¡Hay un tornillo en mi botella! - Cristóbal Miguel García Jaimes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 15 de Marzo, 2019
¡Hay un tornillo en mi botella! | La Crónica de Hoy

¡Hay un tornillo en mi botella!

Cristóbal Miguel García Jaimes

Al parecer el título de este artículo yace en una paráfrasis de ¡Hay una mosca en mi sopa! ¡Pero no! Vamos a ir más allá en esta ocasión.

Las botellas de refresco, y no es que esté tomando una en este justo momento, tienen una taparrosca como forma ideal de cerrar y abrir cuando uno lo desee sin necesidad de estar cuidando de que no se tire el contenido. Es bastante bueno, considerando que podemos voltear la botella, tirarla, aventarla y hasta pisarla, pero la taparrosca va a seguir ahí. ¿Acaso no les parece toda una genialidad esto? Y lo mejor es que tiene una base en la física y el inventor de las taparroscas imaginó este mecanismos mucho antes de saber qué habría algo llamado refresco, me estoy refiriendo al genio de la edad antigua: Arquímedes y al tornillo, por supuesto.

El tornillo es un plano inclinado enrollado sobre un eje, esa definición la tengo rondando en mi cabeza desde que era un muchachito escuálido (y no es que haya dejado de ser flaco), Arquímedes quería subir agua de un depósito a otro que estaba ubicado más alto. Como cuando tu mamá te ordena subir las cubetas de agua a la azotea porque se descompuso la bomba. Bueno, pues este problema tenía el señor que les cuento y su manera de solucionarlo fue hacer un canal por donde pudiera pasar el agua y enrollarlo en un palo (un eje) como una especie de tuerca para taladro y así, poniendo la punta en el depósito bajo y una manivela en la parte alta, cada vez que daba la vuelta el agua se “enrollaba” y subía un poco, después de algunas vueltas llegaba poco más arriba hasta estar en la parte donde quería llevar dicho líquido. Hoy en día no ocupamos el tornillo para esta aplicación, afortunadamente, porque si no tendríamos un brazo como el de Tarzán, pero si podemos ocupar el tornillo para tareas reversibles, es decir, en algún momento apretar el tornillo y en otro momento aflojarlo: justamente como en la taparrosca. Así que la próxima vez que ocupen una botella de plástico recuerden que alguien hace miles de años ocupó ese principio para subir agua.

¡Hasta la próxima partícula de este Universo!

 

@chicoparticulas

 

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