Más allá de un albergue o un orfanato: Aldeas Infantiles SOS | La Crónica de Hoy
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Más allá de un albergue o un orfanato: Aldeas Infantiles SOS

Atienden a más de 1,700 niños y jóvenes huérfanos en seis centros en el país, con un modelo de puertas abiertas, donde los chicos salen a la escuela, al supermercado... Crónica relata un día de actividades en la aldea de la Ciudad de México.

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[ Primera Parte ]

 

Regidos por la directriz de dar protección y cuidado a los niños y jóvenes adoptando el concepto “Tejer redes, construir capacidades y desarrollar comunidades”, la Organización Internacional No Gubernamental Aldeas Infantiles SOS, mantiene su compromiso en México de impulsar y apoyar a chicos huérfanos o a aquellos que por problemas sociales o legales quedaron sin el amparo familiar, siendo una de las principales tareas de la organización sentar las bases para que los más de 1,700 chicos que actualmente tiene bajo su cuidado sean personas de bien, responsables; prepararlos para el futuro y encaminarlos para que tengan una misión en la vida.

Crónica acompañó en un recorrido a personal de una de las seis aldeas infantiles que esta ONG tiene en México, para conocer la labor diaria que realiza para cumplir con los objetivos en su programa.

“Aldeas Infantiles no es un albergue ni un orfanato, conceptos de los cuales buscamos diferenciarnos. Somos una ONG que busca que su modelo sea de puertas abiertas. Es decir, los chicos salen alrededor a realizar las actividades comunes como tú y como yo, salen a la escuela, van al supermercado, porque queremos prepararlos para que se integren a la sociedad y que el día de mañana sepan cómo vivir la realidad”.

En la aldea de la Ciudad de México, localizada cerca de Indios Verdes y de la Basílica de Guadalupe en la colonia Rosas del Tepeyac de la alcaldía Gustavo A. Madero, viven 60 niños y jóvenes que además de cumplir con sus tareas escolares y actividades en casa, apoyan en el mantenimiento de esta minicolonia conformada por 12 viviendas, donde hay espacios recreativos, un pequeño gallinero con 58 aves de corral que atienden cuatro de los chicos, y otros más que cuidan un pequeño huerto en el que han sembrado arúgula, lechuga y espinaca para autoconsumo.

Nuestro anfitrión aclara que un punto importante en la aldea es que cuando llegan hermanos biológicos a ellos se les mantiene juntos, ya que el vínculo es importante para su desarrollo y crecimiento.

—¿Cómo llegan los menores a las aldeas?

—Estos chicos no son rescatados de la calle como podría pensarse, ellos llegan aquí a través del DIF (nacional y de los estados). Son niños y niñas huérfanos, son niños abandonados y algunos no están en condiciones de estar con su familia, ya sea por problemas legales, por ejemplo, el padre y madre en la cárcel, o porque están metidos en drogadicción, y por lo tanto no están en condiciones de hacerse responsables de sus hijos”.

Durante el recorrido una pequeña se divierte en un columpio en el área de juegos mientras otros chicos retiran yerba de uno de los caminos que enlazan todas las casas de la aldea.

Nuestro guía explica que los menores que viven en la aldea no pueden ser adoptados, ya que algunos de ellos ya pasaron todo un proceso en el DIF para ver si eran aptos para esa oportunidad, por lo que Aldeas Infantiles es la opción que tienen para continuar con su crecimiento personal, además de que otros niños no pueden ser adoptados porque cuentan con familia, lo que les impide esa opción.

“Aldeas Infantiles quiere que los chicos que crecen aquí lo hagan en un entorno seguro, lleno de amor y buena calidad de vida”.

—¿Cuántas aldeas tienen en el la República mexicana?

—Tenemos seis aldeas y tres áreas de fortalecimiento de integración familiar (Baja California, Michoacán, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México y Puebla). Tenemos presencia internacional en 136 países”.

—¿Reciben sólo a niños de esos estados?

—No, hay chicos que llegan de otros estados donde no hay aldeas. Por ejemplo, si en Quintana Roo no tenemos aldea nos han llegado niños o jóvenes de ese estado, de Querétaro, de varias entidades”.

—¿Cuántos niños tienen registrados en el país y que dependen de ustedes?

—Nuestro apoyo es para más de mil 700 niños y adolescentes.

—¿Qué pasa cuando cumplen los 18 años?, ¿siguen con sus estudios o los canalizan a otra instancia?

