
La ópera de La Scala de Milán (norte), una de las más importantes del mundo, ha reintroducido la prohibición a su público de entrar a sus espectáculos vestidos con “ropa de playa” como chanclas, camisetas de tirantes o pantalones cortos.
Este veto, explican a EFE fuentes del teatro, había sido aprobado a partir de la temporada estival del año 2015, ante el elevado flujo de turistas llegados por la Exposición Universal de Milán, pero en los últimos tiempos se venía adoptando una actitud más permisiva.
Ahora, La Scala, dirigida desde el pasado febrero por un nuevo superintendente, Fortunato Ortombina, ha decidido volver a recordar esa disposición, escribiéndola en su portal de internet, en las entradas y en una serie de carteles en las paredes del teatro.
En concreto, se “pide gentilmente al público elegir una vestimenta adecuada al decoro del teatro” y se advierte, en italiano, inglés y con pictogramas, que no serán admitidas aquellas personas que vistan “camisetas de tirantes, pantalones cortos o chanclas”.
Además, quien haya comprado la entrada y acuda sin respetar estas reglas, no solo no podrá entrar sino que no tendrá derecho al reembolso del billete.
Sin embargo, las fuentes señalan que la intención no es regresar al estricto protocolo que este templo de la lírica había impuesto tradicionalmente, ya que hasta 2015 los hombres solo podían acceder a sus butacas con traje y chaqueta, por mucho calor que hiciera.
“No es que haya un código de vestimenta, lo importante es que vengan vestidos. Basta con una camiseta”, apunta un portavoz, para recordar enseguida que los ‘teatros a la italiana’ son pequeños y con las butacas muy juntas, por lo que es mejor evitar eventuales vecinos poco vestidos y sudorosos en estos días de canícula.
La Scala amenizará las cálidas tardes milanesas hasta el 18 de julio con ‘El lago de los cisnes’ con la coreografía de Rudolf Nureyev y la ‘Norma’ de Bellini y, tras el parón de agosto, el 6 de septiembre volverá a subir el telón con ‘La cenerentola’ de Rossini.