No demoler Hacienda Santa Lucía para construir nuevo aeropuerto, pide el INAH | La Crónica de Hoy
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No demoler Hacienda Santa Lucía para construir nuevo aeropuerto, pide el INAH

Monumento. El inmueble jesuita data de 1576 y es el único monumento histórico que se pidió no demoler en la Manifestación de impacto ambiental del proyecto Construcción de un aeropuerto mixto civil 2/militar con capacidad internacional en la base aérea militar no. 1, dice Valeria Valero

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Una de las haciendas más antiguas del país se localiza en Zumpango, Estado de México, en el predio donde se construirá el Nuevo Aeropuerto de México y en donde actualmente se ubica la Base Aérea Militar No. 1 Santa Lucía. Dicha hacienda, que data de 1576, es el único monumento histórico que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) pidió, no fuera demolido en la Manifestación de impacto ambiental del proyecto Construcción de un aeropuerto mixto civil /militar con capacidad internacional en la base aérea militar no. 1.

En entrevista, Valeria Valero, directora de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del (INAH), explica a Crónica que lo que se preserva de la hacienda es un edificio de tres patios con más de seis habitaciones y una capilla, todo ello, registrado en el Catálogo de Monumentos Históricos Inmuebles.

“La Hacienda de Santa Lucia fue una hacienda jesuita que se fundó a finales del siglo XVI, registrada ante las autoridades del virreinato el 13 de diciembre de 1576 y que se construyó entre 1580 y 1596, entonces en realidad sí es una de las haciendas más antiguas que existen en México y sobre todo, en el Valle de México”, comenta la funcionaria.

Los jesuitas trabajaron ahí la ganadería y agricultura hasta su expulsión en el siglo XVIII. En 1619 contó con el registro de 49 sitios de ganado menor y 85 caballerías, rentas que les ayudaron a financiar su labor educativa en la Nueva España, específicamente en el Colegio de San Pedro y San Pablo y en San Ildelfonso.

“Después pasó a manos privadas y tenemos conocimiento de que quien la compró fue Romero de Terreros, Conde de Regla, y hay registros de que la familia de Terreros la tuvo hasta el siglo XIX, 1811. Es en el siglo XX, 1997, cuando la hacienda pasó a manos públicas, ya que el Gobierno Federal la dio a la Fuerza Aérea Mexicana quien la tiene bajo su custodia y ha hecho obras de restauración”, comenta Valero.

En la Manifestación de impacto ambiental del proyecto “Construcción de un aeropuerto mixto civil /militar con capacidad internacional en la base aérea militar no. 1, su interconexión con el aeropuerto internacional de la Ciudad de México y reubicación de instalaciones militares” se señala en el apartado II.2.4 referente a la preparación del sitio:

“Es importante mencionar que la estructura correspondiente al Casco de la Hacienda de Santa Lucía, donde actualmente se ubica la Jefatura de la Región Aérea del Centro (zona II, 05) y construida entre 1580 y 1596, no será removida por la ejecución del proyecto y se conservará como monumento histórico, de común acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)”.

— ¿Cuántos recorridos hicieron en Santa Lucía?

— Nos hemos visto varias veces con los promotores del proyecto pero la visita fue una para ver la hacienda que es de nuestra competencia, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, pero tengo conocimiento que la Coordinación Nacional de Arqueología ha hecho otros recorridos para detectar posibles sitios arqueológicos.

Sobre la ubicación del casco de la hacienda, el arquitecto Antonio Mondragón indica que se localiza entre dos pistas de aterrizaje.

“Está en la parte central del polígono, descargado hacia el lado norte. El polígono de la base aérea es muy grande y lo importante es entender que el edificio como tal, es el núcleo de lo que fue la hacienda como sistema territorial el cual fue muy grande porque incluso llegaba a unirse con el conjunto del Colegio jesuita de Tepotzotlán, actual sede del Museo Nacional del Virreinato”, precisa.

El terreno, añade Mondragón, era un área muy fértil y en algunas épocas del año era prácticamente lago, entonces el casco de la hacienda está construido sobre un pequeño montículo natural.

“Los jesuitas aprovecharon ese pequeño montículo para construir el casco central que les permitía mantenerse al resguardo de las inundaciones del Valle, de lo que antiguamente fue parte del sistema lacustre, el más cercano era el lago de Xaltocan y más al norte aún está el lago de Zumpango”, explica.

— ¿Cuál será el destino de esta hacienda?, se le pregunta a Valeria Valero.

— Sí, vimos que la hacienda queda en medio de dos pistas pero alejadas, lo suficiente para que no sea un peligro para los pasajeros y también para mantener el inmueble en condiciones propias de seguridad. La hacienda quedará inmersa en estas instalaciones nuevas del aeropuerto y creemos que puede generar un uso, e incluso puede ser atractivo para los usuarios del aeropuerto.

“Esto no se ha fijado pero se comentó que valdría la pena ampliar el museo de sitio que tienen las fuerzas aéreas en el interior. No hay un proyecto específico”, responde.

— ¿Durante la construcción del aeropuerto se le dará mantenimiento a la hacienda?

— Está en buenas condiciones. Tiene que existir una autorización de parte del INAH para que se puedan realizar todas las obras en los alrededores por eso habrá una supervisión constante. Cuando se decida el uso, que ojalá sea un museo cultural, también estaremos presentes para asesorar, guiar y darle seguimiento a todas las intervenciones de adecuación que se requieran en la hacienda.

— ¿Los militares tienen un museo en la hacienda?

— Sí, hay un espacio donde hay una maqueta de la hacienda, cuentan la historia del lugar y tienen la imagen de un retablo de la Virgen de Dolores (atribuido al pintor novohispano Juan Correa) que estuvo en la capilla, que aún está en pie.

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