Una radiografía del decomiso de libros pirata en México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 26 de Mayo, 2017

Una radiografía del decomiso de libros pirata en México

Reportaje. La piratería “es un problema de conciencia de la gente, hay quienes se ufanan de comprar estas ediciones, lo mismo que de películas, discos y libros. Ellos dicen: ‘me salió más barato’, ‘burlé al sistema’, eso es una tontería. Me parece un pecado capital, no estoy de acuerdo, la piratería es un robo, es una forma de quitarle a la gente lo que le pertenece”, dice Jaime Labastida

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En el último año, la Procuraduría General de la República (PGR) aseguró mil 425 libros pirata en un operativo en la Ciudad de México, el único realizado durante 2016 y lo que va de 2017. Sin embargo, desde 2010 las averiguaciones previas por el delito de reproducción ilegal de libros, suman un total de 1,670 procesos iniciados en diferentes lugares de las 32 entidades federativas, según lo revelan estadísticas de la PGR.

Crónica presenta una radiografía de las denuncias y el proceso penal iniciado en el país por la venta de libros pirata, muestra las cifras proporcionadas por la PGR a este diario, además de incluir la voz de Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) y de Siglo XXI Editores.

PIRATERÍA EN LA CDMX. “La afectación a nosotros como escritores es que las personas dedicadas a la piratería de libros no pagan los derechos de autor, pero lo más grave es que la gente sigue pensando que la piratería es una forma profesional de educarse; sin embargo, pienso que es una forma profesional de prostituirse, porque no tienen el libro original y a veces ni lo leen completo (porque a veces el pirata no tiene la versión completa)”, opina el poeta Jaime Labastida.

De acuerdo con información proporcionada por la PGR a Crónica, durante el año pasado se realizó un operativo, el cual fue hecho en la vía pública en 14 puestos semifijos de cuatro colonias de la Ciudad de México. El resultado de tal movimiento fue el aseguramiento de 1,425 libros pirata.

Tal operativo se realizó el 25 de agosto por la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra los Derechos de Autor y Propiedad Industrial (UEIDDAPI), de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales de la PGR. Las cuatro colonias que abarcó el operativo fueron: Centro, San Cosme y Roma Sur, en la delegación Cuauhtémoc y la colonia Anáhuac, en la delegación Miguel Hidalgo.

En el caso de la delegación Cuauhtémoc, se trata de la demarcación que desde 2010 se mantiene como principal punto de distribución ilegal de libros pirata, ya que de acuerdo con cifras de la dependencia, detectaron presencia de puestos ilegales en el Centro Histórico, Metro Hospital General, Metrobús Juárez y actualmente se suman San Cosme y Roma Sur.

Sobre los títulos, autores y editoriales de esos 1,425 libros pirata, la PGR no puede revelarlos ya que a pesar de que se encuentran en la bodega de objetos asegurados de la UEIDDAPI, la investigación aún continúa.

“Al respecto, por lo que hace  a la demás información de su interés, consistente en especificar si el caso sigue abierto o ya se dio sentencia conforme a la ley y la solicitud de la bibliografía de los libros apócrifos, la UEIDDAPI manifestó que la investigación que se inició por motivo del aseguramiento, aún se encuentra abierta y, por ende, no se ha concluido el expediente correspondiente”, se lee en el oficio PGR/UTAG/01591/2017.

INICIATIVA OLVIDADA. Jaime Labastida, presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, señala que la piratería está presente en el país desde hace muchos años, sin embargo, se han añadido nuevas formas, como el fotocopiar libros, la descarga gratuita por internet y el escaneo de libros.

“La piratería tiene muchos años en nuestros países,  por ejemplo, cuando se hacían las síntesis informativas en copias Xerox, era una forma de piratería porque se revisaban todos los periódicos, se sacaban fotocopias y se enviaban a las dependencias gubernamentales o a las oficinas de los ejecutivos y no pagaban derechos por hacer esa reproducción. Es lo mismo noticias de periódicos que artículos de opinión, porque no se les paga a los autores. Ésa es una forma de piratería, ahora eso ha sido sustituido por la piratería cibernética”, destaca.

En opinión del director de la editorial Siglo XXI, independientemente de las formas de reproducción ilegal, la actitud es la misma: robar los derechos de autor de una persona. “Eso no es correcto, no nos parece porque afecta al escritor, a los derechos de autor, a las editoriales y sobre todo afecta a la inteligencia porque muchas veces, los compradores, leen sólo una página o dos”.

¿Le ha tocado ver sus libros en versión pirata?

—Sí, muchos. La primera reacción es decir: bueno, al menos alguien se interesa en leerme; pero no es correcto por parte del escritor. Lo que nosotros hacemos es que con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) tenemos un acuerdo para que las copias se paguen, pero no es suficiente, porque hay que llegar a un acuerdo con la universidad fulana o la universidad zutana, y eso debería estar perfectamente bien establecido.

“Nosotros propusimos hace muchos años a la Secretaría de Educación Pública, que a toda máquina de reproducción se le aplicara una cantidad, digamos, un centavo por hoja y eso se le entregara a la Caniem y a las editoriales. Pero nunca se aceptó”, recuerda el poeta.

¿Como escritores reciben alguna asesoría sobre qué hacer cuando sus libros se venden ilegalmente?

—En México no hay cultura en ese sentido, la piratería no sólo está en los libros, también está en discos, películas… usted va a ciertos lugares donde hay tianguis y le venden de manera profusa las copias hechas por ellos. Yo jamás compro un libro o producto ilegal, me parece algo pésimo.

