“Refugio modelo para mujeres requiere 10 millones anuales”

2019-03-06 23:02:21

Alicia Leal Puerta ve positivo que el Gobierno vaya a garantizar el buen funcionamiento de los refugios.

Se requieren por lo menos 10 millones de pesos anuales para operar un refugio apto para mujeres víctimas de violencia, señaló en entrevista con Crónica Alicia Leal Puerta, fundadora del refugio en Escobedo, Nuevo León, puesto como modelo a seguir por la Secretaria de Gobernación.

Hoy, señaló, estos espacios carecen de una norma oficial de operación y estándares básicos de calidad. Avaló la rectoría del Estado en este tema y pidió al gobierno federal supervisar todos los refugios en el país, incluso aquellos a los cuales no se les asignan fondos públicos y son operadores por organizaciones religiosas de otros países, “porque no se sabe qué está pasando ahí”.

Leal suma tres años de trabajo en la materia, en la asociación Alternativas Pacíficas.

—¿Por qué el refugio de Escobedo fue elogiado por la secretaria Olga Sánchez?

—Conjuntamos recursos humanos y reorganizamos recursos económicos con la idea de ampliar servicios. Partimos de un modelo aplicado en el municipio, basado en una policía de proximidad, con un sentido de prevención social. Comenzamos a trabajar con ellos el tema de violencia contra mujeres y hasta hubo un área de atención en las instalaciones del C4. El éxito tiene que ver con la facilidad con la que compartimos información y capacidades, generando mejores servicios para ellas, más rápidos, sin revictimizarlas y garantizándoles seguridad.

—¿Es posible replicar el modelo a nivel nacional?

—Con voluntad política sí.

—¿Y dinero?

—Ése ahí está, hasta ha habido subejercicios en varios rubros, tanto en desarrollo social como en municipios, seguridad pública y programas de violencia contra mujeres; lo que se necesita es reorganizar el gasto.

—¿Entonces son suficientes 300 millones de pesos al año?

—Es suficiente para arrancar, con normatividad y con resultados medibles, pero lo que más nos interesa es que el Estado realmente asuma la responsabilidad de trabajar en esto.

—Sánchez Cordero decía que sólo 20 de los 70 refugios en el país son de calidad…

—Esto se ha generado por la falta de acción del Estado, se carece aún de una norma oficial de operación de refugios, para saber cuál funciona como tal y cuál no, así como el diseño de estándares básicos de calidad. Hay lugares que se llaman refugios, pero en realidad sólo son espacios de resguardo. La sociedad civil y las agencias del gobierno hemos trabajado de facto desde hace mucho tiempo, pero no de manera coordinada ni con las mejores prácticas.

—¿No están peleados con la idea de que el gobierno conduzca este ámbito?

—Al contrario, el Estado debe ser garante de la seguridad de las mujeres, no digo que lo pueda hacer solo, pero sí regir, responsabilizarse de los servicios, vigilar la corrupción y supervisar la calidad, para evitar casos como Casitas del Sur o Guarderías ABC.

Alternativas Pacíficas trabaja con fondos públicos desde 1999, y para transparentar su uso tiene programada una auditoría externa cada año.

“Hay organizaciones que trabajan sin fondos públicos, pero manejan refugios para mujeres y no sabemos qué está pasando ahí, el Gobierno debe revisarlos, saber quién está detrás, cómo se está dando el servicio”, denuncia Leal.

—¿Hay refugios que no están siendo vigilados?

—Sí, sabemos de algunos que no están dentro de los programas públicos de financiamiento, donde están metidas organizaciones religiosas de otros países, para eso es necesaria la rectoría, aunque haciendo uso de la experiencia de quienes ya tenemos un trabajo de muchos años, sería un desperdicio desaprovechar nuestra curva de aprendizaje.

—¿Cómo es el esquema planteado por el Presidente?, ¿seguirán recibiendo recursos de manera directa?

—Los recursos están ahí, etiquetados por el Congreso para este año, como ha ocurrido desde 2003, la idea es que haya mejores prácticas y construir indicadores conjuntos.

—¿Abiertas a la vigilancia?

—Los recursos que usamos las organizaciones están fiscalizados, hay otras que pudieran estar siendo investigadas, pero todas estamos obligadas a rendir cuentas sobre su utilización e impacto en la atención.

—¿Cuánto requiere un refugio para operar de manera eficaz?

—Al menos 10 millones de pesos, contemplando un centro de atención externa, donde las mujeres sean canalizadas por primera vez, y un espacio secreto o casa de refugio, donde se lleve a mujeres e hijos que corran grave riesgo, donde reciban atención psicosocial, jurídica y de salud, bajo el modelo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que ha establecido que estos lugares no deben ser para más de 15 familias a la vez; el costo puede variar un poco dependiendo de la zona que se trate.

—Si la idea es replicar el modelo en muchos municipios, habría que desembolsar una buena partida…

—No estoy tan segura de que se requiera más, en todo caso tendríamos que hacer una programación presupuestal para el próximo año, pero hoy podemos comenzar a trabajar con los recursos disponibles, ya etiquetados.

—¿Los refugios serán entonces la excepción en la nueva política de frenar recursos a organizaciones?

—No somos ninguna excepción, porque no fungimos como intermediarios, el Presidente ha hablado de las que son intermediarias, pero nosotros proveemos un servicio, incluso para el Estado mismo…

 
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