quien no piensa en apresurar su paso, sino en disfrutar el trayecto.

Y a propósito de su trayecto, se detiene para aclarar algunos detalles respecto a uno de los momentos más polémicos del rock setentero que tiene que ver con el Festival de Avándaro. Así, Bátiz aprovecha para lanzar sus reflexiones sobre los proyectos de tinte político que persisten como una esencia del rock en México: “Los movimientos sociopolíticos con música no vienen al caso, porque ningún grupo de México ¡ni uno solo!, tiene un verdadero discurso sociopolítico en su música respecto a nuestro país. Todos mientan madres y dicen barbaridades en contra del gobierno pero ésos son nada más gritos y disparates”, dice con cierta indiferencia.

“Para poder opinar acerca del gobierno o de las políticas que surgen en nuestro país, es necesario informarse y estudiar el tema, pero nuestros músicos, con todo respeto, están lejos de poder entender y hacer un análisis realista de los acontecimientos. Así que no hay nadie que traiga propuestas con soluciones para el gobierno de nuestro país”, apunta con seguridad.

Mientras tanto, y pese a declaraciones de algunos artistas sobre el discurso político y social que emitirán durante su participación en el 20 aniversario del Vive Latino, Javier Bátiz se limita a pronosticar un espectáculo lleno de rock, de la mano de Alex Lora y probablemente de Carlos Santana. Hecho que la convierte en una de las presentaciones más esperadas del próximo domingo 17 de marzo.

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