La arqueología no es divertimento para ver reliquias: Leonardo López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 20 de Marzo, 2019

La arqueología no es divertimento para ver reliquias: Leonardo López

Entrevista.- El arqueólogo ofrecerá el próximo viernes su discurso de ingreso a El Colegio Nacional titulado Pretérito pluscuamperfecto. Visiones mesoamericanas de los vestigios arqueológicos, el cual versará sobre cómo los mesoamericanos interpretaban los sitios arqueológicos que edificaron sus ancestros

La arqueología no es divertimento para ver reliquias: Leonardo López | La Crónica de Hoy

La arqueología no es divertimento para ver reliquias, es una ciencia que ayuda a entender la identidad de una sociedad y a encontrar respuestas más racionales y menos emotivas sobre, por ejemplo, la conquista de México, comenta Leonardo López Luján (Ciudad de México, 1964) a propósito de su ingreso a El Colegio Nacional este viernes 15 de marzo a las 19:00 horas.

En entrevista, el director de uno de los proyectos arqueológicos más importantes del país: Proyecto Templo Mayor, también comparte que su discurso de ingreso Pretérito pluscuamperfecto. Visiones mesoamericanas de los vestigios arqueológicos versará sobre cómo los mesoamericanos interpretaban los sitios arqueológicos que edificaron sus ancestros.

“Me siento honrado con que hayan tenido confianza en elegirme los miembros de El Colegio Nacional y me permitan acompañarlos en esta misión tan importante que es la difusión del conocimiento científico de las artes y letras del país”, señala.

López Luján será el quinto arqueólogo en sumarse a esta institución, antes estuvieron Alfonso Caso —como miembro fundador— e Ignacio Bernal, ahora se encuentran Eduardo Matos Moctezuma y Linda Manzanilla Naim.

“Los hallazgos arqueológicos se dan todos los días y todos los días están potenciando nuestro conocimiento hacia las sociedades que nos precedieron, sirven de base para entendernos a nosotros mismos. La arqueología no es un simple divertimento para ver cosas antiguas y reliquias, es algo que nos hace entender nuestra propia identidad”, indica.

Por eso, añade el autor de Las ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlan y Viaje al mercado de México, ya está pasada de moda la visión de que todos los mexicanos somos descendientes de los aztecas.

“Por eso en el país tenemos un Estadio Azteca, Banco Azteca, en fin, todo con azteca, pero hoy reconocemos nuestra enorme diversidad en nuestro pasado, analizando a todos esos pueblos y lenguas que nos precedieron”, destaca.

— ¿Los arqueólogos orientan las pasiones históricas?

— Sí, dirigir las interpretaciones que son maniqueas, que están en pugna hace varios siglos. Nuestra visión como científicos es para matizarlas y encontrar respuestas más racionales y menos emotivas, más sopesadas.

Un ejemplo que le interesa a López Luján a nivel científico es el sacrificio humano en donde, dice, hay dos posiciones: los indigenistas a ultranza que niegan su existencia y los hispanistas a ultranza que exageran las cifras y los datos.

“Cuando como científico te sientas y le das un mayor peso al testimonio arqueológico e histórico te das cuenta que uno no puede sostener ambas posiciones. La información nos ayuda a entender que en las sociedades antiguas de México, como en otras partes del mundo, hubo sacrificio pero no en las proporciones que dicen muchas fuentes históricas y que servían para justificar la conquista española”.

En ese sentido, agrega, la visión del científico ayudará a entender en este 2019 el capítulo de la Conquista.

“Fue traumático y no podemos rehuir en cuanto a análisis porque nos ayuda a entender el México actual. No lo podemos negar ni ensalzar, significó un genocidio de proporciones épicas y tiene consecuencias en la actualidad porque después de 500 años nuestras poblaciones indígenas siguen siendo víctimas del racismo, exclusión y una miseria vergonzosa”, señala.

López Luján quien con su equipo multidisciplinario de trabajo en Templo Mayor son acreedores de seis premios y cuatro  menciones honoríficas a nivel internacional siendo el más importante el Shanghai Archaeology Forum Research Award 2015, destaca que su compromiso con El Colegio Nacional es difundir las novedades arqueológicas.

“La arqueología, como todas las ciencias,  vive en un momento de esplendor porque se han potenciado los recursos técnicos, metodológicos y teóricos en las últimas décadas. Espero que mi presencia refleje eso. Tenemos herramientas como LIDAR, las técnicas geofísicas, los drones o el análisis de esqueletos para conocer los orígenes de las poblaciones, estudios de isótopos, de carbono y estroncio… me gustaría mostrar estos avances al público”, indica.

— ¿Hacia dónde enfocará su discurso de ingreso?

— Sobre qué perspectivas tenían los pueblos mesoamericanos de su propio pasado, cómo veían  ellos los sitios arqueológicos. Sabemos que los mayas en el periodo clásico excavaban en los sitios arqueológicos olmecas y recuperaban reliquias, sobre todo objetos de jade y les daban el valor de amuletos y símbolos de poder; los gobernantes mayas los portaban como fuentes de legitimación y se hacían enterrar con ellos. 

“Hablaré de a quién atribuían la construcción de la pirámide de Cholula o la Pirámide del Sol, cómo dibujaban las pinturas murales, edificios, esculturas e iban a sus ciudades y hacían una suerte de recreaciones que hoy llamamos vintage o revival”.

— Además de Templo Mayor, ¿qué otras civilizaciones le interesan?

— Tengo una fascinación sobre la presencia de Egipto en Roma, me he dedicado a coleccionar datos pero no de una manera científica sistemática.

“Mi mamá fue muchos años asistente de Alberto Ruz en el Centro de Estudios Mayas en la UNAM —él descubrió la tumba de Pakal en 1952—, y en mi infancia iba al Centro de Estudios Mayas a marcar cerámica con los arqueólogos. Desde entonces me apasionó la civilización maya y siempre en mi adolescencia pensé que me dedicaría a los mayas, incluso, de estudiante mi trabajo de campo lo hice en Chiapas, Yucatán, Campeche, Quintana Roo”, narra.

Sin embargo, el destino lo llevó a trabajar en Templo Mayor. “Otra civilización que me llama la atención es Teotihuacán, en donde sí he trabajado y estudiado como profesional en compañía de los arqueólogos Rubén Cabrera y Saburo Sugiyama”.

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