La Armada de EU quiso piratearla; ella prefirió regresar a México a crear piel para quemaduras | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 18 de Marzo, 2019

La Armada de EU quiso piratearla; ella prefirió regresar a México a crear piel para quemaduras

► La doctora María Cristina Velasquillo, subdirectora del INR, habla a Crónica de sus inicios en la investigación para desarrollar piel ◗ El “gran quemado” presenta daños colaterales severos en órganos y articulaciones, explica ◗ Falta de donadores, compatibilidad de tejidos y altos costos, entre las complicaciones

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), una institución de primer nivel, cuenta con especialistas altamente capacitados, entre ellos, los que pueden atender al paciente “gran quemado”, aquel que llega con lesiones de tercer grado y en el que la vida se ve comprometida por la gravedad o la extensión que en algunos casos afecta hasta el 90 por ciento de la superficie corporal.

A las manos de los expertos médicos, muchos de ellos capacitados en el extranjero y a quienes pretendieron “piratearse”, se suma el caso de la doctora María Cristina Velasquillo Martínez, subdirectora de Investigación Tecnológica, del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) Luis Guillermo Ibarra Ibarra, dependiente de la Secretaría de Salud (SSa).

Con amplia experiencia en el área de biotecnología, en medicina regenerativa, la doctora Velasquillo Martínez recuerda que llegó al Instituto en el año 2001, cuando recién se incorporaba la medicina regenerativa o la ingeniería de tejidos y comenzó a trabajar en cartílago y eventualmente a incursionar en piel, hasta llegar al punto de comenzar, junto con sus colegas, a desarrollar un sustituto biológico para el tratamiento de quemaduras.

“Comienzo a desarrollar este proyecto con diversos investigadores para determinar qué instrumentos tenemos que desarrollar para inducir quemaduras en los animales sin que fuera más del 20 por cierto de la superficie corporal. Y entonces iniciamos con ese proyecto de investigación para establecer las principales bases. De hecho, a mí me habían ofrecido irme a la Armada de Estados Unidos para desarrollar piel… Hace una pausa y dice: “pero la verdad es que nuestro país también necesitaba este tipo de desarrollos, así que me quedé en México”, relata a Crónica.

Aquí en el país, no sólo llega el paciente “gran quemado”, hay una variedad de lesiones que el Instituto afronta en diferentes áreas. En todos los casos es la piel el objeto de estudio para ofrecer tratamientos.

Así son atendidos quienes tienen problemas en ligamentos, meniscos, cartílago, cartílago articular, tráquea, nariz, córnea, por mencionar algunas, porque en el paciente “gran quemado”, la piel es el daño más visible, pero muchos órganos también se ven afectados y por eso se hace un tratamiento integral que, en algunos casos, tiene un costo que puede superar el millón 200 mil pesos. La ventaja en el INR es que muchos de sus pacientes son de escasos recursos y pagan cuotas simbólicas por un tratamiento de primer mundo.

También se atiende a personas con daños en las rodillas, huesos, niños sin orejas, pacientes con problemas oculares, daño en la nariz, malformaciones congénitas en hueso, paladar hendido, distrofias musculares, para lo cual es necesario un amplio desarrollo biotecnológico para la generación de tejidos.

La doctora Velasquillo Martínez destaca las alternativas de tratamiento para todos los pacientes.

Primero, detalla, existe la donación heteróloga, es decir, piel de otra persona, que se puede conseguir en un banco de piel cadavérica donada para cubrir las superficies dañadas; además están los injertos de piel de cerdo (muy parecida a la piel humana) y el mallado de piel humana para extender lo más posible una porción de tejido.

La donación heteróloga sólo es una cobertura temporal porque, como es piel de otro cuerpo, no se integra completamente al receptor. Obtener piel del propio paciente de los lugares no dañados es la donación autóloga y se usa para expandirla a través de un mallado. “Es como lo que se hace con la pasta hojaldrada, que de un cuadrito se va estirando poco a poco  para hacerla más delgada y tener una superficie más grande y quedan pequeñas perforaciones de tal manera que las células que integran la piel van a llenar esos pequeños orificios y así se logra cubrir una mayor superficie dañada”.

