Científicos mexicanos pueden transformar basura en riqueza y empleos: Sergio Palacios | La Crónica de Hoy
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Científicos mexicanos pueden transformar basura en riqueza y empleos: Sergio Palacios

Nuestros Científicos: El suelo no es un objeto inerte, como muchos piensan, es un ecosistema vivo donde hay muchos seres vivos invisibles, como: bacterias, hongos, levaduras y protozoarios, que transforman muchos materiales, dice el científico.

Científicos mexicanos pueden transformar basura en riqueza y empleos: Sergio Palacios | La Crónica de Hoy
Sergio Palacios es uno de los edafólogos más importantes del país. (Foto: DGCS-UNAM)

Basura es una palabra despectiva con la que nos referimos a los desechos orgánicos  e inorgánicos de las actividades humanas, pero gracias a una gran cantidad de estudios y de experimentos que han realizado investigadores mexicanos, hoy se puede considerar a la basura o desechos como una fuente de riqueza, materia prima y fuente de muchos nuevos empleos. Así lo reflexionó, en entrevista con Crónica el científico mexicano Sergio Palacios Mayorga, experto en biología de los suelos e investigador del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Hombre nacido en Guadalajara, pero que desde niño vivió en la Ciudad de México, Palacios Mayorga recuerda que fue un niño que se interesó desde muy temprano en las plantas y, después de una ruta de estudios y experimentos, se convirtió en un apasionado estudioso de los microorganismos que habitan los suelos y que transforman muchos productos para convertirlos en componentes del suelo que hacen crecer y fortalecer a las plantas.

Hoy, después de haber estudiado la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y realizar estudios de posgrado en Reino Unido y en México, Sergio Palacios es uno de los edafólogos más importante del país, es decir, uno de los mayores expertos en un recurso natural muy valioso pero poco apreciado: el suelo.

“El suelo no es un objeto inerte, como muchos piensan, es un ecosistema vivo donde hay muchos seres vivos invisibles, como: bacterias, hongos, levaduras y protozoarios que transforman muchos materiales, desde rocas, hasta plásticos pasando por la materia orgánica. El suelo es una riqueza que hay que valorar y cuidar porque tarda millones de años en formarse y cuando se pierde afecta a todo el ecosistema”, indica el investigador, que ahora ha iniciado una nueva epopeya científica: convencer a los gobiernos municipales y estatales de que hay ciencia y tecnología que se puede usar para terminar con los basureros o grandes depósitos de basura.

EQUIPOS INVISIBLES. El primer interés intelectual de Sergio Palacios Mayorga fueron las plantas y así fue como supo que entre las plantas, los suelos y los microorganismos que viven en los suelos hay una sociedad y un intercambio que genera beneficios mutuos. Por ejemplo, hay microorganismos que se alojan en las raíces de las plantas y ayudan a fijar el nitrógeno presente en la atmósfera. Pero, por otra parte, gracias a que las plantas existen, el suelo no es arrastrado por las lluvias y desaparece por la erosión. Y, además, gracias a la presencia de microorganismos, los minerales que forman las rocas inertes son degradados y convertidos en minerales útiles para nutrir a plantas y animales.

Así fue como el profesor Palacios Mayorga encontró que había una enorme necesidad de conocer y aprovechar las propiedades de los microorganismos, que son seres vivos tan pequeños que son invisibles a los ojos pero que tienen un poder de enormes  proporciones ya que producen muchas enzimas, que son moléculas que pueden ser comparadas con tijeras, que cortan moléculas complejas y las convierten en moléculas simples.

Estos estudios han conducido al universitario mexicano a demostrar, con experimentos, que hay grupos de bacterias, hongos, levaduras y protozoarios, que juntos pueden degradar plásticos que son altamente contaminantes.

“Nosotros hemos documentado, en experimentos, que hay consorcios de microorganismos que pueden degradar hasta el 18 por ciento de las bolsas de plástico, hechas con polietileno, en un periodo de 60 días. Esto es importante porque rompe con la creencia de que el plástico no se puede degradar en la naturaleza durante cientos de años. Entonces nosotros vamos a seguir trabajando en esta línea porque el problema de la contaminación con plásticos y con bolsas de plásticos ya no sólo afecta a la tierra sino a los mares”, indicó el investigador.

OPTIMISMO COMO FUERZA. Sergio Palacios afirma que, a pesar de todas las dificultades que la contaminación y los desechos representan para la humanidad, hay que ser optimistas y confiar en que la ciencia ya está aportando soluciones para atender estas calamidades pues, afirma, “el pesimismo nunca ha llevado a nadie a ningún avance”.

Por este impulso hacia el optimismo, este biólogo mexicano, que de niño quería ser ingeniero agrónomo, trabaja con otros universitarios para comunicar y explicar a los gobiernos municipales de diferentes partes de la República que hay muchas estrategias para convertir los desechos que hoy detestamos en materia prima de valor económico y en fuentes de trabajo constante.

“Hay mucho conocimiento sobre cómo transformar y aprovechar los desechos sólidos. Están los estudios sobre transformación de desechos orgánicos para generar compostas, que es lo más parecido al Humus, que es la parte nutriente de los suelos. Pero también hay maneras de aprovechar los líquidos que se desprenden de la basura, llamados lixiviados, y oxidarlos y luego separar el agua de otros materiales aprovechables. Además, están los estudios nuevos sobre uso de consorcios microbianos para degrada plásticos. A todo esto se pueden añadir las técnicas de reciclaje y el uso de animales, como las lombrices, que también restauran el suelo.

“Lo que ahora ocupa gran parte de mis esfuerzos es educar a la población de que esto es posible y que tenemos el conocimiento. Es muy importante educar a los niños para que ellos sepan que la ciencia puede ayudar a combatir el problema de los desechos, pero también hay que educar a los políticos y gobernantes para que sepan que pueden usar la ciencia para atender a estos problemas. Nosotros hablamos con todos y acudimos con todos, pero si un día autoridades importantes como la doctora Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México o el licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, llegan a conocer estos avances y aplicarlos, todos estos años de trabajo habrán valido la pena. Tenemos ciencia muy buena en México e instituciones que entregan a la sociedad sus conocimientos. Lo que necesitamos es que los políticos los usen”, concluyó.

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