“Estamos en contacto con la Caniem y con el Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (Cempro). Nosotros le planteamos (el problema de piratería) a Cempro y ellos se encargan de ese asunto. Cada seis meses nos hacen liquidaciones de lo que encuentran en piratería. Pero no es suficiente”, añade.

¿Cómo disminuir la piratería de libros?

—Es un problema de conciencia de la gente, hay quienes se ufanan de comprar ediciones piratas, lo mismo que de películas, discos y libros. Ellos dicen: ‘me salió más barato’, ‘burlé al sistema’, eso es una tontería. Me parece un pecado capital, no estoy de acuerdo, la piratería es un robo, es una forma de quitarle a la gente lo que le pertenece. No me parece algo simpático ni agradable, estoy en contra de cualquier forma que asuma la piratería.

AVERIGUACIONES. De 2010 a 2016 se iniciaron en Ministerios Públicos, 1,670 averiguaciones previas por la reproducción y venta ilegal de libros, siendo Baja California el estado con la cifra más alta: 778; el segundo lugar lo ocupa Jalisco, con 236; seguido por Yucatán, con 56; Hidalgo y las Áreas Centrales, con 55; y Quintana Roo, con 53 averiguaciones previas iniciadas.

De acuerdo con las cifras de la PGR, en todos los estados del país se ha iniciado alguna averiguación previa por este delito tipificado en el artículo 424 del Código Penal Federal, en donde se establece prisión de seis meses a seis años y de trescientos a tres mil días de multa a quien reproduzca libros pirata.

Las cinco entidades con menor número de averiguaciones previas por dicho delito son: Campeche, con 2; Coahuila, con 3; seguido de Colima, Durango, Nayarit y Tlaxcala, con 6 cada una; Nuevo León con 8, y Oaxaca y Sinaloa, con 11 cada una.

Según el Código Penal Federal, existen tres formas de cometer el delito de piratería de libros, la primera es “al que especule en cualquier forma con los libros de texto gratuitos que distribuye la Secretaría de Educación Pública”.

En ese sentido, de 2010 a la fecha, en once entidades del país lucraron con libros de texto gratuitos: Hidalgo sostuvo 10 averiguaciones previas, las denominadas Áreas Centrales presentaron 8; Aguascalientes, 4; Colima, 3; Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Estado de México, Nayarit y Nuevo León sostuvieron 2 cada una; y Quintana Roo registró 1.

El segundo delito en materia de derechos de autor es cuando el “editor, productor o grabador que a sabiendas, produzca más números de ejemplares de una obra protegida por la Ley Federal del Derecho de Autor, que los autorizados por el titular de los derechos”

El tercer punto considera delito cuando alguien usa“en forma dolosa, con fin de lucro y sin la autorización correspondiente de obras protegidas por la Ley Federal del Derecho de Autor”.

Son esos dos rubros por los que casi el 100 por ciento de averiguaciones previas se iniciaron. La información proporcionada por la PGR a Crónica destaca que los procesos de averiguación previa iniciadas en los últimos siete años disminuyó, ya que en 2011 se iniciaron 759, en 2010 fueron 407, en 2012 se registraron 310, en 2015 fueron 58 y el año pasado únicamente 13.

En las cifras también se menciona que durante ese periodo, las averiguaciones previas consignadas fueron 549, siendo Baja California la entidad que registró el mayor número, con 442; seguida de Jalisco, con 22; Quintana Roo, con 10;  y Puebla y Aguascalientes, con 7 cada una.

Sobre las averiguaciones previas declaradas como incompetencias, la PGR contabilizó 155. Las entidades que encabezan la lista son: Baja California, con 97; Jalisco, con 17; las Áreas Centrales, con 15; Quintana Roo, con 6; y Estado de México, con 4.

Las estadísticas de la dependencia federal muestran que las averiguaciones previas determinadas como no ejercicio de la acción penal, fueron 846, las cuales se distribuyeron principalmente en Baja California, con 312; Jalisco, con 159; las Áreas centrales, con 58; Hidalgo, con 50 y Puebla, con 43.

Por último, la PGR detalla que las averiguaciones en reserva son 429, en donde Jalisco registró 50; en Yucatán contabilizaron 47; Baja California, 37; Quintana Roo, 26; y Veracruz, 24.

PENDIENTES. Del año 2012 a la fecha, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF) de la PGR, contabilizó 88 demandas presentadas, de las cuales no especifica si son parte de las contabilizadas en el total de las 1,670 averiguaciones previas iniciadas por la producción de libros piratas, o si son otras que no fueron incluidas.

La dependencia explica que esas 88 demandas, fueron proporcionadas por la SEIDF ya que el Sistema Informático de Procuración de Justicia Federal, plataforma que reunía las averiguaciones previas, dejó de funcionar desde 2014. No obstante, de esos registros, las demandas más recientes y en proceso de trámite, son cinco y fueron presentadas por personas físicas.

Por ejemplo, están en el registro dos hechas en la Ciudad de México: una el 12 de enero del presente año y la segunda, presentada el 19 en ese mismo mes; en Querétaro se presentó otra demanda (el día 26). Las otras dos demandas corresponden al Estado de México, ambas registradas el 2 de febrero.

Sobre las demandas del año 2016, la mayoría se presentaron en la Ciudad de México, Jalisco, Estado de México, Puebla, Baja California Sur, Monterrey y Aguascalientes.

La PGR señala que las averiguaciones previas pendientes por resolver son 38, de las cuales 22 corresponden a las áreas centrales; 11 al  Estado de México; 3 a Jalisco y 2 a la Ciudad de México.

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