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Arranca en Europa la votación más decisiva de su historia

ELECCIONES: Desde hoy al domingo, 427 millones de europeos decidirán si abren o no la puerta al caballo de Troya que podría destruir a la Unión Europea: la extrema derecha. Sin embargo, el caos en Gran Bretaña por el brexit podría servir para que los votantes reaccionen esta vez contra la amenaza populista.

Manifestación en Berlín a favor de Europa y contra los que quieren destruirla, como el italiano Salvini. (Foto: EFE)

Unos 427 millones de europeos están convocados a las urnas en los 28 estados miembros de la Unión Europea (UE) para elegir a 751 eurodiputados. Cuando por mandato del brexit Gran Bretaña abandone el club, el Parlamento con sede en Estrasburgo (Francia) quedaría reducido a 678, si algún día los desconcertados británicos son capaces de encontrar la puerta de salida.

Precisamente, son los británicos los primeros en elegir a sus 73 diputados. Lo harán hoy junto a los holandeses (26). Mañana viernes habrá votaciones en Irlanda (11) y República Checa (21); el sábado en Eslovaquia (13), Malta (6) y Letonia (11); mientras que el resto lo hará en un superdomingo electoral, con votaciones en: Alemania (96), Austria (18), Bélgica (21), Bulgaria (17), Croacia (11), Chipre (6), Dinamarca (13), Eslovenia (8), España (54), Finlandia (13), Francia (74), Grecia (21), Hungría (21), Italia (73), Lituania (8), Luxemburgo (6), Polonia (51), Portugal (21), Rumania (32) y Suecia (20).

A partir de que cierren las urnas en Italia, a las 11 de la noche del domingo, empezará el escrutinio de la mayor democracia del mundo, por detrás de las que se celebran en india y por delante de Estados Unidos. Será, por tanto, en la madrugada del lunes cuando podamos conocer la conformación de los grupos políticos y si el Parlamento Europeo (PE) resistió o no la embestida de las formaciones populistas.

POSFASCISMO EUROPEO. Los dos grupos parlamentarios que representan a la extrema derecha y que quieren la destrucción de la UE son Europa de la Libertad y las Naciones (encabezado por la francesa Marine Le Pen y su Frente Nacional, y el italiano Ma­tteo Salvini, de La Liga), y Europa de la Libertad y la Democracia Directa (liderada por Nigel Farage y su Partido del Brexit, y Luigi di Maio, del italiano Movimiento 5 Estrellas).

En la actualidad, ambos grupos populistas suman apenas 81 escaños, pero las encuestas vaticinan una subida espectacular, hasta alcanzar los 180. En otras palabras, casi 24 de cada 100 europeos estarán eligiendo formaciones cuyo propósito es  destruir el tratado que evitó no sólo que los europeos se siguieran matando unos a otros, sino el mayor periodo de prosperidad de su historia, con niveles de bienestar y calidad de vida únicos en el mundo.

Es, precisamente, ese temor a perder ese nivel de bienestar el que impulsa a tantos europeos enojados a votar por formaciones antieuropeas, muchas con un evidente tufo fascista. Pero, al igual que ocurrió con el referéndum del brexit, los políticos que aspiran a destruir la UE lo hacen engañando a los electores con mentiras apocalípticas como que llegan oleadas de inmigrantes a robar puestos de trabajo, a cometer crímenes o a cometer ataques yihadistas.

La amenaza está más fuerte que nunca, con la impagable ayuda de las redes sociales, diseminadoras de fake news —muy activas las rusas—, la incesante retórica agresiva del presidente Donald Trump y sus discípulos europeos, como el húngaro Víktor Orban, el polaco Jaroslav Kazynsky y el italiano ­Matteo Salvini; y la dotes maquiavélicas de los gurús de la extrema derecha, como el estadunidense Steve Bannon, que ayer mismo se entrevistó con el ultranacionalista británico Nigel Farage.

El drama a horas de que abran las urnas en Gran Bretaña es que, pese al bochorno del gobierno de Theresa May, incapaz de hallar la forma menos dañina de sacar al país de la UE, el voto del miedo que invoca Farage sigue calando, al punto de que las encuestas anuncian que su Partido del Brexit será el más votado, sin importar el aislamiento al que se enfrenten los británicos cuando corten lazos con sus hermanos del viejo continente.

EL MILAGRO DE SÁNCHEZ. Este empuje populista en Gran Bretaña y en toda Europa podría tener, sin embargo, una consecuencia muy positiva: la movilización del votante con el suficiente sentido común para no creerse las mentiras de los populistas o la suficiente memoria para acordarse de la catástrofe para la humanidad que supuso la llegada al poder del fascismo.

Fue lo que pasó recientemente en las elecciones celebradas en España. Contra todo pronóstico, el socialista proeuropeo Pedro Sánchez tuvo un contundente triunfo, gracias al miedo que despertó entre muchos españoles la alianza que quería forjar la derecha del PP con la extrema derecha de Vox.

Sin ir más lejos, el miedo al brexit está dejando postales de Londres nunca vistas: la de miles de ingleses ondeando banderas europeas.

Está por verse si esta reacción se traduce a partir de hoy en voto para las formaciones que apuestan por la Unión Europea, desde el grupo mayoritario, el conservador Partido Popular Europeo, al que puede quitarle el liderazgo, la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, pasando por formaciones liberales y ecologistas.

Está mucho en juego: o llenan los europeos las urnas con votos contrarios a los partidos fascistas o abren la puerta al caballo de Troya que podría finalmente destruir  a la Unión Europea.

 

fransink@outlook.com

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