Cómo tomar malas decisiones: evite dormir | La Crónica de Hoy
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Cómo tomar malas decisiones: evite dormir

Prevención. Privarse del ciclo mínimo del sueño altera el funcionamiento de la corteza prefrontal, incidente de cuidado, ya que al ser ésta la central de mando del cerebro, puede elegir decisiones con trágicos resultados. #RetoMiSalud

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La forma más efectiva para atentar en contra de uno mismo, es privarse de las horas de sueño necesarias para lograr un descanso reparador.

Especialistas advierten que el ciclo mínimo que celosamente se debe cubrir por noche es de seis a siete horas de sueño en absoluta obscuridad y silencio. Aclaran que hay personas a quienes llaman “dormidores cortos”, pues sólo requieren cuatro o cinco horas para restaurar energía.

Las consecuencias de dormir poco son visibles en muchos ámbitos de la vida, por ejemplo, fallas en la memoria, déficit de atención, hipertensión arterial, deterioro cognoscitivo, obesidad, accidentes automovilísticos, eventos cardiovasculares (la primera causa de muerte en nuestro país), cáncer, enfermedades infecciosas y hasta muerte prematura.

Aunado a esto, los daños que se hace uno mismo al no dormir, o hacerlo de manera deficiente, son acumulativos y se detonan en reacción de cadena, teniendo su inicio en la unidad de vida: la célula, pues al oxidarse se generan diferentes trastornos.

Por otra parte, pasar varias noches sin dormir compromete la función cerebral, ya que es proclive a tomar malas decisiones, tal como si se hubiera abusado de alcohol u otra sustancia que altere la conciencia, o como si se padeciera algún trastorno del estado de ánimo o enfermedad mental.

Especialistas subrayan que tanto el insomnio como cualquier otro trastorno del sueño podría ser un factor de riesgo para cometer suicidio, ya que la química cerebral nubla la razón, con lo que el paciente perderá el sentido de la vida y la esperanza. Aunado a esto, no cumplir con la cuota diaria de sueño también impacta en la satisfacción de la vida sexual, ya que el desvelo y el descanso deficientes se asocian a enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos, con lo que libido y desempeño quedarán comprometidos.

De ronquidos y otros demonios nocturnos. La buena calidad del sueño es pilar de la salud mental, meta que se logra al acostarse todos los días a la misma hora sin distractores como el teléfono celular y con la única intención de dormir por periodos de seis a siete horas.

Si de la calidad del sueño depende la salud mental y emocional de las personas, y de este bienestar pende la productividad y estabilidad social de un país, entonces todos los problemas del sueño son un tema de seguridad nacional, ya que si la patria ha dormido mal, entonces tomará decisiones equivocadas.

No cubrir el ciclo mínimo de sueño conlleva al daño de cada una de las células del cuerpo, por ejemplo: las de la piel se deshidratan, generando arrugas; las del cerebro se vuelven irritables y torpes; las de los ojos se fatigan provocando visión cansada, entre muchas otras.

Si los sensores que están en los ojos detectan que es de noche pero no se duerme, entonces se disminuye o inhibe la producción de unas proteínas llamadas citosinas, con lo que el individuo quedará susceptible de adquirir o desarrollar cualquier enfermedad. Esto es porque las citosinas son precursoras de células que participan en la producción de glóbulos blancos y rojos, regulación del sistema inmunitario, factor de necrosis tumoral, entre otros.

Por otra parte, cumplir con el ciclo mínimo de sueño permitirá un envejecimiento saludable con la posibilidad de que se logre la longevidad, ya que un organismo que cada noche se restaura, tiene más probabilidades de vivir más.

En el marco del Día Mundial del Sueño, que se conmemora cada 15 de marzo, especialistas subrayan que quienes padecen insomnio, somnolencia durante el día, o que pese adormir varias horas no logran descansar, necesitan acudir a una clínica del sueño para encontrar la causa del mal.

En México, una de las razones por las que cada noche se interrumpe el descanso es la apnea del sueño, ya que al impedir el tránsito del aire por las vías respiratorias, se manifiestan los ronquidos. Aunque no es una regla, la apnea del sueño es más frecuente en personas con sobrepeso u obesidad, ya que los cuerpos voluminosos afectan a la infraestructura de los canales de la respiración, con lo que quien ronca, y la persona que esté al lado, no logran descansar.

Tras observar la forma en la que duerme el paciente durante la noche, en una clínica de sueño los especialistas dictaminarán las medidas que se deben seguir para lograr el sueño reparador, las cuales pueden ser desde la simple prescripción de algún fármaco, hasta el uso de instrumentos que favorezcan la oxigenación.

La doctora Margarita Reyes Zúñiga, Presidente de la Academia Mexicana de Medicina del Dormir comentó que se estima que en México únicamente en lo que se refiere al insomnio, uno de cada cuatro mexicanos lo padece. De estos pacientes, sólo la mitad lo comenta con el médico general, y a su vez, del 50 por ciento que lo identifica, sólo cinco por ciento recibe tratamiento. Destacó que son las mujeres quienes más padecen insomnio en comparación con los hombres, en una proporción de dos a uno.

En el mercado existen diferentes alternativas para remediar los problemas del sueño como fármacos y dispositivos, sin embargo, será una mala opción elegir un tratamiento sin la supervisión de un médico, ya que esto puede conllevar a que la meta terapéutica fracase y que los resultados sean catastróficos.

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