“¿Por qué no revisamos los mecanismos de denuncia?” | La Crónica de Hoy
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“¿Por qué no revisamos los mecanismos de denuncia?”

Reacciones. Tras la muerte de Vega-Gil, cibernautas, periodistas y figuras públicas abrieron un debate en redes sociales sobre la manera de tratar el tema del acoso a las mujeres

“¿Por qué no revisamos los mecanismos de denuncia?” | La Crónica de Hoy

El suicidio del músico Armando Vega-Gil provocó un sinfín de reacciones manifestadas a través de redes sociales. Esta vez, por primera vez en mucho tiempo, no se trató sólo de lamentos, sino que hubo un sector reaccionario a #MeTooMusicosMx, la cuenta de Twitter que surgió para visibilizar el acoso hacia las mujeres en la industria de la música.

Luego de que sucedió el deceso del músico de Botellita de Jerez, la cuenta fue dada de baja. La coincidencia de los hechos llevó a los cibernautas a manifestar reacciones de ira, como la de la cantautora Amanda Lalena Escalante, conocida artísticamente como Amandititita, escribió un tuit que ha sido muy bien valorado por los internautas interesados en el tema:

“Cierran la cuenta de #MeTooMusicosMexicanos ¿Y el compromiso con las víctimas, y su supuesta red de ayuda? Esta cuenta era muy violenta y sólo desacreditó a la causa, la demeritó. Estoy enojada, furiosa, tristísima”, dijo.

Antes de ser desactivada la cuenta, el último tuit de la cuenta decía que “tras el chantaje mediático de Armando Vega, la evasión pública de León Larregui y el doble discurso de Lng/SHT, nos queda claro que no hay denuncias falsas, hay cobardes intentando huir de la verdad”, despertando el apoyo del público.

Poco antes se enfrentaron al bajista, con el escrito “la supuesta carta de ‘suicidio’ de Armando Vega es un chantaje mediático para que las víctimas sigan calladas sólo porque él construyó su carrera sobre mentiras”.

Luego de unas horas, la cuenta fue activada nuevamente: “Durante esta semana que la plataforma fue creada, hemos recibido múltiples ataques contra la cuenta y el día de hoy, tras un intento de hacking, finalmente han logrado vulnerar la seguridad”, dice un posteo fijado.

“Debido a la sincronía del evento con la lamentable muerte de uno de los acusados, Armando Vega-Gil, creemos que se trata de un intento de censura (…) El suicidio de Armando Vega-Gil es responsabilidad de Armando Vega-Gil”, añadió el posteo.

“A cualquiera de los acusados y delincuentes invictos, que quiera utilizar este doloroso evento para desacreditar al movimiento internacional MeToo, así como a las denuncias en su contra, queremos informarle que por más que nos sigan violentando no nos vamos a callar”, finaliza.

“Estamos en shock todavía”, declaró Santiago Ojeda, guitarrista de Botellita de Jerez, en una entrevista a un medio nacional: “Las redes sociales están abiertas para todo mundo, entonces no puedes hacer nada al respecto. Pero uno tiene que aprender a lidiar con las redes sociales; y decir esto sí, esto no, qué sé yo. Es un arma de dos filos, es muy poderosa para comunicar cosas buenas, pero también es jodidísimo para este tipo de cosas. Ya hay una tragedia que empezó por una estúpida red social”, señaló.

Algunas de las reacciones de los cibernautas se inclinaron a cuestionar si realmente el señalamiento anónimo de los acusadores en redes sociales era el camino correcto para tratar el tema: “La terrible noticia de lo que sucedió con Armando Vega Gil, nos hace darnos cuenta que no se puede tomar a la ligera el denunciar sin pruebas desde el anonimato. #MeToo buscaba ayudar a parar el acoso pero terminó convirtiéndose en el principal medio de linchamiento mediático”, escribió una usuaria llamada Gloria, con la cuenta @GlodeJo07.

“Que el suicidio de Armando Vega Gil no nos quite las ganas de denunciar a nuestros acosadores. No caigamos en pánico. No nos sintamos culpables. #MeToo no mató a Armando Vega Gil, lo mató no tener herramientas para enfrentar la situación”, reaccionó otra usuaria llamada Daniela Medina, con la cuenta @SantaMandarina.

El cineasta mexicano Sebastian Hofmann (Tiempo compartido) también se pronunció al respecto de lo ocurrido y reiteró que Vega Gil se declaró inocente: “Se suicidó mi amigo @ArmandoVegaGil hoy por la madrugada después que se le acusó de acoso a una menor de edad en @metoomusicamx”, escribió y añadió: “Él dice que es falsa la acusación, aun así no entiendo nada. A mí también se me acusó falsamente hace una semana. ¿Qué estamos haciendo?”, dijo, pero luego borró la publicación.

“He decidido borrar los mensajes que escribí desde un lugar de dolor profundo e impotencia al enterarme de la muerte de un amigo. Abre brecha a una conversación profunda sobre temas que no podemos entender del todo. Espero encontremos maneras amorosas de sanar entre todos y todas”, dijo Hofmann en otra publicación.

También hubo algunas manifestaciones directas a la cuenta de #MeTooMusicosMexicanos: “Ojalá fueran al MP en vez de hacer denuncias anónimas”, dijo un usuario y la cuenta respondió con la nota “Violan a madre soltera y tras denuncia, la vuelven a violar en venganza”, que aborda un caso de impunidad.

Un caso paralelo se dio en marzo del año pasado en Suecia, donde Benny Fredriksson, el director artístico, actor y director de teatro cometió suicidio después de verse al centro de una serie de acusaciones de acoso sexual. Después se indicó que no había evidencia suficiente sobre estas alegaciones y el reporte inicial en medios fue engañoso. Esto tuvo como consecuencia una fuerte reacción negativa en contra del movimiento #MeToo.

Finalmente, cabe decir que algunas reacciones han enfilado a llevar el debate a otras latitudes. La periodista Irma Gallo lanzó los cuestionamientos: “Nadie debe morir por esto. Él (Armando Vega-Gil) era un gran artista, padre de familia, amigo de gente querida. Hay que castigar a los acosadores conforme a la ley, y para ello, por supuesto, hay que revisar la ley, actualizarla”, escribió en su cuenta de Facebook.

“Lo más triste es que casos como éste echan atrás lo andado en las luchas de las mujeres contra el acoso y la violencia. ¿Por qué no revisamos los mecanismos de denuncia?, ¿por qué parece que de pronto nos odiamos tanto, hombres y mujeres?, ¿por qué?, ¿por qué?”, concluyó.

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