Premian el modelo del CIQA para transferir tecnología a empresas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 21 de Noviembre, 2017

Premian el modelo del CIQA para transferir tecnología a empresas

Reportaje. El Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) recibió este mes el Premio Nacional de Tecnología e Innovación 2016 por construir un modelo original de desarrollo y transferencia de tecnología. El centro Conacyt presta servicios que den valor agregado al sector productivo mexicano

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El Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA), fundado hace 40 años en Saltillo, Coahuila, recibió este mes el Premio Nacional de Tecnología e Innovación 2016 por construir un modelo original de desarrollo y transferencia de tecnología que ha beneficiado a más de 300 empresas en toda la República, principalmente en la industria química.

Algunos de los desarrollos nacidos en el CIQA tienen alto impacto social, como la creación de un parche con compuestos químicos que ayuda a la cicatrización de heridas en personas con diabetes; el desarrollo de plásticos para la agricultura que ayudan al control de malezas y mejor manejo de agua, o la producción de películas de grafeno con enormes propiedades para transmitir energía eléctrica. Pero además de estas aportaciones, hay numerosos casos de proyectos desarrollados con la industria del plástico, que se divide en 40 ramas industriales: resinas, adhesivos, pinturas, fertilizantes, pigmentos, entre otros.

“Este centro presta servicios que den valor agregado al sector productivo mexicano, principalmente en el sector de polímeros, pero también tenemos proyectos enfocados al desarrollo regional y formación de recursos humanos. En la parte de investigación trabajamos en la generación de conocimiento en líneas de vanguardia como son la nanotecnología, la nanobiotecnología y el desarrollo sustentable de la química aplicada”, explicó a Crónica el Doctor Oliverio Santiago Rodríguez Fernández, director general del CIQA.

ORIGEN DESÉRTICO. El CIQA fue fundado hace 40 años, en Saltillo, Coahuila, con el objetivo de estudiar y aprovechar la planta de Guayule, que es nativa de los desiertos de México y a la que se considera una fuente alternativa de extracción de látex hipoalergénico, en lugar de la goma de caucho extraída de la planta Hevea brasiliensis.

Todo este trabajo sobre recursos naturales, permitió paralelamente la formación de investigadores y la conjunción de infraestructura en Química Orgánica, Química Analítica, Tecnología de Polímeros e Ingeniería de Procesos Químicos. En este período se estableció en el CIQA un Programa de Plásticos en la Agricultura, que ubicó al CIQA como pionero en el país en el desarrollo de técnicas y materiales plásticos para su aplicación en cultivos agrícolas.

Al tiempo que el CIQA reorientaba sus esfuerzos hacia la vinculación con la industria, a mediados de los 80, el Centro decidió concentrar su área de trabajo y enfocarse principalmente hacia la tecnología de polímeros y especialidades químicas relacionadas.

Los proyectos de Investigación y Desarrollo que se llevan a cabo actualmente en el CIQA, se basan en necesidades detectadas en la industria. Esto ha permitido ofrecer en el mediano plazo, desarrollos tecnológicos de alto valor agregado.

El CIQA, que actualmente es uno de los 27 Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnlogía (Conacyt), experimentó un intenso proceso de adaptación y evolución desde sus primeras tareas enfocadas a la extracción de hule hasta la actualidad en la que elabora decenas de tipos de polímeros, plásticos y nuevos materiales elaborados con carbono a nivel atómico, conocidos como manejo de grafenos.

EL VALLE DE LA MUERTE. En la economía del conocimiento se considera que las empresas ganan competitividad cuando lanzan al mercado nuevos productos basados en hallazgos o descubrimientos, o cuando mejoran drásticamente sus procesos productivos basados en nuevos conocimientos.

Todas esas innovaciones nacen en laboratorios y centros de investigación, pero muchas mueren o son desechadas antes de ser aplicadas porque deben cruzar el llamado “valle de la muerte” de la innovación, en el que una idea debe demostrar que es patentable, escalable a una planta industrial y que podrá devolver la inversión económica que reciba para ser implementada. 

En México existen decenas de casos exitosos en los que las empresas se han vinculado con universidades y centros de investigación para mejorar sus productos y tecnologías. Esta transferencia de conocimiento ya ha permitido, por ejemplo, que México sea líder mundial en producción de antídotos contra veneno de animales ponzoñosos; que en este país se haya desarrollado la primera pintura antigraffiti de todo el mundo o que algunos de los fragmentadores de roca más usados en minería sean mexicanos.

A pesar de esos avances, cada experiencia de transferencia tecnológica desde los laboratorios hacia la planta productiva mexicana sufre dificultades y descalabros, por ello, la última reforma a la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación realizó modificaciones para estimular la vinculación de los investigadores con las empresas o que los investigadores formen sus propias empresas de base tecnológica.

En este contexto, el CIQA creó su oficina de transferencia de tecnología, que labora para llevar más rápido a la sociedad las tecnologías que han desarrollado en laboratorio, a través de licenciamiento o a través de la fundación de empresas de base tecnológica.

El doctor Rodríguez Fernández explicó que, en el 2015, el CIQA ocupó el segundo lugar entre centros de investigación y universidades que más solicitudes de patente sometió, y fue la primera per cápita por investigador.

