Falla MP al integrar expediente por caso de explotación infantil | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 27 de Julio, 2017

Falla MP al integrar expediente por caso de explotación infantil

La representación social recibió la declaración de nuestra reportera y la citó a declarar como víctima ◗ Durante la primera audiencia contra la única detenida, el Ministerio Público erró al enumerar a los afectados; dijo que eran 11 y precisó iniciales de 9

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La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México cometió errores al integrar el expediente del caso de explotación infantil en colonias de la delegación Cuauhtémoc y que fue denunciada por Crónica.

Uno de ellos, quizá el más grave, es que convirtieron a nuestra reportera en víctima; ésta y otras equivocaciones podrían llevar al juez a pensar que se trata de una carpeta de investigación mal elaborada.

El jueves pasado, Crónica publicó que a plena luz del día, sin ocultarlo, niños provenientes de Puebla, Oaxaca y Chiapas eran explotados a través de un bien planeado sistema en el que estos menores eran la fuerza de trabajo. Algunos de ellos de apenas ocho años, otros hasta de 15, y diariamente laboraban 10 horas vendiendo dulces que transportan en carretillas.

La reportera de esta casa editorial, quien investigó e hizo pública la red de explotación y abuso infantil —que provocó operativos del DIF y de la PGJ para rescatar a ocho víctimas, aunque eran decenas— recibió un citatorio equívoco del Tribunal Superior de Justicia en calidad de víctima u ofendida.

Primero fue contactada vía telefónica en dos ocasiones, sin formalismos. Y el día de la audiencia fue notificada del citatorio, tan sólo horas antes de que ésta se llevara a cabo.

El TSJ basó la determinación de citarla en la carpeta de investigación con numero de folio CI-INNA/B/UI-B-4/00250/06-2017, que integró la procuraduría capitalina tras enterarse del caso.

Pero esta no es la única falta. En la audiencia de Isabel, indígena de Puebla, también hubo fallas del MP.

El resbalón más evidente fue el número de víctimas que se establecieron en el reporte entregado a la Juez Nelly Cortés, ya que según el informe del MP las víctimas de Isabel eran 11.

Sin embargo, ya en la audiencia, David Rojas, representante social, aclaró que sólo había siete víctimas, pues dos más eran mamás de menores rescatados y una más era la denunciante oficial.

“¿Cómo que hay un error?”, preguntó la juez; de inmediato solicitó a la representación social que le diera la información correcta pues de lo contrario no podían seguir con la audiencia.

La juez aceptó la corrección sin preguntar cuál era la onceava víctima y así transcurrió la audiencia, con una persona más de la que nunca se supo nada.

Aunque es importante aclarar que la mujer tenía en la casa de Juventino Rosas, en Peralvillo, a decenas de niños y adolescentes, de entre 8 y 20 años, bajo su supervisión.

La audiencia se realizó en la sala 1 de los juzgados de Santa Martha Acatitla, lugar en donde el próximo viernes la juzgadora definirá el futuro de la mujer indígena, de 29 años y presunta responsable del delito de explotación de menores.

Eran las 13:00 horas; Isabel Sánchez estaba sentada a la izquierda de su abogado de oficio. Del otro lado estaban los del Ministerio Público, o como les llama la juez, la representación social, acompañados de su asesor jurídico.

No pasaron ni diez minutos cuando se decretó receso. La juez tuvo que dar pausa a la primera audiencia de la mujer, ya que Isabel no contaba con un traductor, pues habla Náhuatl y ni el Ministerio Público tenía conocimiento total del caso.

Luego de tres horas y media, la sala 1 abrió sus puertas para dar inicio con la reunión.

Isabel vestía el uniforme del reclusorio, ese de color beige que diferencia a las reas de la demás gente.

La trenza con la que estaba peinada dejaba ver por completo su rostro. Está lleno de pecas y manchas por el sol y se veía desencajado. Se tallaba el rostro y limpiaba las lágrimas que brotaban de sus ojos; su abogado le pedía serenidad y le decía “te quieren acusar pero comprobaremos lo contrario”.

La juez salió y comenzó, de manera oficial, la primera audiencia de Isabel Sánchez López, quien ya estaba acompañada por Gilberto Díaz, su traductor de Náhuatl que el tribunal le concedió a la mujer.

Ambos, la imputada y su traductor, tuvieron cerca de 15 minutos para entablar comunicación y ver si se entendían completamente ya que, según Gilberto el Náhuatl tiene más de 10 variantes.

Una vez que la juez presentó a las partes, la denunciante y la acusada, comenzó el desahogo de pruebas.

La representación social comenzó a leer el expediente que se realizó en el Ministerio Público una vez que se llevó a cabo la detención de la mujer.

Luego de unos 15 minutos, el abogado de Isabel le pidió la palabra a la juzgadora.

“Señora jueza, pido al denunciante que se apegue al juicio de oralidad y que deje de estar leyendo”, exclamó la parte defensora.

La molestia de la juez era evidente, tomó un respiro y dijo: “representación social no tiene preparado su caso”.

El enojo de la juzgadora aumentó cuando David Rojas sonrió y siguió leyendo las hojas que traía consigo.

“A ver, se tomó el receso por el Ministerio Público, para que pudiera leer el caso. Todos deben tener pleno conocimiento y usted lo tiene. Quiero suponer que usted está preparado”, refutó la juez.

Otra sonrisa más por parte del juzgador colmó su paciencia y sentenció: “todos deben tener pleno conocimiento del caso y quiero suponer que usted está preparado. No sé por qué tiene usted una actitud reticente, pero si advierto otra actitud igual pediré su sustitución del caso”.

La sonrisa burlona de David cambió por una nerviosa, estaba apenado pues había sido evidenciado por la juez.

El representante social tuvo que ser, en todo momento, auxiliado por Irazú Martínez, su compañera; ya que desconocía los detalles importantes de la carpeta de investigación.

El enfado de la juez hacia la actitud del Ministerio Público no cambió, el ceño fruncido y la forma en la que se dirigía a ellos mostraba el descontento que tenía en cuanto el actuar de la representación social.

Su empatía con la imputada era clara, le explicó en más de tres ocasiones por que estaba detenida, que delito se le había imputado, así como sus razones para mantenerla en prisión preventiva.

Es importante señalar que si bien el abogado de Isabel intervino en más de tres ocasiones y fue severo con la parte denunciante la juez nunca le llamó la atención como a los representantes del MP.

Luego de tres horas del desahogó de pruebas, de regaños, de confusiones y advertencias concluyó la audiencia inicial de Isabel.

David e Irazú manifestaron su preocupación, ya que señalaron que la juez es impredecible y creen que Isabel podría quedar en libertad a pesar del cargo que se le imputó.

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