Desplazados por violencia | La Crónica de Hoy
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Desplazados por violencia

Tres generaciones (24 familias con 94 miembros) tuvieron que dejar su tierra natal en 2013, tras secuestros, ejecuciones, incendios de sus negocios, persecuciones y golpizas a sus integrantes. Dedicada a cultivar aguacate, el viacrucis del clan comenzó en 2007 con el encarcelamiento de uno de los hijos y el posterior hostigamiento policiaco, por exigir su libertad: el padre y otro hijo fueron detenidos y desaparecidos

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Familia Ponce Ríos (Chihuahua)

La familia Ponce Ríos  es originaria del estado de Chihuahua y consta de 94 miembros. 24 familias, tres generaciones. Comerciantes exitosos hasta que la tragedia que enluta a miles de mexicanos, la inseguridad  y el crimen organizado, se posó sobre ellos y los obligó a huir de su tierra natal, en esa entidad, norteña, una de las más violentas del país.

Desde 2010 la familia Ponce sufrió secuestros, ejecuciones de integrantes de la familia o empleados, saqueos e incendios a sus negocios, hostigamiento, persecuciones, golpizas, que fueron  parte de una  serie de hechos de violencia dirigida hacia esta  familia, lo que  forzó a 60 de sus miembros a abandonar colectivamente su lugar de origen, sus bienes y sus fuentes de ingreso con la única finalidad de salvaguardar sus vidas.

Los hechos que detonaron el desplazamiento de la familia Ponce Ríos se remontan al año 2010, cuando uno de sus miembros jóvenes fue secuestrado por la delincuencia organizada. Aunque el joven fue rescatado, la violencia en contra de la familia continuó durante 2011 hasta alcanzar su cúspide en  2013. Durante estos años, la familia fue víctima de un intento de homicidio, amenazas directas, extorsiones con cobro de derecho de piso, robos relacionados con vehículos y asaltos a mano armada.

En febrero de 2013, el mismo joven que había sido secuestrado en 2010 y su primo de 13 años de edad fueron perseguidos en un vehículo y acribillados por integrantes del mismo grupo delincuencial que había llevado a cabo el secuestro, según un informe de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

En este atraque perdió la vida el menor de edad y el joven logró escapar. A un mes de tales sucesos, otro miembro de la familia fue asesinado en el interior de su negocio por miembros del mismo grupo delincuencial. Minutos después del asesinato, el grupo delincuencial se trasladó hacia una propiedad de la familia, asesinando a cuatro de sus empleados.

Tras este atentado quedaron con vida dos testigos, uno de los cuales fue posteriormente secuestrado, torturado y ejecutado. Durante los días posteriores la familia fue amenazada y hostigada, presentándose también el saqueo e incendio de uno de sus locales comerciales.

Esta serie de eventos de violencia dirigida hacia la familia Ponce forzó a 60 de sus miembros a abandonar colectivamente su lugar de origen, sus bienes y sus fuentes de ingreso con la única finalidad de salvaguardar sus vidas.

A más de cinco años del desplazamiento interno forzado masivo, 70% de la familia se encuentra desplazada de manera dispersa en el territorio mexicano. A la fecha no cuentan con el reconocimiento de su calidad de víctimas por el desplazamiento interno forzado sufrido ni tampoco con medidas de atención que les permitan la reconstrucción integral de su vida.

 

Familia Orozco Medina (Michoacán)

Esta familia, originaria del estado de Michoacán, constaba de ocho miembros de familia nuclear y siete de familia extendida, todos ellos dedicados al cultivo de aguacate.

 Los hechos de violencia que azotaron a la familia, y que derivaron en su desplazamiento interno forzado, iniciaron en diciembre de 2007, cuando uno de los hijos del matrimonio Orozco Medina fue detenido de manera arbitraria por un grupo militar y acusado de poseer enervantes y portar armas prohibidas.

El joven permaneció injustamente preso durante más de cuatro años. Durante el tiempo que el joven estuvo preso —y tras su liberación—, su familia sufrió constantes ataques caracterizados por altos niveles de violencia como consecuencia de las denuncias para conseguir su libertad, según relata el informe de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

En 2008, el padre de la familia fue detenido y desaparecido por un grupo de policías judiciales. Un año más tarde, el hijo menor de la familia fue detenido y desaparecido por sujetos que portaban insignias de la Agencia Federal de Investigación.

Tras este hecho, la familia se vio obligada a desplazarse fuera del estado de Michoacán. No obstante el desplazamiento, las amenazas y violencia continuaron, dirigiéndose hacia la familia extendida. Durante este periodo a la familia Orozco Medina le arrebataron sus títulos y propiedades en Michoacán.

Además, dos trabajadores de los huertos de la familia sufrieron violencia letal: uno de fue desaparecido y el otro, asesinado. Uno de los hijos del matrimonio Orozco Medina intentó retornar a su localidad de origen en el año 2012.

En su intento de retorno, el joven desapareció a manos de policías municipales. Poco tiempo después, el joven que había permanecido preso fue liberado y logró recuperar algunos de los bienes de la familia y  también retornar a su localidad. Sin embargo, el 11 de enero de 2018 sufrió un atentado que casi le cuesta la vida, dejándolo en una situación de salud crítica.

 

 

 

 

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