Reviven en el PND cédula de identidad; útil, para articular seguridad nacional | La Crónica de Hoy
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Reviven en el PND cédula de identidad; útil, para articular seguridad nacional

Incluirá huella dactilar, reconocimiento de iris y retina, geometría de mano y registro de voz. Felipe Calderón y Enrique Peña ya lo intentaron; gastaron más de 5 mil millones y nunca operó.

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La administración lopezobradorista buscará revivir un documento de identidad similar al frustrado en sexenios anteriores y en el cual se malgastaron millones de pesos…

Está contemplado en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 difundido el pasado miércoles por el Presidente de la República.

Ahí, se señala como uno de los objetivos estratégicos “la creación de un documento único de identificación nacional biometrizado”, es decir, considera el uso de datos biométricos.

Conforme a estándares nacionales e internacionales, esta información contempla: huella dactilar, reconocimiento facial, de retina y de iris, geometría de la mano y registro de voz.

En el PND, esta tarjeta de identificación forma parte del modelo para “articular la seguridad nacional, la seguridad pública y la paz” en el país.

En el texto, se justifica: “El gobierno de México entiende la Seguridad Nacional como una condición indispensable para garantizar la integridad y la soberanía nacionales, libres de amenazas al Estado, a fin de construir una paz duradera y fructífera… La actual administración fortalecerá las capacidades institucionales para alcanzar objetivos estratégicos”, entre los cuales se cita la expedición del documento con insumos biométricos.

La “cédula” se enlista junto a otros puntos como la ejecución del Programa para la Seguridad Nacional, por medio de un Consejo en la materia; el establecimiento de un Sistema Nacional de Inteligencia y la actualización del catálogo y clasificación de instalaciones estratégicas.

Además, el fortalecimiento de la seguridad interior y la defensa exterior; la promoción del concepto de Cultura de Seguridad Nacional para contribuir al conocimiento colectivo sobre el tema y el mejoramiento de capacidades tecnológicas de investigación científica en los ámbitos de seguridad pública, seguridad interior, generación de inteligencia estratégica y procuración de justicia.

El gobierno de AMLO incluyó este documento de identidad única en el apartado de seguridad, lo cual fue uno de los principales reproches en las presidencias anteriores. Los especialistas en manejo de datos personales sugirieron conformar esta iniciativa como un derecho civil a la identidad y no como un mecanismo de seguridad.

DERROCHE. Según los Presupuestos Anuales de Egresos emitidos por la Secretaría de Hacienda y las cuentas públicas presentadas por la Auditoría Superior de la Federación, durante las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se dilapidaron en el proyecto de la cédula de identidad más de 5 mil millones de pesos.

Felipe Calderón planteó su expedición el 21 de agosto de 2008, en el marco del Acuerdo por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad firmado en Palacio Nacional. Se estableció como tiempo de ejecución tres años y se eligió como entidad operadora a la Secretaría de Gobernación.

El primer paso fue adquirir 2 mil equipos especializados en la obtención de datos biométricos, los cuales fueron comprados en 2009 a la empresa Smartmatic Internacional Holding en 300 millones de pesos. A finales de ese mismo año se contrató el Servicio Nacional de Identificación Personal (SNIP) a las compañías Unisys de México y Axtel por un monto de 765 millones de pesos.

Los 5 mil millones de pesos incluyeron compra de equipo y material, contratación de personal, convenios con entidades registradoras y universidades. También modificación de instalaciones, anticipos a Talleres Gráficos de México, estudios académicos y trabajo de recuperación de datos.

Desde la época calderonista, el entonces Instituto Federal de Acceso a la Información (hoy INAI) pidió garantizar la seguridad del proceso y solicitar a un consultor externo una Evaluación de Impacto a la Privacidad.

El estudio fue encargado a finales de 2009 a José Luis Piñar Mañas, considerado en aquellos años como el experto número uno en el tema a nivel mundial y expresidente de la Agencia Española de Protección de Datos Personales. Los resultados pusieron en duda el principio de legalidad: “En ninguna parte del mundo, salvo en Inglaterra y de manera eventual, se captura el iris de ambos ojos”.

Las conclusiones fueron respaldadas por el INAI, pues ninguna norma en el país contempla la captura de biométricos.

Al final se optó por la emisión de cédulas de identidad para menores de 17 años, e incluso a mediados de 2011 se entregaron los primeros documentos a niños de diversas entidades del país.

Luego vino el olvido, la pérdida de cifras millonarias, torpezas, deterioro de equipo, negligencias, corruptelas y hasta denuncias de padres de familia inquietos por el manejo de datos de sus hijos… Hasta ahora, cuando el tópico ha resurgido en el PND de López Obrador.

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