Los más violentos contra policías del alcoholímetro son los jóvenes: Oldak | La Crónica de Hoy
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Los más violentos contra policías del alcoholímetro son los jóvenes: Oldak

Esther Oldak Finkler asegura que el Programa Conduce Sin Alcohol cambiará de identidad, imagen pública, así como de metodología

Los más violentos contra policías del alcoholímetro son los jóvenes: Oldak | La Crónica de Hoy

Porque el objetivo es salvar la vida, no castigar al ciudadano infractor, el programa Conduce Sin Alcohol, mejor conocido como “Alcoholímetro”, cambiará de identidad e imagen Pública, así como de la metodología que lo ha regido.

Esther Oldak Finkler, directora general de Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, dijo en exclusiva a Crónica que es frecuente que el conductor alcoholizado choque, mate a terceros y él quede ileso. En la gran mayoría de los casos de accidente vehicular está inmiscuido el consumo de alcohol.

A 15 años de haber sido creado, añade, detectamos que la cultura de la prevención sobre el consumo del alcohol es mínima y los jóvenes conductores principalmente tienen reacciones cada vez más violentas contra las autoridades encargadas del programa.

Entrevistada en sus oficinas, en medio del dinamismo y rigor profesional que le caracteriza, la Dra. Oldak revela que en las observaciones personales que ha hecho en las madrugadas al pararse en las estaciones del “Alcoholímetro”, se registra una resistencia notable de los jóvenes, pese a ser la población más vulnerable a los accidentes mortales por alcohol.

En esa renuencia de los jóvenes a ser revisados y detenidos por el programa, su reacción es: “déjame en paz”, “mi papá es fulano”, “mi tío es fulano”, “yo trabajo aquí”, “no me bajo, del coche”, “tú quién eres mugre naco muerto de hambre”, en los casos más amables.

En expresiones más graves algunos jóvenes usan la violencia y muerden y golpean a los oficiales, y de inmediato usan sus teléfonos móviles y filman, amenazan a los servidores públicos con denunciarlos por presuntas violaciones a derechos humanos, relata.

Esther Oldak dice que en todo momento los oficiales actúan con base en la normatividad, y cuando se detecta que el conductor rebasa el rango de alcohol permitido en la sangre, se procede a bajarlo del vehículo en ocasiones teniendo que hacer uso de la fuerza, con el objetivo de preservar su vida y la de sus acompañantes.

El Programa Conduce Sin Alcohol tiene ese objetivo principal, salvar la vida; más que castigar al ciudadano desobediente infractor de las reglas.

Conciencia y difusión masiva. La funcionaria comenta que es necesario despertar la conciencia social para que la sociedad se dé cuenta del peligro que significa consumir excesivamente alcohol y ponerse al volante si se ha ingerido esta substancia. En población menor a 20 años el alcohol pasó a ser el cuarto factor de riesgo más importante para muerte prematura y el quinto factor de riesgo para discapacidad.

Los oficiales que participan en el programa, asegura, son muy honestos; no todos los policías son malos ni corruptos, los del “Alcoholímetro” son muy trabajadores y amables, y soportan muchos maltratos de la ciudadanía.

Señala que en la mayoría de los casos, las acompañantes del infractor son las más violentas y quienes más rápido pierden el control anteponiendo el influyentismo y en ocasiones incurriendo en el delito de agresión a un oficial.

“Muchas veces los acompañantes son quienes se ponen más agresivos y locos; en ocasiones la persona que iba manejando ya cumplió su sanción administrativa, y los acompañantes que iban con él siguen en proceso porque cometieron un delito”.

Más que castigar, necesitamos tomar conciencia social y cambiar conductas, explica notablemente preocupada, acompañada en todo momento de sus colaboradores más cercanos, quienes al momento de la conversación con Crónica implementaban capacitación para servidores públicos y otro programa público igual de importante que éste, relacionado con mascotas y animales exóticos.

Un Policía Muerto. Al momento de redactar estas líneas, la Dra. Oldak estableció comunicación con Crónica para relatar cómo la madrugada del 13 de marzo un policía fue atropellado en un punto del alcoholímetro.

Los hechos ocurrieron en la alcaldía de Xochimilco, en Prolongación División del norte y calle 10 de abril, en la Ciudad de México. El conductor del auto se negó a ser revisado y huyó con dirección a Coapa, aventando al oficial y provocándole la muerte. Pese a que se utilizaron varias patrullas y dos helicópteros tipo cóndor para localizar al responsable, hasta el momento no hay ningún detenido.

¿Qué se le dice en estos momentos a los familiares del oficial que cumplía con su trabajo? Ese hombre ya no volvió a su casa, y el infractor sí, y seguramente volverá a ingerir alcohol y conducir su vehículo en el próximo deseo que se le active.

La Dra. Oldak sabe de lo que habla, es la autora del Programa Educativo para el Desarrollo de las Habilidades Socioemocionales, que recibió elogios en el extranjero, en países como Finlandia, Reino Unido, Francia, y de organizaciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la UNICEF, por eso, detalla, la solución está en educar para desarrollar la prevención, para despertar la conciencia.

Una de las situaciones más importantes para difundir es qué consecuencias puede tener alguien como ciudadano, si agrede a un policía; lo que puede suceder es que las personas escalen su error, de falta administrativa, a un delito. Todos aquellos que generan violencia contra la policía, que vayan a bordo del vehículo de la persona infractora, también cometen un delito derivado del incumplimiento de la instrucción de bajarse del vehículo o de fomentar la agresión hacia el oficial.

Esta información resalta la importancia de asegurar el efectivo cumplimiento de la legislación por parte de los usuarios de las vías mediante la aplicación de puntos de control de alcoholimetría, con el objetivo de salvar su vida, y contribuir a la disminución de la ocurrencia y gravedad de accidentes de tránsito, como consecuencia de la conducción bajo los efectos del alcohol.

De ahí que esta intervención, con evidencia científica de su alta efectividad, fuera incorporada en la Estrategia Nacional de Seguridad Vial 2011-2020 y en el Programa de Acción Específico de Seguridad Vial 2013-2018, culminó.

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