
Todas las empresas globales son producto de una serie de consolidaciones y compras. En México, por ejemplo, en los años 80 Cemex se dedicó a comprar las marcas nacionales, entre ella la más fuerte de nombre Tolteca y en los 90 salió al exterior, comprando dos marcas. —Valenciana y Sansón— en España. En aquella época debió soportar el cierre, vía México, y buscó España y Venezuela para entrar a Estados Unidos. Algunas otras le siguieron la ruta, con poca suerte, como el caso de Vitro, que primero perdió Anchor Glass, que había adquirido en una compra hostil y los resultados fueron un desastre y luego, a nivel bancos, debieron entregar Serfin al gobierno, luego de venderlo en un peso. Hoy ese banco se llama Santander, muy lejos de los sinsabores de aquellos años. En el sector asegurador sucede algo similar con AXA Seguros, que dirige Xavier de Bellefon en calidad de presidente del Consejo de Administración, luego que adquirió a ING en la friolera 1,500 millones de dólares. Anteriormente la aseguradora se llamaba Comercial América, que era resultado de una fusión y la compra en 115 millones de dólares de aseguradora Hidalgo, que alguna ocasión fue del gobierno. Aquella serie de fusiones a nivel nacional las llevó a cabo Alfonso Romo y tuvo el privilegio de ser uno de los primeros empresarios mexicanos en vender una empresa en más de un billón de dólares —un mil millones en nuestra medida— la aseguradora a ING y luego repetir la cifra cuando se deshizo de La Moderna, productora de cigarrillos; así que el precio que pagó AXA a ING por la aseguradora sería prácticamente una recuperación que nunca le funcionó a cabalidad. Pero los negocios tienen muchos rostros. Lo que no funciona para unos, para otros es un vergel y es la apuesta que están haciendo los franceses de AXA. De Bellefon nos comentaba la tarea para la separación de los negocios, porque usted sabrá, amigo lector, que ING continuará vendiendo afores y sistemas de pensión, por lo que AXA está obligada a llegar como marca, aunque de antemano ya cuenta con 8 mil empleados en estos momentos. El mayor reto de AXA es de posicionamiento y buscar los productos ideales, pues a pesar de ser una empresa global, la verdad es que en cada región el seguro tiene su propia forma y fondo. Por ejemplo, en mercados maduros, una pensión es diferente a México, donde el sistema es muy joven. En septiembre veremos a AXA en prácticamente las grandes ciudades, en un esfuerzo para que el público los ubique de primera instancia, pero luego que lo asocie con servicios de seguros para un tercer nivel, que es una buena experiencia. No será sencillo porque la competencia es muy cerrada, pero la realidad es que al final del camino está consolidando parte de la historia del seguro en México, aunque pareciera empresa nueva. Otro de los puntos es que a estas alturas del partido, hemos dejado atrás a muchas pequeñas y medianas empresas, que hoy de su nombre ya ni el recuerdo queda, como aquella de nombre Azteca, que producía el chocolate Abuelita, que sigue en el mercado, pero es propiedad de una firma extranjera.
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