Adicciones: La familia es clave para superarlas y combatir los trastornos mentales

2019-01-22 20:53:17

Atender a una persona que tiene problemas de adicciones al alcohol o drogas como la cocaína, crac, cristal, éxtasis, LDS, inhalables o tachas, no es un problema del que se pueda salir adelante de manera rápida. La situación se agrava si estos individuos tienen lo que se conoce como una “patología dual”, es decir, además de la adicción presentan algún trastorno mental, como depresión, trastorno bipolar, trastorno por déficit de atención (TDA) o esquizofrenia.

Uno de los aspectos fundamentales para ayudar a estos pacientes a superar su enfermedad es el apoyo familiar que, desafortunadamente, en muchos casos, en lugar de ayudarlos, con sus actitudes condicionan recaídas, señala el doctor Edén Cristian Sánchez Rosas, médico psiquiatra.

En entrevista con Crónica, el especialista en adicciones, adscrito a la Clínica de Adicciones del Instituto Nacional de Psiquiatría Doctor Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), dependiente de la Secretaría de Salud, detalla que la clínica cuenta con un nutrido equipo de especialistas, todos ellos en psiquiatría y tratamiento de las adicciones, quienes brindan la atención apoyada en medicamentos y terapias individuales, familiares y grupales con otros pacientes y familiares.

En casos extremos, sostiene, se recomienda el internamiento en la clínica, que puede durar en promedio un mes y puede variar, según sea el caso; eso sí —destaca— el ingreso debe ser absolutamente voluntario y debe tener un familiar que lo cuide por lo menos la primera semana.

La atención, indica, es integral: se hace un diagnóstico y la característica común es que todos ellos tienen una patología dual.

Los pacientes casi siempre están en un entorno de adversidad por cuestiones laborales, económicas, problemas de pareja y para nosotros es indispensable la atención de la familia, porque es la mejor manera de lograr cohesionar el tratamiento dirigido al mejoramiento de la familia y el entorno social.

Graves riesgos. Nuestros pacientes, señala, enfrentan el grave problema de tener un trastorno mental, además de una adicción. Si bien es cierto que muchas personas consumen alcohol, incluso combinado con alguna sustancia, son funcionales, es decir, responden a sus responsabilidades y vida social, y nuestros pacientes son aquellos que tienen el peor pronóstico, es decir: se hospitalizan, requieren más dosis de tratamiento, tienen más agresividad, incluso hay personas que tienen un riesgo suicida muy alto.

El doctor Sánchez reconoce que el tratamiento no tiene un tiempo preestablecido para dar de alta a los pacientes. “Lo primero es lograr que deje de consumir por un periodo de tres meses, y se considera que ya está mejor, pero lo impulsamos a seguir adelante y ver si logra llegar al año sin consumo de alcohol ni drogas, entonces consideramos que ya están en remisión total”, pese a ello, pocos son dados de alta, pero aun así deben continuar en consulta.

A diferencia de medidas como Alcohólicos Anónimos o centros de rehabilitación, en donde el paciente deja de consumir de un día para otro, el proceso es más complejo, porque en cuanto salen del anexo o el “sólo por hoy”, condiciona el riesgo de una recaída en cualquier momento.

Lo que hacemos en la clínica es destacar en todo momento la paciencia que deben tener los familiares, les compartimos la idea de no desgastarse, porque nosotros no lo hacemos ni nos enojamos cuando recaen, porque son condiciones crónicas y recurrentes que requieren mucha paciencia, porque no somos la policía de la psiquiatría, debemos ser tolerantes y pacientes y esperar a que su proceso vaya avanzando y solos vayan desarrollando las estrategias que les permitan ir manejando las contingencias y aprendan a decir no cuando los invitan a tomar o a consumir sustancias.

LOS FAMILIARES PROPICIAN LAS RECAIDAS. La verdad, confiesa el doctor Eden Cristian, hay familiares que son muy intensos, poco pacientes, incluso tan inestables que ellos mismos inducen al paciente a recaer: “hay quienes les ponen la botella enfrente para que recaigan o los restringen y les dicen: ‘ya no te voy a dar dinero porque no quiero que vuelvas a consumir’, pero de todos modos terminan dándoles dinero, mandándolos a la tienda a comprar algo y ellos mismos lo reconocen. Entonces la pregunta es si la familia quiere o no que se recuperen”, en esos casos actuamos con los familiares para orientarlos y que sepan poner límites.

Paciente y familia, sostiene, deben aprender, primero a romper la codependencia, porque no dejan que los pacientes hagan las cosas por sí mismos, tomen decisiones, se enfrenten a su enfermedad y la superen, de este modo, si la familia lo permite, oculta lo que hace, le facilita, digamos el dinero para que siga consumiendo, entonces ahí tenemos una codependencia que tampoco es buena para nadie.

La clave está en lograr esa independencia en el paciente y de toda la familia y que todos se reorganicen de manera diferente y se den cuenta que no podían seguir funcionando en la manera como lo venían haciendo.

Con seis años y medio trabajando en la Clínica de las Adicciones, el doctor Sánchez Rosas reconoce que lo más satisfactorio son todas las historias de éxito, cuando el paciente logra mantenerse sin recaer, aunque también ha habido pérdidas, en esos casos, “nosotros tenemos que trabajar nuestro propio duelo, de alguien a quien estuvimos atendiendo, pero ya no está”.

El MIEDO A LA ADICCIÓN DE MEDICAMENTOS. El especialista sostiene que el modelo ambulatorio que manejan es el que mejor funciona. “Es lo que sabemos hacer y sí logramos la remisión de los pacientes, siempre y cuando sigan las indicaciones del tratamiento”.

Admite que muchos pacientes tienen miedo a tomar los medicamentos. “No me quiero hacer adicto, dicen” —ríe y levanta las cejas—. Nosotros les explicamos que los tratamientos que prescribimos no les  causarán ninguna adicción, no son tóxicos, no hacen daño al corazón ni a los riñones ni a los pulmones.

A diferencia de lo que mucha gente cree, de que los tratamientos en psiquiatría tienen un perfil de riesgo porque van a dopar, van a generar una adicción, los tratamientos son tan inocuos que la gente no tendría por qué preocuparse de que les van a hacer daño; además, siempre estamos vigilantes de su evolución y del efecto de los medicamentos para poder determinar el efecto que les está provocando, durante cuánto tiempo deben tomar la medicina, la dosis y los horarios. “No porque sea peligroso, sino porque el médico debe de estar al pendiente del paciente”, de ahí que se busque la mejor opción para el control de consumo, que tenga capacidad de comprarlo y que no le provoque efectos colaterales, porque si le va a caer mal el medicamento o es muy costoso, pues no seguirá el tratamiento.

 
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