Identifican murciélagos mexicanos que pescan “en equipo” en el Mar de Cortés | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 18 de Enero, 2019

Identifican murciélagos mexicanos que pescan “en equipo” en el Mar de Cortés

Investigación. El hallazgo genera datos importantes: uno, muestra que los murciélagos desarrollan un lenguaje específico para informar a sus compañeros que hay pequeños peces cerca de la superficie del agua; dos, a través de sus señales y comunicación a distancia, los murciélagos pescadores logran abarcar grandes áreas de superficie marina con menor gasto de energía

Identifican murciélagos mexicanos que pescan “en equipo” en el Mar de Cortés | La Crónica de Hoy

Cuando el alimento abunda y se puede localizar fácilmente los comportamientos egoístas e individualistas son comunes entre animales, pero cuando el alimento es escaso y difícil de localizar comienzan a aparecer conductas más cooperativas para aprovechar las habilidades de otros miembros de la misma especie. Éste es uno de los hallazgos de un estudio multinacional financiado por la Unión Europea, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, la Sociedad National Geographic y la Secretaría de Marina de Estados Unidos, que identificó dos especies de murciélagos mexicanos que viven de pescar “en grupo” en el Mar de Cortés.

El hallazgo genera diferentes datos importantes: en primer lugar muestra que los murciélagos desarrollan un lenguaje específico para informar a sus compañeros que hay pequeños peces cerca de la superficie del agua. En segundo lugar, a través de sus señales y comunicación a distancia los murciélagos pescadores logran abarcar grandes áreas de superficie marina con menor gasto de energía. Y, en tercer lugar, el estudio demostró que las especies de mamíferos voladores que fueron estudiadas son primordialmente marinas y no realizan cacería o colecta de otros alimentos tierra adentro, en el desierto.

Esta investigación fue publicada en la revista Current Biology y en ella participan biólogos de Israel, Estados Unidos, México y Alemania. La primera autora es la profesora Katya Egert-Berg, de la Universidad de Tel Aviv, Israel, y también participaron cuatro mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): Luis Gerardo Herrera, José Juan Flores Martínez, Andrea T. Valdés y Rodrigo Medellín.

El resultado fue dado a conocer por uno de los miembros de la investigación; Gerald Wilkinson, profesor del Departamento de Biología de la Universidad de Maryland, quien se especializa en evolución de la conducta social.

“Los seres humanos no son la única especie que tiene cenas grupales. Los científicos han observado a muchos animales, como los murciélagos, comer en grupo. Sin embargo, poco se sabía acerca de si los murciélagos se ayudan unos a otros a buscar comida. Este proceso, que fue verificado con murciélagos mexicanos en el Mar de Cortés, es conocido como forrajeo social”, explicó la Universidad de Maryland en un comunicado en el que da a conocer la publicación del estudio del doctor Wilkinson.

MONITOREO MINIATURA. Con la ayuda de nuevos sensores miniatura, que fueron colocados en la espalda de diferentes murciélagos, el grupo internacional de biólogos encontró que hay especies de murciélagos que desarrollan habilidades sociales cuando sus fuentes de alimento están en lugares impredecibles, por ejemplo aquellos que se nutren principalmente de enjambres de insectos o de cardúmenes de pescados pequeños que se acercan a la superficie del mar.

Por el contrario, murciélagos que se nutren de fuentes de alimentación disponibles en lugares fijos prefieren colectar comida, es decir forrajear, por sí solos y no se comunican uno con el otro mientras se alimentan o comen.

“Fuimos capaces de demostrar que los murciélagos que no pueden predecir donde estará su comida son los que cooperan más, unos con otros”, escribió Wilkinson en el reporte de la revista Current Biology. “Y creo que estas habilidades sociales no son únicas. Yo creo que si se realizan más estudios encontramos que otras especies de murciélago adoptan conductas similares”.

Los investigadores seleccionaron cinco especies de murciélagos de todo el mundo para el estudio: dos especies con fuentes impredecibles y tres con alimentos predecibles. Acoplaron a ejemplares de cada grupo un sensor pequeño y ligero que enviaba señales continuas hasta tres noches. El sensor pesaba aproximadamente 4 gramos y gracias a ello no se dificultó el desplazamiento de los individuos estudiados.

Gracias a el equipo de monitoreo de generó una gran cantidad de datos de localización, con el sistema GPS, para registrar la trayectoria de vuelo de cada murciélago, pero también el audio en frecuencias ultrasónicas de los llamados de los murciélagos. Los investigadores recapturaron cada murciélago para retirarles los sensores electrónicos y así poder descargar los datos. En total, los investigadores rastrearon 94 murciélagos en este estudio.

Edward Hurme, uno de los estudiantes de posgrado del laboratorio de Wilkinson, quien es coautor del artículo de la revista, fue el encargado de seguir específicamente a la especie de murciélagos pescadores mexicanos.

“Tomamos un barco de pesca hacia una isla deshabitada en el Mar de Cortés donde viven estos murciélagos y acampamos allí durante un mes”, explicó Hurme. “El trabajo de campo fue difícil pues, incluso, una vez llegó un huracán vino y todo lo que pudimos hacer fue ocultarnos en la tienda de acampar, en un refugio. Afortunadamente, sobrevivimos y también lo hicieron nuestros datos”.

Después de recoger datos de las cinco especies de murciélago, los investigadores trazaron rutas de vuelo de los murciélagos y analizaron las grabaciones de audio. Escucharon las llamadas distintivas propias de cada especie.  Así pudieron distinguir entre los llamados durante el vuelo normal y aquellos que emitían al intentar capturar la presa. El equipo de investigación cruzó esa información con el mapa que indicaba dónde y cuándo encontraban su comida los murciélagos y si después llegaban otros murciélagos cercanos.

Los resultados mostraron que las tres especies de murciélagos estudiadas que se alimentan de fuentes de alimentos predecibles, tales como frutas, buscaban comida por su cuenta y cuando la encontraban comían solos. Esto tiene sentido, según Wilkinson, porque no necesitan ayuda para encontrar comida. De hecho, tener otros murciélagos alrededor podría crear competencia perjudicial para nutrirse.

En cambio, las dos especies de murciélagos con fuentes impredecibles volaron a menudo junto con otros miembros de su especie. Por otra parte, cuando un murciélago encontró presas, otros individuos cercanos también se beneficiaron y mantuvieron cercanía. Los resultados sugieren que en estos murciélagos el forraje cooperativo es la base de una interacción social más compleja en esa especie.

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