Gil Kerlikowske
El zar antidrogas de EU presentó ayer la nueva estrategia del gobierno de Barack Obama y lo hizo reconociendo, por fin, lo evidente: la guerra contra las drogas lleva al menos tres décadas siendo un rotundo fracaso. Reconocer el problema es un buen comienzo, ahora falta que funcione su nuevo plan, que despenaliza el consumo, prevé aliviar las cárceles de pequeños traficantes y va a incidir en la prevención y el tratamiento. Una lástima que siga sin dar el salto definitivo que nadie se atreve a dar: la legalización del consumo, para quitarle el negocio al crimen organizado.
Marco Rubio
El senador republicano mostró ayer su rechazo al anuncio de Obama de que quiere cerrar el penal de Guantánamo. Considera “peligroso” liberarlos porque los presos allí encerrados pueden volver a atacar EU. El congresista, que busca las simpatías de la derecha radical para postularse como candidato presidencial, no siente ningún remordimiento por el hecho de que 160 hombres lleven más de un década encerrados en condiciones inhumanas, sin saber de qué se les acusa y sin esperanzas de recibir algún día un juicio justo. Con ese sentido que tiene de la justicia, esperemos que nunca llegue a gobernar la nación más poderosa del mundo. El peligroso sería él.