Casi mil actos vandálicos al mes sufren trenes y vías | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 19 de Febrero, 2018

Casi mil actos vandálicos al mes sufren trenes y vías

Otra cara de los descarrilamientos son los 11 mil 312 casos de destrucción en el sistema ferroviario, contabilizados entre 2016 y 2017, revelan cifras de la SCT ◗ “Llegan grupos de malosos y arrojan de todo a las vías y eso causa accidentes”, dice una señora que vive a la orilla de las vías en Santa Clara, Ecatepec ◗ Estado de México, Nuevo León y Veracruz son los principales blancos de los vándalos ◗ Vigilar una red tan grande abre las puertas al pillaje de partes, señalan especialistas de la UNAM

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[ Tercera parte ]

Otro detonante de los descarrilamientos ferroviarios es el vandalismo…

De acuerdo con datos de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, instancia desconcentrada de la SCT, se registran en promedio casi mil actos vandálicos al mes en contra de trenes y vías.

De septiembre de 2016 a septiembre de 2017 —último periodo medido—, la dependencia contabilizó 11 mil 312 casos de destrucción en el sistema.

La mayor incidencia se presenta en los estados de Veracruz, Estado de México y Nuevo León.

“Llegan grupos de maldosos y arrojan piedras, palos, tabiques, fierros y otros objetos a la vía, lo que ha ocasionado daños a los ferrocarriles y accidentes”, denuncia doña Yolanda Uribe, de 46 años, y quien vive a la orilla del tramo férreo de Santa Clara Coatitla, en el Estado de México.

Además, la ARTF reportó en el mismo lapso 717 robos de componentes de las vías, un promedio de 60 al mes.

“Vigilar una red tan extensa es humanamente imposible, si alguien retira piezas para venderlas como chatarra es el escenario ideal para que ocurran desgracias como la más reciente en Ecatepec”, comenta Alejandro Reyes Retana, catedrático de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y especialista en el tema ferroviario.

“El desgaste de las vías se da porque los concesionarios evaden los planes de mantenimiento, pero también es ocasionado por vándalos que quitan clavos de la vía o hacen mal uso de los rieles, pensando que no tiene consecuencias, pero ya vimos que sí”, opina Vicente Mayagoitia Barragán, experto del Centro de Investigaciones e Innovación Tecnológica del Instituto Politécnico Nacional.

PILLAJES. En sus reportes oficiales, la ARTF detalla las fechorías: “El cierre de angulares representa el 59.2% de las afectaciones que impactan el servicio público de transporte ferroviario de carga… esta afectación conlleva a diversas consecuencias, tales como: la oportunidad para que personas ajenas a la tripulación aborden la unidad o en su caso afecten físicamente el ferrocarril o las vías generales de comunicación”.

Y en su lista de pillajes aparece: “La división del tren por externos, daño a componentes de señales y vidrios de equipo tractivo rotos, apertura de unidades y componentes de unidades de arrastre o frenos averiadas; así como robos concentrados en componentes de la vía: tornillos, planchuelas, placa de asiento y clavos”.

A partir de septiembre del año pasado, la autoridad detectó por primera vez robos relacionados con componentes de unidades de arrastre: “Algunos aparatos sustraídos identificados son: porciones de aire, anfenoles y equipos de control”.

El mayor número de casos se registra en los estados de Puebla, Veracruz, Guanajuato, Tlaxcala, Sinaloa y México.

LETRA MUERTA. El aumento en el número de casos no parece estar relacionado con la falta de una ley en la materia.… La sustracción de elementos ferroviarios es una agravante contemplada en el Código Penal Federal, pero no es motivo de disuasión para los ladrones (ver cuadro).

Durante 2016 y 2017, hubo empresas que reportaron pérdidas económicas de entre 20 y 25 millones de pesos mensuales, derivadas de los hurtos y de la comercialización de componentes ferroviarios como “fierro viejo”.

“Es cierto que las compañías ferroviarias privilegian el lucro, que las autoridades del ramo son indiferentes y que las pandillas actúan sin control, pero hay otro actor que tampoco hace su papel para proteger la seguridad ferroviaria”, señala el maestro Mayagoitia.

¿Cuál?

—La población, porque sigue comprando o invadiendo terrenos en zonas federales, muy cerca de las vías, con la idea de que son más baratos; y porque convierte esos tramos ferroviarios en basureros, un caldo idóneo para la criminalidad.

La travesía por la franja férrea del Edomex también ofrece retratos de carroña y fetidez, porque los patios de casas colindantes al ferrocarril se han convertido en depósitos de desperdicios y objetos abandonados.

“Los chacharenos vienen a tirar aquí lo que ya no les sirve, lo que ya no sale ni regalado”, cuenta doña Yolanda Uribe.

“Y hay vecinos que por no darle un peso al camión de la basura, arrojan todas sus porquerías a un lado de las vías… Sólo es de abrir la puerta y arrojar bolsas. De repente hemos llegado a ver  montones de sillones viejos, televisiones, tasas de baño inservibles y otros muebles desbaratados”.

Desde principios de 2015 la Secretaría de Comunicaciones y Transportes propuso una nueva instancia investigadora de accidentes ferroviarios. Sus reglas de operación fueron incluso avaladas por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) en marzo de ese mismo año.

En el papel, el organismo estaría integrado por representantes de la propia SCT, de las concesionarias de carga y hasta del Sindicato Nacional de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana.

Sin embargo, hasta ahora su funcionamiento ha quedado entre sombras y dudas. Tras más de 500 descarrilamientos al año, no hay noticias específicas sobre causas y responsables, y mucho menos sobre sanciones ni retiro de permisos o concesiones, algunas otorgadas hasta por 50 años.

“La propiedad del sistema ferroviario sigue siendo del Estado, y está a cargo de la SCT”, dice el investigador Reyes Retana. Los concesionarios tienen la obligación de denunciar las invasiones al derecho de vía y otras violaciones, pero ¿dónde está el seguimiento de la Secretaría?

-Las penas por robo

El artículo 381 establece: “Además de la pena que le corresponda conforme a los artículos 370 y 371 (de 2 a 15 años de cárcel por robo), se aplicarán al delincuente las penas de dos a siete años de prisión previstas en este artículo, en los casos siguientes: XVII. Cuando el objeto de apoderamiento sean vías, sus partes o equipo ferroviario, los bienes, valores o mercancías que se transporten por este medio”.

 

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