Noche de gloria en la Arena México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 18 de Noviembre, 2018

Noche de gloria en la Arena México

Ricardo Delgado y Antonio Roldán se alzaron con las medallas de oro para hacer del boxeo un cierre inolvidable en los Juegos Olímpicos de México 68; ese mismo día, también Álvaro Gaxiola colaboró con una plata en clavados

Noche de gloria en la Arena México | La Crónica de Hoy

Un día digno de recordar es el 26 octubre de 1968, México cerraba su participación en la justa olímpica con tres medallas, dos de oro en boxeo con Ricardo Delgado y Antonio Roldan, y una de plata en clavados con Álvaro Gaxiola. En la clasificación general del medallero nuestro país aparecía, por primera vez en su historia, en el sitio 15 con un total de nueve preseas (3 oros, 3 platas y 3 bronces), cantidad hasta hoy nunca igualada en una cita olímpica, por lo que aquel cierre de México 68 es simplemente inolvidable.

 Dos días antes ya se tenían aseguradas las medallas de bronce en boxeo de  Agustín Zaragoza (75kg) y de Joaquín Rocha (+81 kg) pero aún  faltaba por disputarse las finales de Ricardo Delgado (51kg)  y Antonio Roldán (57 kg), quienes soñaron en convertir en oro esa medalla de plata que ya tenían asegurada y al final lo hicieron realidad.

Ricardo llegó a la cita olímpica con récord impresionante de 125 triunfos y cuatro derrotas a sus 21 años de edad, y pese a todo eso, sus entrenadores, los polacos Enrique Nowara y Casimiro Mazek dudaban de él.

Mas a la hora de la verdad en la Arena México, Delgado lució su clase y hambre de triunfo para vencer de manera consecutiva, y por decisión unánime, ganando todos los rounds a Arthur McCarthy (Irlanda), Tetsuaki Nakamura (Japón) y Santos Servilio de Oliveira (Brasil) y a Arthur Olech (Polonia) en la final.

Con Olech tenía cuentas pendientes. Un año antes había perdido un combate con él durante la gira de fogueo que realizó la delegación mexicana de boxeo en Polonia.

“Ese polaco era duro, muy difícil, me había ganado en su país. Pero en México estaba seguro que iba a ser distinto. ¡Perder!, caray, nunca pasó por mi cabeza. Dije ahora viene la mía, voy a ganarle y a quedarme con la de oro y así fue, la táctica fue de defensa y contraataque, le gané 5-0”, recordó  el primer medallista olímpico mexicano de oro en boxeo. “Todas las peleas las gané limpiecitas”, se ufana.

A pesar de que en su camino a la gloria olímpica se vio dominante. Tiempo después Ricardo Delgado aceptó: “Debo confesar algo, sí hubo nervios, miedo. Recuerdo que en cada pelea, las piernas me temblaban nada más de saber que la Arena México estaba llena, pero a nadie le dije, seguro me regañarían”, sonrió cual niño travieso.

EL ORO DE ANTONIO ROLDÁN. Ricardo Delgado ya había dado a la afición reunida en la Arena México una gran alegría, pero había más. Era el turno de la final de Antonio Roldán ante un rival incómodo, el estadunidense Alfred Robinson, quien llegaba como medallista de plata.

El  estadunidense se presentó dominante durante la lucha y el árbitro le dio una primera advertencia a Robinson pero no hizo caso y aproximadamente un minuto después, el árbitro dictó una segunda violación, que marcó una descalificación automática.

Roldán ganaba así la medalla de oro. “En la final me dio tres cabezazos, por eso lo descalificaron. A una persona así no le debieron entregar la medalla”, dijo Roldán, quien tuvo voz de profeta pues en la ceremonia de premiación no se la entregaron.

“Me sentí mal cuando le retuvieron la medalla de plata en la ceremonia oficial decían que un deportista que había cometido una agresión (golpe en la cabeza) no merecía la medalla”.

Un año después, Robinson recibió su presea en Las Vegas a donde viajó Roldan acompañado de Delgado para participar en una ceremonia especial en la que se le entregó su medalla olímpica al estadunidense. En 1971 Robinson murió de anemia. “En verdad me dolió su muerte”, relató Roldán.

Para alcanzar la gloria olímpica, Antonio Roldán dejó en el camino al sudanés Hwad Abdel, al irlandés Edward Tracey, al soviético Valery Plotnikov al keniano Philip Waruingi.

Fue de los mexicanos que enfrentó problemas  de peso, “me aguanté sin comer casi como un mes antes de los Juegos Olímpicos. Bajé cuatro kilos, no podía tomar mucho líquido ni comer tanto”, recordó.

ÁLVARO GAXIOLA SE DESPIDE CON PLATA. Álvaro Gaxiola llegó a la final de plataforma con 31 años de edad. Su última oportunidad de pelear por una medalla para México luego de un cuarto lugar en trampolín de 3 metros en los olímpicos de Roma 60.

La cita fue con uno de los mejores del mundo, el taliano Klaus Dibiasi, quien  le arrebató la oportunidad de obtener el oro. El tercer lugar fue para el estadunidense Win Young.

“Ese día también me sentí magníficamente. Los primeros saltos me habían salido muy bien y me mantenía en segundo lugar. Cuando llegaron los últimos cuatro, los libres pensé, ahora sí, la medalla no se me escapa”. Cumplí aceptablemente los saltos de vuelta y media al frente con tres giros, vuelta atrás con dos giros y dos vueltas y media adentro y alcancé puntuaciones que me daban el primer lugar faltando sólo el último clavado, yo estaba muy relajado. Si saltaba bien, tenía la medalla. Aunque Klaus Dibiasi me seguía muy de cerca”, así recordó Gaxiola esa final en la Alberca Olímpica Francisco Márquez.

“Mi turno fue primero. Me lancé un clavado, muy bien logrado, de vuelta y media atrás en extensión. Pero Dibiasi ejecutó un salto con más alto grado de dificultad: dos y media vuelta en holandés; lo sacó brillantemente y con pulcritud y ahí me ganó la medalla de oro”, resumió.

Instantes después en el tablero electrónico los resultado: 1. Klaus Díbiasi (ITA) 164.18 puntos, 2.  Álvaro Gaxiola (MEX) 154.69, 3. Win Young (EU) 153.93, ganadores de las preseas de oro, plata y bronce, respectivamente.

Álvaro estuvo muy consciente de que ganarle a Dibiasi era casi imposible porque el italiano estaba en su momento. Gaxiola se reconfortaba en ser el tercer mexicano en ganar medalla olímpica después de Joaquín Capilla y Juan Botella. El subcampeón olímpico falleció el 18 de agosto de 2003.

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