SUSTITUTOS DE PIEL. La especialista en medicina regenerativa añade que existen también los sustitutos biológicos naturales o sintéticos que no ocasionan reacción del organismo, y su función es como si se pusiera una pequeña cubierta plástica para evitar que el paciente pierda líquidos y se deshidrate, lo cual puede conducir a una falla orgánica múltiple. La deshidratación severa “provoca que el corazón tenga que bombear atole en lugar de agua, porque la sangre se concentra y entonces se empiezan a dañar todos los órganos, ante la dificultad que tiene el corazón para bombear la sangre, entre  muchas otras complicaciones”.

El grave problema, precisa, es la dificultad para adquirir dichos sustitutos biológicos celulares, lo que debe hacerse fuera del país; son caros y ejemplifica que “para 10 centímetros cuadrados de piel, el precio va de 3 mil hasta los 15 mil pesos, pero si hay que atender una superficie corporal de 100 centímetros cuadrados, el precio ya se vuelve inalcanzable”.

El segundo obstáculo es la compatibilidad. Siendo donadores extranjeros, se presenta el problema de que los mexicanos somos muy diferentes de los americanos, africanos, australianos, alemanes que pudieran tener estos sustitutos biológicos celulares y se corre el riesgo de un rechazo del organismo, por esa incompatibilidad.

Ante ello, el reto, resalta en el Instituto, se desarrollan diferentes materiales, algunos de ellos en colaboración e investigación con el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), y con una serie de destacados investigadores de la UAM Iztapalapa e incluso del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ).

Estos sustitutos biológicos se desarrollan en el INR, en la Unidad de Ingeniería, Tejidos y Terapia Celular y Medicina Regenerativa, así como el Laboratorio de biotecnología que está en el Centro Nacional de Investigación y Atención al Paciente Quemado (Ceniaq), en donde se cumple estrictamente con todos los protocolos de investigación y estándares de seguridad y calidad antes de probar un nuevo tratamiento en el paciente.

PIEL DE CERDO RADIOESTERILIZADA. Dentro de la investigación, subraya, hay que trabajar mucho en equipo para poder avanzar, así que en los estudios se incorporan alumnos de licenciatura, maestría y doctorado y otras instituciones como el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), el cual  los provee de materiales como piel de cerdo radioesterilizada, a fin de garantizar que llegarán limpios de cualquier patógeno y no hay ningún riesgo de llevar una bacteria o un virus al paciente.

“Se usa material radiactivo para esterilizar esta piel, pero los materiales radioesterilizados no tienen nada de radioactividad y esto es una enorme ventaja, porque nosotros somos de las pocos instituciones que reciben fondos a través del ININ, otorgados por el Organismo Internacional de Energía Atómica, que apoya todas aquellas investigaciones en las cuales se utiliza la energía atómica sin fines bélicos”, resalta.

La doctora María Cristina Velasquillo advierte que uno de los constantes inconvenientes es la falta de piel, de donadores, por esa baja cultura de la donación en el país. La donación de piel incluso puede ser en vida, con una pequeña muestra.

En la donación cadavérica, explica, por extensión, las mejores áreas son el torso y el dorso e incluso las piernas, y con un instrumento llamado dermatomo se toman tiras de piel sin llegar al músculo “lo que se toma de la piel es parte de la dermis y muy poquita de la epidermis, y siempre se trata con mucho respeto al cuerpo, por los familiares que aceptaron la donación.

“Es muy importante que la gente sepa que en cualquier donación, incluso de piel, se le tiene un gran respeto al donador cadavérico y se le deja lo más íntegro posible con la imagen lo más cercano posible a como fue en vida”.

En este Instituto, enfatiza, tenemos la infraestructura y el potencial intelectual, somos muchos mexicanos los que decidimos quedarnos en el país para atender las necesidades. Mucho de nuestro personal ha hecho estancias en el extranjero y recibido ofrecimientos para quedarse, pero decidimos regresar para retribuir ese esfuerzo de mandarnos fuera para especializarnos, y aquí estamos, dice con orgullo.

Imprimir