—Los chicos pueden estar en las aldeas hasta la edad en que lo necesiten. Puede haber alguno de nuestros jóvenes que haya cumplido los 18 años y que consiguió un empleo y que podría decirnos muchas gracias, necesito seguir mi camino. Pero también puede haber un chico que quiera seguir estudiando y contar con el apoyo de la organización y se le acompaña hasta que termina su carrera universitaria. Cada joven, cuando cree que alcanzó su meta decide iniciar por su cuenta su nueva etapa de vida, agradece el apoyo de la organización y emprende sus nuevos objetivos”.

—Mientras están en la aldea, ¿qué otro apoyo le dan a estos chicos?

—Tenemos jóvenes de entre 16 y 17 años que son guías de los más chicos y que los orientan para conocer qué quieren hacer, si les interesa alguna actividad u oficio. Buscamos de alguna forma impulsar sus capacidades para complementar su formación y encaminarlos hacia lo que quieren”.

—¿Cuántas personas trabajan en esta aldea?

—De personal técnico y administrativo son 7 personas, pero también son pieza fundamental las tutoras, cuidadoras a las que se les conoce como Mamás SOS que son la cabeza de la familia en las 12 casas que hay en esta aldea, así como 5 cuidadoras más a las que llamamos Tías de apoyo, que son las que se quedan como responsables cuando la mamá tiene que salir por algunas actividades, trámites de alguno de los chicos o por vacaciones.

—¿Quiénes son las Mamás SOS?

—Son mujeres que deciden realizar una maternidad social las 24 horas del día, los siete días de la semana y atienden de 7 a 12 chicos por casa. Son colaboradoras de Aldeas Infantiles y cuyo requisito para ingresar con nosotros es que no tengan dependientes familiares, ya que sería ilógico e irresponsable que abandonaran a sus hijos para atender a otros chicos. Las mujeres que ingresan para ser Mamás SOS debe pasar por una serie de filtros (entrevistas con la directora del programa, con el director de la ONG a nivel nacional, con una psicóloga, con el área de Recursos Humanos de la ONG y realizar los exámenes comunes para entrar a cualquier trabajo) para ser consideradas aptas para esta tarea, que es la de atender a los chicos, que tengan todo lo necesario para su escuela, sus cosas cotidianas, vestido, alimentos, citas médicas, todo lo que implica a una familia normal, así como administrar los gastos de cada uno de los chicos.

—¿Quién destina los recursos para cada casa?

—El administrador de la aldea se encarga de destinar el recurso para la manutención de cada niño o joven. Somos una organización muy transparente y cada peso que gastamos es el mismo que facturamos.

—¿En el caso de alguno de los chicos enferme, cuentan con médico aquí en la aldea?

—No, recurrimos a instancias como las que ofrece el DIF o a otras clínicas del gobierno.

—¿Jóvenes que estuvieron bajo el cuidado de las Aldeas Infantiles han regresado para apoyar a los chicos que están ahora?

—Sí, el vínculo es tan fuerte que jóvenes que han estado aquí y que ya formaron su familia regresan para apoyar a los niños y jóvenes que están con nosotros. Algunos vienen a pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo con todos aquí o los apoyan impulsando su creatividad y capacidades.

—¿Cómo sobreviven las Aldeas Infantiles?

—De empresas de gran corazón que deciden apoyar, de personas como tú y como yo, que dan un aporte mensual, con apoyo del gobierno y de un subsidio internacional.

 

DATOS

Aldeas Infantiles en México: En seis estados (Baja California, Michoacán, Chiapas, Estado de México, Ciudad de México y Puebla)

Chicos a los que atienden en el país: Más de 1,700

Desde qué año comenzó la labor de Aldeas Infantiles en México: 1971

Cuántas personas apoyan en México la labor de la ONG: 172

A partir de qué edad reciben a los chicos: No hay límite de edad; han recibido a bebés desde los dos meses de nacidos.

FUNDADOR

Hermann Gmeiner, impulsor de las Aldeas Infantiles, nació en una familia de granjeros en Austria. Al experimentar él mismo los horrores de guerra como soldado en Rusia,  se enfrentó al aislamiento y al sufrimiento de muchos huérfanos de la guerra y de niños sin hogar, por lo que decidió trabajar en favor de la protección de la infancia tras la Segunda Guerra Mundial, lo que lo llevó a fundar en 1949 las Aldeas Infantiles.

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