“Con esto, en el CIQA se rompe el paradigma de que los centros públicos de investigación sólo hacen investigación o forman recursos humanos. También nos vinculamos con el sector productivo, y últimamente también lo estamos haciendo con la sociedad a través de la difusión y divulgación del conocimiento” agregó.

Explicó que actualmente buscan crear un círculo virtuoso donde la inversión para hacer investigación pueda generar conocimiento patentable y transferido para que alguien lo pueda poner en el mercado e innovar.

FUTURO EN GRAFENOS. México puede ser un jugador importante a nivel mundial en desarrollo de tecnologías hechas con grafeno, que es un material hecho con redes de átomos de carbono puro, lo que lo hace más duro que el acero y mucho más delgado que el papel. Éste es uno de los campos en los que ahora explora el CIQA, que es sede del Laboratorio Nacional de Materiales Grafénicos.

Aunque el auge en las investigaciones en grafeno se detonó a nivel internacional apenas en el año 2004, en México ya hay decenas de expertos que lo investigan en diferentes universidades e institutos, y el Laboratorio Nacional ya ha producido cientos de gramos, de los cuales se pueden extraer millones de láminas tan gruesas como un átomo.

El grafeno está hecho con átomos de carbono, enlazados en forma de hexágonos planos o bidimensionales. Este material ha roto muchos récords de desempeño en indicadores como dureza, ligereza, flexibilidad, conductividad eléctrica y de calor. Gracias a esto se puede usar en la fabricación de circuitos integrados, cables de alta velocidad, filtros para purificación de agua contaminada y dispositivos médicos, entre otras cosas.

Hay cientos de aplicaciones posibles para el grafeno, porque tiene características extraordinarias. Entonces, el primer planteamiento que hizo el CIQA al crear este Laboratorio Nacional fue, cómo hacer grafenos en cantidades industriales para poder tener estas aplicaciones, porque no va a ser posible llevarlas hacia su uso si no se cuenta antes  con tecnología o procesos de manufactura de grafeno que sean económicamente viables.

“Lo que estamos haciendo aquí es buscar y encontrar métodos para manufacturar cantidades importantes de grafeno a nivel de laboratorio, que después puedan pasar a una producción industrial.  Se trata de hacer cientos de gramos e incluso kilos”, explicó a Crónica el doctor Salvador Fernández Tavizón.  Detalló que en Saltillo actualmente realizan estudios para combinar materiales grafénicos con otros materiales plásticos o poliméricos desarrollados en el CIQA, de modo que puedan hacer eficientes sus esfuerzos y logren diferenciarse de lo que ya se realiza en otros laboratorios del mundo.

PREMIO NACIONAL. El 5 de diciembre, el Centro de Investigación en Química Aplicada recibió el Premio Nacional de Tecnología e Innovación XVII Edición, en la modalidad de Modelo de Gestión.

Este Premio es otorgado por la Secretaría de Economía y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y es el máximo reconocimiento que otorga el gobierno federal a las organizaciones que cuentan con procesos ejemplares en el marco del modelo de gestión de tecnología e innovación.

Dentro del modelo implantado en el CIQA, se realiza vigilancia tecnológica, que le permite al Centro detectar oportunidades para generar investigación enfocada a cubrir la demanda del mercado, identificar los requerimientos de la industria del plástico y de todos aquellos sectores como los de salud, electrónica, petroquímica, industria de la transformación y construcción, comercio y agricultura, entre otros, en los que el plástico pueda ser utilizado.

Además de detectar los temas que a nivel mundial se están desarrollando para incursionar en ellos. Cabe destacar que al ser un centro público de investigación, aporta a los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno federal y a las líneas prioritarias del Programa Especial de Ciencia y Tecnología e Innovación. 

Dada la naturaleza del Centro, el transferir los resultados al sector productivo o social, ya sea a través de una patente o de cualquier otro derecho de propiedad industrial y autoral, será considerado como innovación en producto ya que la investigación es su producto final. También como parte de la implantación de estos resultados el Centro ha generado innovación en términos de proceso, organización y mercadotecnia.

Ésta es la tercera ocasión en que un centro público de investigación del Conacyt obtiene este reconocimiento. En su 10 edición lo recibió la Corporación Mexicana de Investigación en Materiales y en la 5ª el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (Cidesi) y el Centro de Tecnología Avanzada (CIATEQ).

“Este premio es una gran distinción para el Centro. Se da en un momento muy significativo para la institución, ya que este año cumple 40 años y se ve reflejado el trabajo de muchos años por parte del equipo que lo integra”, dijo el doctor Oliverio Santiago Rodríguez Fernández, director general del CIQA.

El premio fue entregado por el secretario de Economía, Idelfonso Guajardo Villarreal; el director general del Conacyt, Enrique Cabrero Mendoza; el presidente nacional de la Canacintra, Enrique Guillén, y el presidente de la Fundación Nacional de Tecnología e Innovación A.C., Joshua Mendoza Jasso.

El CIQA es el centro de investigación con la cartera de servicios científicos y tecnológicos más integrada del país en el área de los polímeros. Pertenece al Sistema de Centros Públicos del Conacyt, y es reconocido con esta máxima presea, porque demostró que tiene implantado un modelo de gestión de la tecnología que le permite generar innovación, la cual se ve reflejada en su desempeño, así como en el valor que como centro público de investigación aporta al sector productivo y a la sociedad.

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